lunes, 24 de abril de 2006

Artículo / Amenazas de Pinochet a Frei

Entretelones de las presiones a Frei por Manuel Contreras y los Pinocheques

LA ÚLTIMA AMENAZA DE PINOCHET

Para parar la prisión de Manuel Contreras y frenar a la justicia con los Pinocheques, el Gobierno de Frei fue amenazado. En 1995 las alharacas del dictador todavía remecían la democracia y producían peleas en el Gobierno y la Concertación. Como este round entre Pérez Yoma y Camilo Escalona en casa de Carlos Figueroa.

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (23 de abril de 2006)



¡Dile a Pinochet que cruce la Alameda y mande desde La Moneda, poh!-, le gritó Camilo Escalona al ministro de Defensa Edmundo Pérez Yoma, ante la mirada atónita de los presentes en la casa de Carlos Figueroa en la calle Los Aromos de Vitacura.

Los presidentes de los partidos de la Concertación, Alejandro Foxley, Jorge Schaulsohn, Camilo Escalona y el fallecido Anselmo Sule habían sido citados a una reunión urgente el domingo 23 de julio de 1995 en la residencia del ministro del Interior para discutir la amenaza que Pinochet le había hecho por teléfono a Pérez Yoma la noche anterior.

Con su tono de huaso ladino, el comandante en jefe del Ejercito le había dicho al ministro que no podría sujetar a su gente si un general de la República iba preso. El golpe sería inevitable, amenazó.

Pinochet hablaba del general (R) Manuel Contreras. El 11 de noviembre de 1993 el ex jefe de la DINA y el brigadier Pedro Espinoza habían sido sentenciados por el juez Adolfo Bañados a siete y seis años de presidio, respectivamente, como coautores del delito de homicidio calificado del ex canciller Orlando Letelier. El lunes 29 de mayo de 1995 la Corte Suprema había ratificado la decisión del magistrado.

El sábado del “telefonazo” las fricciones del Ejército con el Gobierno de Frei habían llegado a uno de sus puntos más peliagudos. Ese día oficiales, suboficiales y clases de la Guarnición Militar de Santiago, vestidos de civil y con el inconfundible corte de pelo militar se reunieron en las afueras del penal de Punta Peuco junto a sus familiares, en un “picnic” que buscaba meter en cintura al Gobierno. El mensaje era claro: no sería tan fácil encerrar a Contreras en la prisión creada especialmente para él, a unos 40 kilómetros de Santiago.

UN TENSO CÓNCLAVE






Por eso el encuentro en la calle Los Aromos, el domingo, no era uno rutinario de los que solía llevar a cabo Figueroa con los líderes de la Concertación y miembros del comité político de La Moneda. El “Boinazo” y el “Ejercicio de enlace”, las dos operaciones anteriores con que Pinochet intentó desestabilizar los primeros años de la democracia, estaban frescos en la memoria de los presentes. Había que analizar la advertencia del ex dictador con cuidado y decidir si era un bluf o no.

-Aquí va a haber un golpe-, insistió Pérez Yoma.

-Bueno, que lo dé, ¡pues! -respondió Escalona-, porque si aquí ni siquiera hay autoridad democrática que sea capaz de hacer respetar un fallo en los tribunales de Justicia que es enteramente benévolo para los crímenes que ha cometido este señor... Si se hace la voluntad de los militares, mejor que se transparente y que manden ellos.

-Estai loco huevón -respondió Pérez Yoma. -¿Y tú? ¿tú no estai loco, huevón? -vociferó Escalona.

El presidente del Partido Socialista estaba enardecido.

-Entonces dile –prosiguió-, ¡dile a Pinochet que cruce la Alameda y mande desde La Moneda, poh! Pero yo no voy a estar aquí para ser la fachada de la democracia protegida. Pérez Yoma no quiso confirmar ni desmentir el relato de Escalona. Pero uno de los asistentes de aquel cónclave recuerda que estaba intranquilo.

Las circunstancias que vivía Pérez Yoma a cargo de Defensa eran especialmente frágiles y complejas. Los militares lo veían como el civil que venía a ponerles el pie encima, pero de cara al Gobierno y la sociedad aparecía como abogado de los uniformados.

Antes de este episodio había tenido varios enfrentamientos con encumbrados miembros del Gobierno y con Figueroa. Un hecho en particular había terminado por socavar la poca confianza que existía entre ambos.

En la madrugada del 13 de junio de ese año, Contreras descendió de un helicóptero en la base naval de Talcahuano y fue ingresado al hospital del recinto, con la complicidad del almirante Jorge Martínez Busch.

La maniobra había sido acordada en secreto por el ministro de Defensa y Pinochet con la autorización del Presidente Frei, el único integrante del Ejecutivo enterado de la situación, asevera un personero del Gobierno de la época. “Como ministro del Interior, Figueroa quedó complicado, incluso unos periodistas le dijeron a Figueroa que Contreras iba volando de Osorno a Talcahuano y él lo desmintió”, agrega.

La actuación de Pérez Yoma le costó una fuerte pelea con Figueroa y la desconfianza de algunos miembros del gabinete y de los partidos que “no se compraban su diseño”, explica Ascanio Cavallo, autor de la “La Historia Oculta de la Transición” y uno de los periodistas mejor enterados del período. Por eso, estima, “no es raro que Pérez Yoma haya presentado la posición de Pinochet (en la reunión) y haya recibido esta reacción”.

