domingo, 26 de noviembre de 2006

Reportaje / Quesitos 2














La fallida venta de parcelas que encandiló al red set

EL SUEÑO ECOLÓGICO FRUSTRADO

Más de 300 personas, entre ellas científicos, músicos, escritores, actores, periodistas, consultores y funcionarios de Gobierno, aceptaron una oferta irresistible: la compra de parcelas a precio bajísimo en la precordillera de Curicó. Seis años después, poco más de 100 han recibido su título de propiedad y el resto sigue esperando. Algunos dieron por perdida su inversión. Otros se aburrieron y se querellaron por estafa en contra de la ideóloga del proyecto, Marcia Fernández, y su ex pareja Adán Méndez.

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (26 de noviembre)



La corredora de propiedades Marcia Fernández Nova nunca imaginó en noviembre de 2000 que su gran sueño ecológico, al que se sumaron alrededor de 300 personas, se traduciría a fines de 2005 en una seguidilla de querellas por estafa, apropiación indebida y asociación ilícita en su contra y en la de su ex pareja Adán Méndez.

A 50 kilómetros al interior de Curicó, en plena precordillera, Fernández ofrecía una oportunidad única a la que sólo algunos podrían acceder: parcelas en un entorno ideal privilegiado, en medio de bosques nativos de coigüe, mañío y otras especies autóctonas con una panorámica de cascadas similares a las Siete Tazas, en una zona denominada Potrero Grande.

Los afortunados, en su mayoría profesionales del mundo artístico y cultural, quedaban fascinados con la irresistible oferta de sólo 350 mil pesos por la compra “en verde” de parcelas de media hectárea en medio en una futura reserva ecológica. Eso fue lo que cautivó, en un comienzo, a los compradores. La seductora personalidad de la mujer de cabellera larga, voz suave, ropas de estilo neohippie y discurso ambientalista ad hoc con su proyecto ecológico, atrajo al productor musical y ex vocalista de los Electrodomésticos Carlos Cabezas; al consultor de Tironi Asociados Felipe Valdivieso; al productor de Inti Illimani, Gustavo Arenas; al escritor Marcelo Simonetti; a la ex mujer del productor de TV Patricio Polanco, Eugenia Necochea; al periodista Diego Moulian; al locutor Agustín Hinostroza, entre muchas otras personas que invirtieron su dinero en las parcelas “en verde”.

EL MODELO DEL BUSINESS

Como las tierras donde se pensaba desarrollar la comunidad ecológica aún no pertenecían a Fernández, sino que a Forestal Celco, el mecanismo que ella usaba para la venta de parcelas y creación de la ecorreserva era juntar a grupos de interesados (preferentemente amigos de personas que la conocieran) dispuestos a confiarle su dinero por los lotes anticipadamente. Una vez efectuado el pago, los clientes le entregaban a Marcia un poder o “mandato de compra”, firmado ante notario, para que ella los representara en la adquisición de las parcelas.

La explicación de la corredora para esto no era anormal: necesitaba reunir una fuerte suma de dinero para comprar los predios a Celco y así iniciar el proceso de loteo en no más de un año y medio. Los compradores no tenían por qué desconfiar, pues tenían como antecedente la buena reputación de Marcia en ciertos círculos de profesionales que habían adquirido parcelas en el paradisíaco Chiloé, bajo el mismo sistema y con éxito. Pero además había un incentivo doble para quienes se embarcaran en los inicios del ecoproyecto de Potrero Grande: los primeros en comprar podrían escoger sus parcelas, efectuando una excelente inversión, ya que a medida que pasara el tiempo los lotes subirían de 350 mil hasta un millón de pesos.

Los socios de Fernández en ese primer loteo de Chiloé fueron su pareja de entonces, el poeta y dueño de Ediciones Tácitas, Adán Méndez, y el presidente de la Sociedad Chilena de Física, Leopoldo Soto, quien también ingresó al proyecto de Potrero Grande entusiasmado por sus perspectivas económicas. El físico había conocido a Marcia Fernández a través de Adán Méndez, con quien entabló amistad en la época universitaria en los ’80.

Hoy, el científico está retirado del proyecto debido a que discrepa de la forma de gestión de Marcia. Pero entonces, su rol en Potrero Grande consistió en representarla en la compra de los predios destinados al ecoproyecto y ponerla en contacto con su red de amigos y colegas, “para que ella pudiera desarrollar su negocio”, explica a LND el científico. Gracias a él, la corredora logró extender su cartera de clientes, incluyendo a miembros de la Comisión de Energía Nuclear.

“IGUAL QUE LOS QUESITOS”

Pero Soto no fue el único que publicitó el ecoproyecto. A fines del año 2000, la corredora también tomó contacto con Valentina Salgado y Paula Bulnes, quienes ya le habían comprado parcelas, y les propuso trabajar informalmente para ella promoviendo el proyecto entre sus amistades y familiares. Por cada persona que llegara recomendada a su oficina les pagaría una comisión equivalente al 10%, en terrenos. Las mujeres aceptaron la propuesta y los interesados se multiplicaron. Fernández nunca les pagó lo prometido, aseguran ambas.

