
¿POR QUÉ LAS PREFIEREN JÓVENES?
Ellos tuvieron o tienen relaciones con mujeres a las que doblan en edad. ¿Viejos verdes? ¡Nada que ver! Son machos gozadores que simplemente cedieron a una tentación tan antigua y universal como el hilo negro: mezclar en vida juventud con experiencia. Una combinación explosiva que aquí cuentan para CARAS. Testimonios de hombres sometidos a esa tierna debilidad.
Por Miguel Paz / Revista Caras (20 y algo de febrero de 2006)
Provocan la envidia de amigos y enemigos en eventos sociales. Son el orgullo del ‘club de Tobi’ , el blanco de sus chistes y parte de la vasta fauna de hombres que muere por mujeres mucho más jóvenes. Sólo que ellos ya consiguieron una.Llegaron a ellas por azar. O después de una separación. O por el simple capricho del que quiere probar cosas nuevas. Antes de seguir leyendo, una advertencia: mujeres susceptibles pasar al artículo siguiente. "Los hombres las preferimos jóvenes por razones naturales. Desde que el mundo es mundo la cosa es así”, asegura Isidoro Loi. Arquitecto de profesión y escritor por desviación, Loi tiene 65 años y su mujer, Marcia Núñez del Prado, 40. La diferencia de edad casi ideal, según un viejo adagio chino que indica que lo óptimo es que el hombre tome por esposa a una mujer que tenga la mitad de su edad, más siete años. “Estoy casi justo, porque mi mujer tiene la mitad de los míos, más ocho”, dice Loi entre risas. El escritor cuenta que conoció a su actual esposa por un albur. Ella estaba pagando una consulta médica y la cajera no tenía vuelto, así que él se ofreció a saldar la cuenta.
El resto es historia. De las divertidas. Porque Loi se toma la vida con el descreimiento propio de quien le dobla la mano al tiempo. “Ninguno de nosotros cree que tiene la edad que tiene. Yo me levanto en la mañana y pienso ¡diablos, tengo 60! Pero si me siento de 30. Y una mujer joven es la resurrección. Una fuente de eterna juventud. Pero ojo: hay que trabajar las 24 horas del día para que no venga un pelado musculoso y te eche a perder el negocio”. A Loi le encantan las frases célebres y las citas.
No por nada, en su último libro Hombres incluye cientos de ellas, escritas por el sexo opuesto, que no nos dejan muy bien parados. Y del mismo modo que Loi dispara allí contra el macho, aquí da argumentos históricos para justificar el gusto por una pareja menor. “Era ya viejo el rey David y entrado en años; le cubrían con vestidos pero no entraba en calor. Sus servidores dijeron: ´Que se busque para mi señor el rey, una joven virgen, que duerma en su seno y le dé calor´. Se buscó una muchacha hermosa por todo Israel y encontraron a Abisag, la sunita”. “¿Ves lo que te digo?”, exclama el escritor, irónico, después de leer el párrafo anotado en un papel. “Lo dice la Biblia. Es una historia de ¡mil años antes de Cristo! Ya entonces a los hombres mayores les gustaban las jóvenes”.
“ES UNA BUENA MEDICINA, ESA”, DICE RODRIGO BASTIDAS, quien apoya la tesis bíblica de Loi. “Pero habría que preguntarse por qué las mujeres se sienten atraídas por hombres mayores. Porque la culpa no es del chancho, sino de quien le da el afrecho”. El director de la Compañía Teatro Aparte terminó hace un tiempo un amorío con una jovencita, aunque asegura que las relaciones asimétricas también tienen que ver con los nuevos tiempos. “Te puedes encontrar hoy con que una mujer de 40 años se casó virgen, o que a todo reventar tuvo dos pololos. En cambio, a una cabra de 24 años ¡qué es lo que le vas a enseñar! O sea, viejo, ¡vienen d—e—v—u—e—l—t—a! Ya no estamos hablando de la doncella virgen que llega montada sobre un caballo blanco. ¡No, poh! Por eso no creo que sean relaciones tan desiguales. Y no aludo a una cuestión personal porque no quiero que parezca eso”, se apura en aclarar.
—Pero una cosa es hablar en general y otra en términos particulares.
—Lo que pasa es que no me he encontrado a la Julita Astaburuaga, pero espérate a que la halle. Pero también el tema es que las mujeres a los 40 se empiezan a poner más complejas y los hombres son más simples. Entonces dicen: ‘nooo, ya se complicó esta mina’. Asimismo, a ellas les comienzan a gustar los de 55. O les gustan los de 25, así que estaríamos en igualdad de condiciones. Para el actor, el gusto por una mujer menor se debe a que hay un choque generacional atractivo. “Piensan distinto que tú y esa confrontación es algo muy seductor. Además, en la vida uno tiene maestros que te enseñan. Yo tengo los míos: Alvaro Rudolphy y Cristián Campos”. Dos de sus colegas, reconocidos como galanes en territorio juvenil. Bromas aparte, Bastidas cree que cada pareja tiene un cuento distinto que debería ser respetado: “La gente es súper poco tolerante y muy prejuiciosa con respecto a las relaciones de pareja. El chileno siempre está envidiando al del lado y anda súper preocupado de con quién andas pero ¿estar hablando tanto de este tema? Si uno analiza la relación de Dalí con Gala, ¡pucha que es rara! Hay que estar en sus zapatos para entenderla. O el caso de Carlos Menem con Cecilia Bolocco. O incluso Nicanor Parra”.