A la sesión también asistió el secretario general de Gobierno, José Joaquín Brunner, y prosiguió hasta altas horas de la noche del domingo. En medio del análisis de los posibles escenarios, los dirigentes concordaron que no podían dar su mano a torcer porque sentarían un peligroso precedente. En eso, dice Escalona, estaban todos de acuerdo: “Había que aguantar la presión porque si bien era una bravata muy grave, no había condiciones para que Pinochet alterara el orden de la república”.

Figueroa hoy se dedica a atender su bufete de abogados: Figueroa, Valenzuela & Compañía. No recuerda en detalle el áspero encontrón entre Pérez Yoma y Escalona pero asegura que probablemente fue cierto y que sí se reunieron en su hogar. “En ese momento estaba el tema del picnic de los militares en Punta Peuco y la detención de Contreras, que amenazaba con alargarse”, rememora.

El entonces presidente del PPD, Jorge Schaulsohn, se acuerda perfectamente del cónclave de Los Aromos “porque fue tenso”. Dice que la posición general “era que el fallo se iba a cumplir sí o sí” y que estuvieron dispuestos a asumir las eventuales consecuencias. La discusión, dice, más bien giró en torno a qué vendría después. Varios de los comensales decían que con esto se cerraba el tema de los derechos humanos. Rondaba la idea de que meter preso a Contreras era lo máximo que se podía aspirar y que con ello se tenía que dar por satisfecha la necesidad de reparación y justicia, asegura. “Había una sensación en el Gobierno de Frei de que era un logro, algo así como el premio mayor de la Lotería”.

El canciller Alejandro Foxley era el líder de la DC y como tal participó en dicha reunión, pero dijo a LND no saber del tema. Un correligionario suyo, el diputado Jorge Burgos, en cambio, descarta la tesis de Schaulsohn. En aquel tiempo Burgos era subsecretario de Guerra y fue un testigo privilegiado de toda la crisis con el Ejército por el caso del “Mamo”. Dice que se vivió “un clima delicado y explosivo”, aunque descree de la versión de Escalona: “Hace aparecer a Edmundo Pérez en una posición de mandar a Contreras poco menos que a Europa y no fue el caso”.

¿EL “MAMO” O LOS PINOCHEQUES?

Mirado con la perspectiva que da el tiempo, parece claro que Pinochet ya no estaba en condiciones de quebrar el orden constitucional. Pero en los aprensivos primeros años de restauración de la democracia, el ex dictador había demostrado en más de una ocasión su capacidad operativa y el dominio que aún ejercía en los sectores más duros de las Fuerzas Armadas.

Con esto en mente, los meses y días previos al “petit comité” en la casa del ministro del Interior fueron un período de interminables reuniones en que se barajaron montones de hipótesis y teorías sobre cuál sería la actitud del Ejército, cuando al ex jefe de la policía secreta le tocara la hora de mudarse a Punta Peuco.

El viernes 21 de julio llegó a Defensa una clara señal de cómo procedería el Ejército. El subsecretario de Guerra recibió de un general de su entera confianza el aviso que los militares estaban preparando una visita en masa a Punta Peuco para el día siguiente, y le informó a Pérez Yoma.

Según relata Cavallo en su libro, fue el brigadier general Eugenio Videla quien ordenó el despliegue en terreno de los “paisanos”.

Videla había sido ayudante de Contreras en la Dirección de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes en 1972. Aunque nunca se integró a las huestes del “Mamo” en la DINA ni volvió a trabajar bajo sus órdenes, en los meses siguientes a la condena del general (R) le tocó ser el emisario del general Pinochet, en lo que a Contreras se refiere.

Incluso, un mes y medio antes de aquel viernes 21, en una reunión sostenida por Pérez Yoma y Burgos con Pinochet, más el cuerpo de generales en el club de oficiales de Lo Curro, Videla sorprendió a los miembros del Gobierno con una amenaza velada y una sentida defensa a su ex jefe de Tejas Verdes: “Un hombre pobre, que vive en la soledad y que debiera despertar más bien conmiseración, pero que en lugar de eso, es ahora un perseguido”.

“Cuando dijo en la reunión que tenía dos mil hombres en la Guarnición de Santiago y no sabía como iban a reaccionar, fue grave”, recuerda Burgos.

Pero tras la aparente solidaridad con un general caído en desgracia, la orden de Videla a sus oficiales tenía otros fines, según se ha podido desprender después: detener la investigación judicial del caso “Pinocheques”, donde el hijo mayor del ex dictador, Augusto Pinochet Hiriart, era indagado por haber recibido tres cheques, por 971 millones de pesos en total, de la Comandancia en Jefe del Ejército en 1989, por la compra de la empresa de armamento Valmoval, su quiebra y la sucesiva venta de PSP al Ejército.

Aquel mismo viernes 21 de julio, la alarma se encendió en la Comandancia en Jefe. El magistrado del Segundo Juzgado del Crimen, Jorge Colvin había sobreseído la causa contra Augusto Junior, pero el abogado Davor Harasic, presidente subrogante del Consejo de Defensa del Estado, debido a que Luis Bates se encontraba en Inglaterra, estaba determinado a apelar el dictamen.