Embarazada de ocho meses y sin trabajo, Valentina comenzó a contactar a familiares, como su cuñado Martín Erazo, director de la compañía de teatro La Patogallina, amigos de sus padres y apoderados y profesores del colegio de su hijo, como Marcelo Simonetti y Pedro Santis. Hoy, Valentina recuerda con amargura ese período en que estuvo convencida de las bondades del ecoproyecto y quiso compartir con sus más cercanos “el sueño que nos vendieron y que al final no era”.

“Fui estafada y utilizada por Marcia. Fui víctima de lo que quiso hacer: un buen negocio a costa de las confianzas. Es igual que los quesitos. Ella tiene que parar, la Justicia tiene que establecer que es una estafadora y que lo sigue haciendo”, sentencia en alusión a las 120 parcelas que su grupo aún no ha recibido.

La funcionaria de la Comisión Bicentenario Paula Bulnes también contagió su entusiasmo por las parcelas a su grupo familiar. Ahora siente impotencia por “el engaño” que sufrió. “Lo encuentro una burla. ¡Espero que Marcia pague por esto! No puedo creer que hasta el día de hoy siga vendiendo parcelas”.


JEINEMENI, EL PROYECTO FANTASMA

Marcia Fernández siempre dijo que el proceso de compra se demoraría un año y medio como máximo, a contar de diciembre de 2000, y que al cabo de ese tiempo sus clientes recibirían sus terrenos y escrituras de propiedad.

Pero cumplido el plazo -junio de 2002-, la espera se hacía insostenible y los compradores empezaron a preguntarse qué pasaba realmente con sus tierras.

Ocasionalmente, y mientras el calendario seguía corriendo, Marcia citaba a los compradores a reuniones para explicarles que el retraso se debía a problemas con los topógrafos o a la inclemencia del tiempo. Entretanto, según quienes más tarde se querellarían en su contra, se hacía cada vez más difícil ubicarla, por lo que los propietarios frustrados se inquietaban aún más y ni siquiera sospechaban que el proyecto estaba desfinanciado.

Un año antes, el 11 de julio de 2001, Fernández había logrado –a través del científico Leopoldo Soto– comprar a Forestal Celco los predios destinados al ecoproyecto. El precio total de la compraventa ascendió a 470.075.840 pesos. Pero sólo se pagaron 150 millones al contado y se suscribió el compromiso de cancelar los restantes 320 millones antes del 11 de enero de 2002. Al momento de la firma del acuerdo, además, se acordó que los terrenos se mantendrían hipotecados a favor de la forestal, hasta que Marcia Fernández y Soto no cubrieran la deuda. Cosa que hasta la fecha no se ha logrado. En cambio, compraron un fundo de 1.460 hectáreas a 14 kilómetros de Chile Chico por 80 millones de pesos. Pagaron al contado. Pensaban obtener con ese nuevo proyecto ganancias suficientes para cubrir el hoyo financiero de Potrero Grande.

Fernández ideó, al alero de su corporación Reserva Nativa, un nuevo proyecto en las agrestes tierras patagónicas de la XI Región: el Ecopueblo Jeinemeni, una aldea ecológica autosustentable. Pero hasta ahora la corredora no ha logrado invertir en la infraestructura prometida y los terrenos no cuentan con agua.

El proyecto aún no ingresa al sistema de estudios de impacto ambiental de la Conama, ni a la Dirección de Obras de Chile Chico, por lo que el asentamiento humano donde supuestamente se instalarían 500 familias a fines de 2004 está lejos de concretarse, al contrario de lo que aseguró Marcia Fernández a “La Tercera” en abril de ese año. Mientras espera el dictamen de la Justicia por las tres querellas interpuestas por 42 personas en su contra, la corredora de propiedades sigue en su oficina de Las Urbinas 98, Providencia, vendiendo loteos del ecopueblo, y promete que entregará los terrenos de Potrero Grande a las personas que confiaron en ella seis años atrás y que ahora ya no le creen.
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RECUADROS

LOS AFECTADOS

Carlos Cabezas, ex vocalista de Electrodomésticos:

“Era demasiado bueno para ser verdad. Compré una parcela a 400 mil pesos, cuando estaban baratas, pero me olvidé hace rato del tema. La cosa no fue muy derecha. La actitud y presencia de estas personas es la clave: se presentan muy humanas y amantes de la naturaleza, y al final es toda una operación”.

Marcelo Simonetti, escritor y periodista:

“Conocía a Marcia Fernández porque ella estudió filosofía en el campus oriente de la UC mientras yo estaba ahí en periodismo. Piensas que es gente que no te va a cagar, pero parece que no fue así. Creía que podía ser un negocio que salió mal, pero ahora no sé. Si tienes todos esos tropiezos no sigues haciendo negocios. Mi caso es de un terreno, pero hubo otros apoderados (del Colegio Latinoamericano Cordillera) que compraron ocho o diez terrenos”.