Aunque no revelen su historia amorosa, LA MAYORÍA DE LOS ENTREVISTADOS CITA AL ANTIPOETA COMO REFERENTE.
De él se registra al menos un caso. Era 1997 y don Nicanor pololeaba con una muchacha que no pasaba de los 28 años. La chica —dicen— estaba ‘como quería’, para hablar en jerga masculina: era delgada, de tez blanca, tenía una boca de frutilla y una cabellera negra salvaje, según la describen. Sus curvas eran tan peligrosas, como las que la chica sorteaba alegremente para visitar a su octogenario novio en el balneario de Las Cruces. El romance era conocido y comentado por los compañeros de la joven estudiante de Periodismo. Pero esa es otra historia.
No obstante, el listado de artistas que han alborotado su época debido a sus relaciones con mozuelas, es equiparable a la genialidad de sus protagonistas. Partiendo por Charlie Chaplin, quien a los cincuenta y cuatro años conoció a Oona, la hija del premio Nobel de Literatura Eugene O´Neill. La joven, con apenas 18 años, se convirtió en la mujer del actor, le dio ocho hijos y un matrimonio feliz durante tres décadas. Al rey del cine mudo se suman Pablo Picasso, Woody Allen, Aristóteles Onassis y tantos otros que, de mencionarlos, no cabrían en este reportaje.
“Hay que ser el rey de los giles pa´ fijarte en una vieja, poh”, dice Miguel “Negro” Piñera, con 50 años a cuestas y una señora, la modelo Belén Hidalgo, 25 años menor. A ella la conoció en Viña del Mar, el verano del 2002. Tras un flechazo fulminante, decidieron vivir juntos y desde entonces son inseparables. “Mis papás casi se caen de espaldas cuando les conté, pero después lo aceptaron muy bien”, dice Belén en el living del penthouse que comparte con su marido en Las Condes. Y aunque a veces escucha comentarios negativos, a la modelo no le preocupa la diferencia de edad. “El es como si tuviese 22 años eternamente. Es incansable. Mucha gente dice: ‘Ay, Negro, cómo estás casado con una mujer tan joven’. Pero si anduviera con una de su edad la mata”, dice Belén.
“Tengo 50, pero me siento de 25”, le responde Piñera y asegura que la edad es mental. “Tengo una energía tremenda. Mientras más viejo, me pongo más ardiente. Mi señora tiene un físico increíble, es entretenida, amorosa... ¡Y lo mejor de todo es que me encuentra estupendo, jajajá! ¿Qué más puedo pedir? Así que hasta el momento nada de Viagra... Pero si algún día llegara a necesitarlo, lo usaría con el mayor gusto”.
NO SÓLO ADICTOS A LA JUVENTUD HAY EN EL GRUPO. También están los que encontraron en una mujer mucho menor, una segunda y sorpresiva oportunidad después de una ruptura conyugal. Es lo que le ocurrió a Juan Carlos Latorre. Tras finalizar un matrimonio, del cual nacieron tres hijos, el diputado electo estuvo varios años sin pensar en rehacer su vida. “En 1988 yo pertenecía a un grupo de ingenieros llamado los ‘NS: nuevamente solteros’. Y fue ahí cuando apareció Ximena (Rincón)”. Se enamoraron de inmediato y no dudaron en casarse. Latorre tenía 39 años y Ximena 21. La bella intendenta de Santiago aún estudiaba Derecho en la Universidad de Concepción. La noticia asombró a su familia. “Mis suegros inicialmente se asustaron y creían que esto no iba a funcionar. Pero el tiempo ha sido testigo de que hemos logrado salir adelante y ahora tenemos tres hijos”, dice Caco Latorre, alentando a aquellos que enfrentados a la situación de vincularse con alguien más joven, después de una separación, no se atreven. “Existe la posibilidad de ser feliz con una mujer de mucho menos edad que uno. Es lo que he podido sentir en estos casi 17 años de matrimonio con Ximena. Aunque mis amigos cuando la saludan le siguen preguntando: ‘¿Cómo está lo mejor que posee el Caco?’ Esa broma la he vivido siempre”.
“LO QUE LE HACE FALTA A LA JUVENTUD PARA SER PERFECTA ES LA EXPERIENCIA. Porque ésta sin juventud no vale la pena. Lo interesante al juntar las dos cosas es que se produce una dinámica muy rica y muy fuerte que funciona para los dos lados”, señala Fernando Molina, abogado y ex embajador de Chile en México. Algo sabe del tema. Su esposa, María Constanza Matthei, tiene treinta años menos que él. Y pese a que, como buen caballero, Molina dice no tener memoria, es reconocido en su círculo como un hombre experimentado en las lides amatorias. Ante la consulta de cuál es el secreto para conquistar una mujer más joven, él lo resume en una sola palabra: poesía. Con ese background plantea que en una relación de este tipo la clave es la conversación y derribar la noción del tiempo con la que hemos crecido: “La vida humana no funciona cronológicamente. No puedes sujetar la existencia y el fenómeno del amor, al Cronos”, explica el ex embajador. Para él, el amor se basa en un tiempo cósmico o existencial. Los judíos le llamaron Kaidos. Y ese Kaidos, según Molina, es el que tiene que darse en una pareja con diferencia de edad. “Por eso cuando una mujer es inteligente y sensitiva lo comprende. Y para la persona mayor, volver a encontrar la juventud en otro ser humano es maravilloso. Es como vivir de nuevo. Por eso los poetas hablan de que puedes caber en un segundo, y que ese tiempo vale mucho más existencialmente que el otro”.