Como en el “Boinazo” y en el “Ejercicio de enlace”, el “picnic” de Punta Peuco era detonado por un problema de uno de los familiares directos de Pinochet. “El general Videla sabía que el objetivo real era parar el caso de los Pinocheques”, dice Cavallo. La gestora de la idea habría sido la propia Lucía Hiriart, una versión con asidero por la enorme influencia que tiene sobre Pinochet hasta hoy. El periodista ahonda en dicha tesis: “Tengo la sensación de que prácticamente lo entregó”.

Pero la presión encubierta del “Picnic” funcionó. Frei, que no quiso comentar este tema con LND, detuvo la investigación del Consejo de Defensa del Estado. Algo confirmado por Burgos y por Harasic en el 2004, cuando contó que durante un encuentro en La Moneda el Presidente le pidió que el CDE no apelara el dictamen del juez Colvin. “(Frei) me dijo que estaba siendo tremendamente presionado y que había razones para no apelar, pues estaba en riesgo la estabilidad democrática del país”.

El fallo de la Suprema se cumplió. La noche del viernes 20 de octubre de 1995, el otrora temido general Contreras fue trasladado de la base naval de Talcahuano a Punta Peuco. En la entrada del penal especial no hubo flashes ni cámaras de televisión. El Gobierno había cumplido su promesa de que la prensa no registraría el momento histórico de la derrota del creador de la DINA.

domingo, 16 de abril de 2006

Entrevista Camilo Escalona

Escalona revela detalles inéditos de la condena de Manuel Contreras por el caso Letelier
“PINOCHET CONVENCIÓ A FREI QUE IBA A DAR UN GOLPE”


A una década de un desconocido capítulo de los años más frágiles de la Transición, el secretario general del PS detalla la crisis del gobierno de Frei por la amenaza de asonada si el “Mamo” iba preso. “¡Dile a Pinochet que mande desde La Moneda!”, le dijo al ministro de Defensa, Edmundo Pérez Yoma, cuando este afirmó “Aquí va a haber un Golpe”. Lo que sigue, son los entretelones de una reunión en que la democracia estuvo a punto de tambalear. Y más. Mucho más.

Por Miguel Paz (versión larga de entrevista aparecida en LND del domingo 16 de abril de 2006)


-Una de las autocríticas de Enrique Correa, ex secretario general de gobierno de Aylwin, fue que al momento del “boinazo” y del “ejercicio de enlace” optaron por bajarles el perfil por miedo a un Golpe.
-Ellos se preocupaban de aplacar la bestia pero se esforzaban tanto que daba la sensación de que la bestia mandaba.

-¿Si el gobierno no hubiese cedido a las presiones de Pinochet, cree que la gente podría haber “aplacado la bestia”?
-Exactamente. Pinochet ya no estaba en condiciones de quebrar el orden constitucional. Se demostró el año ´95. Ese año yo era presidente del PS y cuando fue la condena de Manuel Contreras, Pinochet llegó a convencer a la autoridad democrática (Eduardo Frei) que iba a dar un golpe de Estado si metíamos a Contreras en la cárcel. A mí un general fue a decirme “no lo vamos a entregar”. Le dije “Bueno, si no lo van a entregar significa que ustedes mandan y si ustedes mandan dígale a Pinochet que mañana dé el Golpe y se tome el Palacio de La Moneda, pero yo no voy a ser cómplice”.

-¿Quién fue ese militar?
-A lo mejor algún día lo digo pero por ahora me lo voy a reservar.

-¿Qué presiones recibió Eduardo Frei?
-Para Pinochet un día de presidio de Contreras era inaceptable. ¡Un día! Y ese era el punto: había que meterlo preso ¡un día! No importaba cinco años, diez, veinte, daba lo mismo. Entonces, cuando Pinochet mandó a que todos los oficiales de la Guarnición de Santiago, la más poderosa desde el punto de vista militar, se instalaran “en un picnic” afuera de la cárcel de Punta Peuco, ahí Pinochet llamó al ministro de Defensa (Edmundo Pérez Yoma) y le dijo “Mire, no puedo sujetar a mi gente así que aquí va a haber un Golpe”.

-¿Qué hizo usted?
-Tuvimos una reunión tumultuosa, tremenda, en la casa de Carlos Figueroa y el ministro de Defensa dice “Aquí va a haber un Golpe”. Yo le respondo “bueno, que lo dé, ¡pues!”. Porque si aquí ni siquiera hay autoridad para hacer respetar un fallo en los tribunales es mejor que se transparente y que manden ellos. Ahí me dijo (Pérez Yoma): “Estai loco huevón”. ¿Y tú? -le dije yo- ¿tú no estai loco, huevón? O sea que aquí nosotros tenemos que hacer la voluntad de Pinochet ¿¡Eso no es estar loco!? ¡O sea, somos los monigotes civiles que hacemos lo que Pinochet manda desde la Comandancia en Jefe! Entonces dile, ¡dile a Pinochet que cruce la Alameda y mande desde La Moneda, poh!, pero yo no voy a estar aquí para ser la fachada de la democracia protegida.

-Finalmente Contreras fue preso.
-Por eso fue tan importante lo que ocurrió. Había que meterlo un día a la cárcel y cuando meten a Contreras en la base naval de Talcahuano, con la complicidad de la Armada, y pasan las semanas sin que lo entreguen, parecía que nunca iba a ir preso. Entonces, el director de Gendarmería era Claudio Martínez, militante socialista, y yo le decía “Oye, apúrate, poh. ¿Cuándo te haces cargo? Este compadre tiene que estar preso”. Y él me decía que la Armada presentaba partes médicos y se metía a tribunales. Hasta que ya no hay más partes médicos ni excusas y va Claudio Martínez a la base naval. Entra Martínez a la pieza de Contreras y le dice: “Señor Contreras, está detenido bajo la responsabilidad de Gendarmería de Chile”. En la puerta queda un gendarme y ya no un infante de Marina. (Martínez) me llamó desde Talcahuano. Me dice: “¡Quedó preso!”. Le dije “te pasaste, pero no puede quedar ahí dentro, tiene que estar preso en un recinto de Gendarmería”. Entonces, el día que un helicóptero dejó a Contreras en Punta Peuco dije: “Quedó claro, Pinochet no era capaz de quebrar la institucionalidad”.

DE LA RDA A PUDAHUEL

-Estuvo cinco años clandestino durante la dictadura.
-Cinco años y tanto, sí.

-Hay algunas anécdotas de esa época...
-¡Ah, chupalla! Volví clandestino en una época en que era verdad que no se movía una hoja sin que Pinochet lo supiera. Con Clodomiro Almeyda acordamos un plan de retorno clandestino, del que yo fui jefe, y creamos una estructura paralela capaz de hacer política sin estar sometida al control de la CNI.

-¿Fue una orden de Almeyda?
-Sí. Me vine para eso el año ´82. Me acuerdo del Festival de Viña. ¡Era tremendo! La gran noticia de febrero del ´82 era el traje de hojalata de la Raquel Argandoña. ¡Ese el Chile cultural! Con una dictadura hipócrita, fundamentalista en lo religioso pero que le daba circo a los pobres en el despliegue de la Rafaella Carrá cantando “¡Caliente, caliente!”. Era un país que me hizo crujir el alma. Y la guinda de la torta ese mes fue el horrible asesinato de Tucapel Jiménez. Ese es el país que teníamos: circo en Viña y asesinato y degüello para los opositores.

-¿No le daba miedo volver a Chile?
-Sí, poh. Tenía 26 años y me moría de miedo. Dormía a saltos. Me despertaba el ruido de mis dientes al rozarse por la tensión. Después volví al exilio a contarle a Almeyda que la idea de resistencia que había afuera estaba idealizada. Pero eso cambió el ´83 con las protestas nacionales. Toda la gente que vivía sola en su miedo se dio cuenta que la mayoría estaba en lo mismo. O sea, ¡resulta que mi vecino también protesta como yo! ¡Y el del frente también! La mayoría estaba como las pelotas y se dio cuenta de esto. Ahí los partidos crecieron. Las protestas fueron un milagro popular.

-¿Cómo entraba a Chile? Me contaron...
-¡Jajaja!

-Que una conocida periodista se hizo pasar por su pareja y entraron al país por el mismísimo aeropuerto “Arturo Merino Benítez”.
-Sí, es verdad. La primera vez que volví clandestino a Chile llegué en un vuelo de Iberia directo de Madrid a Santiago. Todo funcionaba bien, tranquilo, pero cuando el avión aterrizó y se produjo un estremecimiento y el corazón me latió como que se me iba a salir por la boca. Me dio un ataque de pánico que no podía controlar. Afortunadamente era el aeropuerto viejo y no había mangas ni ninguna de estas cosas que hay ahora. Era febrero. Hacía calor y los trabajadores que empujaban las escalas se demoraron muuuucho y de a poco se me fue pasando el ataque de pánico. Cuando me bajé y enfrenté la caseta de Policía Internacional ya había recuperado el control. Menos mal. Gracias a la ineficiencia del aeropuerto pude controlar el pánico.

-¿Usted estuvo a cargo de los militantes socialistas chilenos en la escuela de cuadros Wilhelm Pieck de la República Democrática Alemana?
-Así es. Pero no era una decisión mía, era una decisión del Partido Socialista, cuyo secretario general era Carlos Altamirano.

-Con quien usted tenía diferencias.
-Yo era un militante disciplinado. Tenía diferencias con Altamirano en mi fuero interno que explotaron el año ´79 cuando el PS se dividió de manera dramática por los mutuos recelos que teníamos por el ´73. El conflicto entre Almeyda y Altamirano fue un estallido retardado del ´73.

-Estuvieron más de la mitad de la dictadura peleados, acusándose de amarillos y cabeza de pistola.
-Pasamos puro peleando como el perro y el gato, por eso ahora estamos juntos.
-¿Cómo se da su encuentro con Ricardo Núñez si pasaban peleando?
-Esto parece un tango (toma aire y piensa). Más de una vez en la RDA que hoy no existe, en un Berlín Oriental que no existe, invitados por el Partido Socialista Unificado que tampoco existe, bajo la cortina de hierro que tampoco existe, y teniendo de fondo el poderío de la Unión Soviética que también desapareció, coincidimos, bajo la nieve en un invierno duro o benévolo, Ricardo Núñez, Michelle Bachelet y yo, en las duras contingencias de la derrota del ´73 -porque no hay nada más duro en nuestras vidas que eso-, y a pesar de eso, nos vimos sumidos en un conflicto descontrolado en que el único propósito de los socialistas era derrotarse los unos a los otros. Ahora que cruzamos el umbral de los 50 años, me resulta obvio, una actitud de elemental responsabilidad política el que podamos decir: Hoy nos unimos tras un objetivo absolutamente conducente e inequívoco: que a Bachelet le vaya bien. Tenemos la o-bli-ga-ción de actuar juntos.

“NO NACÍ PARA SER ASESOR”

-Una vez usted escribió que “la izquierda es un camino largo que nos compromete pero que nos interpela a reflexionar cada día más, con más profundidad y coherencia” ¿Valió la pena tener paciencia?

-Sí. La idea de que la izquierda tiene buenas intenciones pero gobierna mal fue completamente desmentido con Ricardo Lagos. Y una figura de la izquierda, Michelle Bachelet, fue la que le dio liderazgo a la coalición para propinarle una derrota política, social y electoral tremenda a la derecha. La respuesta es sí. La izquierda logró caminar con viento a favor.

-Para que se diera ese resultado tuvo que aceptar cosas como que el Presidente Lagos lo mandara al subterráneo de La Moneda.
-(Se ríe). No, si él no me mandó al subterráneo. No creo que haya sido una intención de él. Pero yo no tenía simpatías del entorno íntimo del Presidente y estuve un año en una oficina en el búnker que, por sus características, creó una imagen de menoscabo. Yo, dándome cuenta de ello, actué para no entorpecer un primer año de gobierno difícil. No le iba a estar echando pelos en la leche a Lagos por la ubicación de mi oficina. A pesar de que me daba cuenta del menoscabo.

-¿Estando allí, tan lejos de Lagos, nunca tuvo dudas de haber aceptado la pega de asesor?
-Mira, no lo he dicho nunca. Ese año me convencí de que no nací para ser asesor. Soy una persona que tiene opiniones muy marcadas de los temas. Así que cuando se dibujaron las parlamentarias del 2001 fui donde Lagos y le dije: “Presidente, Arauco me espera” (se ríe).

-¿Qué le respondió él?
-Bien, pues. Él se lo esperaba.

EL PODER DE LOS “TERNOS JHONSON´S”

-En el PS también hay o hubo diferencias estéticas y culturales, por un lado los socialistas de corbata italiana, por otro los “ternos Johnson´s”, los de su sector.
-(Se ríe) Me gustó esa invención suya. Pero Osvaldo Andrade tiene una dificultad -entre carcajadas pone sus manos en círculo imitando un cuello gigante- ¡es que no tiene camisa posible!, así que igual tiene que recurrir a la exclusividad. Involuntariamente eso sí, ah.

-A los “ternos Johnson´s” les tocó bailar con la fea pero ahora les toca torta. ¿De cuántos pisos es la torta que se está comiendo Escalona hoy?-¿Torta? No. No tengo esa sensación...

-¿Me va a decir que con Bachelet presidenta le ha ido mal?
-Voy a recoger el guante, no me gusta eludir las preguntas. El martes, cuando en el Senado se discutió el proyecto de reajuste de pensiones, donde se ubican los ministros estaban sentados Andrade, Paulina Veloso, Andrés Velasco, Ricardo Lagos Weber y Alberto Arenas, el director de Presupuestos. De cinco, tres son militantes socialistas. De izquierda. Y cuando veía a personas del más alto nivel técnico como Evelyn Mattehi y pre-presidenciables como Allamand interlocutando con Arenas, no creo que me estoy comiendo una torta pero sí siento que es otro país. Es otro país. E incluyo en esta reflexión a Velasco y a Lagos Weber. Son la nueva hornada.

-¿Qué de mito y qué de verdad hay en su influencia sobre Bachelet? ¿Usted es su Ottone?
-Nooo, poh. Si por todo el mito ni siquiera puedo conversar con la Presidenta. Es 100% mito. Porque lo que es normal con un hombre, en el caso de una mujer presidenta es delicado y ella no puede correr el riesgo que se construya la idea de que hay un poder detrás del trono. Y lamentablemente conmigo construyen ese mito. Por eso entiendo que ella se privó de tener un diseño de Segundo piso, como el de Lagos.






RECUADRO 1
LAS ELECCIONES DEL PS

-¿Piensa hacer algo para evitar las rencillas de la elección del PS del 23 de abril?

-Es que la cosa no va a cambiar ya. Soy pesimista.

-La interna de su partido se está pareciendo a las peleas de la UDI.
-Lamentablemente.

-Isabel Allende, candidata a presidir el PS por la lista “Grandes Alamedas”, dice que si usted se postula al cargo por cuarta vez es porque le gusta el poder.
-Bueno, ella ha sido más veces que yo miembro de la mesa y todos saben que en el PS hay una dirección colegiada. Así que estar en la presidencia o en la mesa significa formar parte de ella. Yo no prejuzgo a Isabel pero no me gusta la falta de reciprocidad.

-¿A qué se refiere?
-Yo evito hacer acusaciones o prejuzgar las intenciones de los demás. Creo que no ha habido reciprocidad de parte suya en eso. Pero bueno, falta una semana no más.


RECUADRO 2
“HUBO SOCIALISTAS QUE MURIERON LUCHANDO EN NICARAGUA”


El secuestro de Cristián Edwards, el hijo del dueño de “El Mercurio”, y el asesinato de Jaime Guzmán en abril de 1991, realizados por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez – Autónomo, detonaron la creación del polémico Consejo de Seguridad Pública dirigido por Marcelo Schilling. “La Oficina” estaba encargada de desmantelar a los grupos armados. Escalona, a quien se le vinculó con el organismo, lo desmiente; habla de Raúl Pellegrín, “Rodrigo” o “Comandante José Miguel”, uno de los líderes más carismáticos del FPMR, y revela la muerte de militantes del PS en la guerrilla centroamericana.

-Se dijo que usted fue parte de “La Oficina”.
-Nunca estuve metido. Para nada, en ese tiempo yo era diputado.

-¿Cuál es su evaluación de ese organismo para desmantelar a grupos como el FPMR-A?
-Siempre defendí a Schilling. Siempre. Porque las excusas de Pinochet para mantener la DINE (Dirección de Inteligencia del Ejército), se legitimaron con la muerte de Jaime Guzmán. No sé quienes tomaron esa decisión pero siento que cometieron un error histórico. Y nosotros teníamos que defender la democracia. A la democracia hay que defenderla aunque te duela.
En el Frente Patriótico, tal vez por lo breve de su vida, no comprendieron que había otro Chile después del 5 de octubre del ´88. Pero siento que fueron vidas humanas que se perdieron estérilmente, como el caso de Raúl Pellegrín. Lo conocí cuando estuve exiliado en Cuba. Yo tenía veinte años y Pellegrín era un muchacho de una inteligencia sobresaliente. También compartí en Moscú con el hijastro de Volodia Teitelboim, Roberto Nordenflycht, que murió de un disparo en el aeródromo de Tobalaba. No sé. (Por un instante se queda en silencio). Dentro de mis dolores está ese dolor también porque fueron vidas muy valiosas que se perdieron. Nosotros también perdimos algunos de los nuestros.

-¿Dónde?
-No lo había dicho nunca pero hubo socialistas chilenos que murieron heroicamente en la selva centroamericana luchando por la libertad de Nicaragua o de El Salvador. Pero cuando nos embarcamos en el “No” supimos comprender que había un cambio de escenario y cuando ganamos con el “No”, que iniciábamos la construcción de un nuevo país. Por eso no hubo ningún socialista chileno que se pusiera contra la democracia. Nunca.

jueves, 13 de abril de 2006

Chistevisión

















HAZTE-VER:
Chistevisión


Por Miguel Paz / La Nación (Jueves 13 de abril de 2006)

Propongo oficializar este sobrenombre de uso común por quienes transitan por los pasillos del canal de Piñera, para referirse a él. Porque la transmisión de los Premios Altazor del martes en la noche fue de co-le-gio. No hay otro calificativo para definir la pobre puesta en escena de una ceremonia que hace rato espera por alguien que se haga cargo y le dé la importancia que se merece.

Si no bastó con la “peinada de muñeca” de la Pata Larraín en la entrega de los Altazor 2005, transmitida también por Chilevisión (cuando llamaba e insistía a viva voz que Carmina Burana, una cantata, se presentara a recibir el pájaro de marras), este año sufrimos una mezcla de risa y desazón.

Los gaffes al por mayor de Macarena Pizarro invitando al escenario a don Nano Núñez, gran folclorista fallecido en diciembre, confundiendo junto a Felipe Braun a Francisca Lewin con Blanca Lewin, y su excesivo deseo de protagonismo -okey, Juan Domingo Marinello fue profesor tuyo y debe ser muy bueno, Maca, pero ¿a quién le importa, querida?-; echaron por tierra el intento por potenciarla como “el rostro femenino” más creíble de Chilevisión. En defensa de la periodista, hay que decir que ella explicó que la culpa de las pifias fue de los que escribieron las tarjetas, unos pobres tipos que ahora deben estar más saltones que enano robando paltas mientras esperan el sobre azul.

Sin embargo, sus salidas de madre fueron sólo una muestra de lo “cutre” y despelotado de la gala. Alguien podría argumentar que el Altazor es un galardón de los artistas a los artistas y que como tales, están a merced de la buena voluntad del auspiciador de turno, del que presta el local y, por último, del canal que esté dispuesto a transmitir el evento. De ahí que el amateurismo de la emisión televisiva sea un costo a pagar por intentar una celebración digna del talento artístico nacional. Pero no. Porque para hacer tele no basta con plata, muchas veces es más importante la creatividad. Y una cuota de calle y ganas de “romperla” que no se vieron, como sí se pudo apreciar, con mucho menos presupuesto, por ejemplo, en los premios “Rock and Pop Agüards”.

En este caso, la culpa es del chancho y del que le da el afrecho. De los artistas, que de tanto serlo rayaron en lo siútico con su propuesta de músicos para presentar los nominados en artes musicales, “performancistas” para anunciar la hora de las artes visuales, etcétera, y su falta de exigencias para lograr un piso de calidad de la transmisión televisiva; y de Chilevisión por aceptar -por segundo año consecutivo- montar un programa en un centro cultural mal iluminado, con invitados apiñados en galerías tipo “kermesse” de gimnasio de barrio, cortinas gráficas de pobreza franciscana (habiendo muchos diseñadores de gran factura).

Dicen que en política no hay amigos, sólo aliados y enemigos. Nunca pensé que en la tele esta máxima se llevase al extremo y un canal como Chilevisión pudiese convertirse en enemigo de sí mismo. Literalmente. Porque la transmisión de los Altazor fue eso: un golpe al mentón que desanda los esfuerzos de un canal que hace rato da muestras de querer ponerse pantalones largos y competir de igual a igual con los canales grandes. Pero así como en los Altazor se dijo que en el arte el hombre es capaz de soñar castillos en el aire, es hora de que en Chilevisión también.

domingo, 9 de abril de 2006

Entrevista / Isabel Allende, interna PS


ISABEL ALLENDE Y LA GUERRILLA DE LA INTERNA PS
“No estoy dispuesta a más descalificaciones"


La elección en el partido del hacha está al rojo vivo. La primera mujer con posibilidades de dirigir el futuro socialista se defiende de las críticas de Camilo Escalona, que sugieren que de llegar a la presidencia del PS ella sería oposición a Michelle Bachelet. Allende baja el tono y asegura que la elección del 23 de abril no es carrera corrida.

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (9 de abril de 2006)



En el lanzamiento de su lista “Grandes Alamedas”, hace una semana, Isabel Allende calificó de “delirantes” las declaraciones que hizo Camilo Escalona, en una entrevista a “La Tercera”, pues, según la diputada, el líder de la Nueva Izquierda introdujo el factor Bachelet en la elección interna donde enfrenta al barón socialista –muy cercano a la Mandataria– por la presidencia del partido.

Aunque el clima en el PS se mantiene en una “calma chicha”, ella afirma no estar dispuesta “a seguir con las descalificaciones”, pero reitera que Michelle Bachelet “no necesita guardia pretoriana”.

“Estoy más interesada que nadie en elevar el debate. En la proclamación de mi lista planteamos con mucha fuerza que lo que está en juego es el tipo de partido, las características del liderazgo, cómo vamos a superar deficiencias. La idea es que la mesa tenga opiniones en los temas relevantes, con los que el PS hoy no aparece vinculado”.

–¿Pero se superó el clima que la llevó a usted a calificar a Escalona de “delirante” hace unos días?
–Cualquiera que lea mi intervención en la proclamación de mi lista, puede ver la altura de miras con que se planteó y, por supuesto, sin ninguna descalificación. En esa entrevista señalé que me parecían –no me voy a desdecir– delirantes sus afirmaciones –no la persona– de que lo atacaban a él porque no se atrevían a atacar a Michelle Bachelet. Pudo sonar fuerte, pero fue una reacción a una increíble arbitrariedad. No conozco a nadie en mi lista, ni en el partido, que quiera atacar a la Presidenta. No sé a lo que apuntaba Escalona. Por eso dije que las declaraciones eran delirantes.

–¿Por qué reaccionó tan duro?
–También leí a Marcelo Schilling, que insinúa que nos preparamos para ser oposición y otras declaraciones que cuestionan nuestro compromiso. Nadie más que yo desea de que la interna del PS se haga con altura de miras, pero nosotros no pusimos a Michelle Bachelet en el tapete. No está en discusión el apoyo a la Presidenta, sino que el tipo de partido que queremos y cómo se inserta en la sociedad. Actualmente, en este partido no hay discusiones internas.

–Ricardo Núñez dijo...
–Estoy asombrada. Leí cuidadosamente la entrevista que le hizo “El Mostrador” [donde la critica duramente] y no entiendo sus expresiones. Más allá del aprecio que le tengo, si alguien tiene responsabilidad en esta elección interna es el presidente del partido. A pesar de que él se incline por una lista, ¡debe garantizar la transparencia y la idoneidad del proceso! Núñez insinúa cosas que no sé a dónde apuntan.

–Habla del acarreo.
–Por cierto, pero como político experimentado él sabe que en cada interna ocurre eso. No es lo deseable, pero para mucha gente de comunas rurales es difícil llegar a votar si no se le ofrece un transporte. El acarreo no nos agrada, pero existe.

–También habla de los recursos económicos que estaría gastando en su campaña.
–Más que nunca quiero pedirle a Núñez que se comporte a la altura de su cargo. En la lista que él apoya se postula a secretario general del PS el actual administrador financiero del partido. Núñez, más que nadie, debe velar por la transparencia del proceso. No estoy dispuesta a seguir con descalificaciones. Necesitamos hacer cambios. Si algunos pensaban que esto era carrera corrida, se están llevando una sorpresa.

–¿Con usted se acabarían los acuerdos cupulares?
–El partido no es monolítico y no se justifica que corrientes de origen diverso se transformen en adhesiones a liderazgos que administran el poder y que sustituyen la voluntad soberana. Ahí entramos en conflicto.

–¿Cómo pretende lograrlo si usted asegura que la Nueva Izquierda no quiere soltar la teta, como diría Felipe Lamarca?
–Yo no he dicho eso ni he ocupado ese lenguaje, por ningún motivo.

–Se desprende de sus palabras...
–No, no, no. ¡Seamos claros! No uso ese lenguaje. Y, en segundo lugar, no he descalificado el deseo de Escalona a postularse. Sí digo que cuando alguien se postula por cuarta vez, lo menos que puedes pensar es que le gusta el poder.

“EL PS NO ES UN REGIMIENTO”

–Hay quienes dicen que Escalona sería mejor presidente del PS, ya que contendría las críticas de la DC a Bachelet y que aseguraría “gobernabilidad”.
–El Gobierno de Michelle Bachelet no necesita ninguna guardia pretoriana. Necesita de un partido leal, responsable, sólido, abierto. Que realmente sea inclusivo, no como hoy, que tenemos sectores excluidos.

–¿Qué haría usted como presidenta del PS?
–Un partido mucho más acogedor y propositivo. El PS no lo ha sido. Hemos estado siempre en la contingencia. Debemos entregarle a la opinión pública propuestas sobre las jubilaciones o no de las mujeres de 65 años, el alcance y contenido de una reforma previsional, etc.

–¿Sería la hora de la baronesa y no de los barones en el PS?
–No me gusta... [Se ríe]. O sea, me gustan mucho los varones, entiéndase bien. Pero los barones con “be” larga me gustan menos, porque hasta ahora son los que se han identificado como cabeza de tendencia de los grupos de poder.

–¿Qué le parece que Jaime Estévez, tras salir del Gobierno de Lagos, trabaje para Endesa, o que Ricardo Solari desembarque en el directorio del Transantiago?
–Es un criterio razonable el de Michelle Bachelet la renovación de caras. Lo lamentable es que perdamos gente de calidad. Pero no es un tema menor cuando al otro día de entregar el cargo público se cruza la calle y se pasa al mundo privado. No es que estemos en contra. El tema es de límites. Porque se puede prestar para cierto lobby o aprovechamiento para el ámbito privado.

–El analista Antonio Cortés Terzi dijo que el eje trascendente en la elección del PS es entre el “oficialismo” o “conformismo” y la “oposición” o el “inconformismo crítico”.
–El PS no es un regimiento, es un partido. Y tiene que tener y recibir distintas miradas. Tenemos que ser voces críticas en algunos sentidos, pero nunca desleales.

–Nunca ha habido una mujer dirigiendo el PS.
–Francamente... [Piensa unos segundos] es un signo de los buenos tiempos. Sería la primera mujer elegida presidenta en toda la historia del PS.

–Escalona dijo que los errores del pasado forjaron su sentido de responsabilidad al alinear al PS con Lagos y que pretende hacer lo mismo con Bachelet. ¿Su sector ha dado suficientes muestras de buena conducta?
–Absolutamente. A diferencia de Camilo, no estoy presa de ningún fantasma del pasado. A partir del año 90, el PS ha sido absolutamente leal y consecuente con los Presidentes Aylwin, Frei y Ricardo Lagos. No fue Camilo Escalona el que tomó esa decisión, fue todo el partido el que estuvo detrás.

LAGOS, MUTIS POR EL FORO

–El nuevo “think tank” Project America, comandado por José Antonio Viera-Gallo, “huele” a plataforma de campaña para Lagos el 2009. ¿Le puede generar ruido a este Gobierno, de corto período?
–Es absurdo hablar ahora de Lagos 2009. Él tiene conciencia de la definición de Felipe González, de que los ex Presidentes son valiosísimos jarrones chinos que nadie sabe dónde ponerlos.

–¿A este jarrón le crecieron piernas y brazos y quiere caminar?
–No. Estamos iniciando un Gobierno y Ricardo Lagos está consciente, lo dijo su hijo, que tiene que hacer mutis por el foro. Él está cumpliendo un rol al presidir el Club de Madrid [integrado por ex Presidentes]. Tiene todo el derecho de asumir una fundación, pero no es momento de hablar del 2009.

–¿Le sorprendió que la derecha rechazara el nombramiento del juez Carlos Cerda a la Corte Suprema?
–Es lamentable. Indica que hay parlamentarios que calificaron al juez Cerda por su comportamiento en los derechos humanos, porque se negó a aplicar la Ley de Amnistía e investiga el caso Riggs. La actitud de los senadores de derecha es un triste espectáculo. Alguien como el juez Carlos Cerda, que le habría hecho bien a la Corte Suprema, es simplemente descalificado por su actuar legal y ético. Me alegre cuando el senador Espina dijo que había votado en conciencia.

–¿Con esto la UDI regresa al pinochetismo duro?
–No sé si regresa, pero llegado el momento demuestran que por mucho intento que hagan de alejarse de Pinochet, siguen presos de su pasado.

viernes, 7 de abril de 2006

Así andamos














Un hombre se arroja al vacío desde lo alto de un edificio.
Mientras va cayendo se dice a sí mismo:

Hasta aquí todo va bien,
hasta aquí todo va bien,
hasta aquí todo va bien
,
y se estrella en el pavimento.
Lo importante no es la caída, sino el aterrizaje.

("La Haine", Mathieu Kassovitz, 1995).