Diego Moulian, periodista:

“Marcia Fernández se veía como la típica neohippie, preocupada de la ecología. No era la imagen prototípica de la estafadora. Con mi mamá compramos tres predios, por 1,2 millones de pesos en total, el día 27 de marzo de 2001. No me pude sumar a la querella porque no había papeles en la notaría que dieran constancia de la prórroga del mandato de compra de las parcelas”.

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Marcia Fernández, la dueña del negocio de la venta de parcelas

“VOY A ENTREGAR LOS TERRENOS”


Marcia Fernández insiste en sus buenas intenciones en los proyectos ejecutados. Y asegura que nunca pasó por su mente defraudar a los compradores que creyeron en ella. Como prueba muestra escrituras de compraventa de terrenos de los lotes de Potrero Grande y afirma que en enero entregará algunas de las tierras a sus dueños.

–Qué puede decir de las tres querellas presentadas en su contra.

–Ellas son por los lotes que no he podido entregar, porque me he demorado en el proyecto. Yo a la gente le ofrecí los terrenos a precio de costo, pero no pensé que iba a fallar.

–¿Todos los terrenos los vendió a 350 mil pesos?

–La mayoría de ellos. El 95% de los terrenos los vendí a precio de costo.

–¿Por cuántos terrenos se firmaron mandatos de compra y recibió dinero?

–Como 300 terrenos.

–¿Por qué usted nunca aceptó que se incluyeran en los mandatos cláusulas de tipo penal?


–No es que no aceptara. A mí nadie me lo propuso.

–La abogada que patrocina una de las querellas dice que sí.

–¿Qué abogada?

–Ximena Larraín.


–No la conozco.

–Ella asegura que sí le planteó incluir cláusulas al mandato de ella y que usted le dijo que si no confiaba entonces no firmaran.

–No conozco la querella que ella esté presentando.

–Pero si usted ha declarado ante el tribunal por esa querella.

–Sólo he declarado en una sola querella y es un hombre, no una mujer, quien aparece como abogado patrocinante. Yo retuve el sólo nombre del abogado, no de quien lo representa.

–¿Puede explicar por qué han pasado casi seis años desde que vendió terrenos en verde a personas que firmaron mandatos y le entregaron dinero entre fines del 2000 y principios del 2001 y aún no han recibido sus tierras?

–Se han entregado... Entregué lo que yo podía confirmar topográficamente que estaba correcto. Aquí falló la topografía tres veces.

–¿Cuántos terrenos ha entregado?

–Aproximadamente 130.

–¿Tiene documentos para demostrarlo?

-Tengo las escrituras que se firmaron todas en la notaría de don Juan Facuse. Y son terrenos que además se han inscrito en el Conservador de Bienes Raíces de Curicó.

–¿Por qué si usted estaba mandatada para comprar terrenos en representación de otras personas, finalmente delega la compra de las tierras a Adán Méndez y Leopoldo Soto?

–Porque esta compra se iba a hacer por la corporación (Reserva Nativa) y ella todavía no tenía personalidad jurídica cuando se hizo el proyecto.

–Eso usted nunca se lo dijo a la gente a la que le ofreció parcelas.

–Pero si ellos iban a comprar, su terreno igual se compró a nombre de ellos.

–Se lo pregunto porque este negocio funcionó en base a la confianza. Usted ofrecía parcelas a personas recomendadas por amigos o familiares de esas personas. Nadie firmaría un mandato de compra de esas características con un extraño. La confianza jugó un rol crucial

–Un rol importante. Igual hay gente que me ha dado mandatos, porque como le contaba, yo he hecho 15 proyectos distintos.

–Muchas de las personas que LND ha entrevistado dan por perdido el dinero que le entregaron. ¿Por qué usted nunca les confesó a estas personas que tenía problemas con los terrenos porque hizo mal la negociación para el alzamiento de la hipoteca?

–Sí se lo manifesté. De hecho, he tenido reuniones con distintos grupos de personas en distintos momentos y en distintas etapas de este proyecto para contarles lo que iba pasando.

–Las personas que hemos entrevistado aseguran que usted les ha mentido y tramitado durante todos estos años sin darles ninguna solución.

–Mira, yo contrataba un grupo de topógrafos, ellos me daban un cierto plazo en el cual iban a entregar los terrenos. Y eran los mismos plazos que a mí me daban los que yo transmitía a la gente. Pero las cosas no se dieron así y yo sigo trabajando en esto. Es un proyecto que se desfinanció hace mucho rato. Lo financio con otros proyectos que yo hago y ha tenido costos muy altos para mí, de todo tipo. Pero aquí estoy y voy a entregar los terrenos.

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ADÁN MÉNDEZ, EL OTRO QUERELLADO

Figura reconocida en el ambiente literario, el poeta y director de Ediciones Tácitas, Adán Méndez Rozas, está querellado en la misma causa que su ex pareja Marcia Fernández y figura con orden de detención por estafa. Dicha orden fue dictada por el magistrado Carlos Escobar, del 30º Juzgado del Crimen de Santiago, el 14 de septiembre pasado, dos días después de que Méndez presentara en el Cine Arte Alameda una reedición del libro de Nicanor Parra “Canciones rusas”.

Méndez salió del país por el aeropuerto de Pudahuel el 20 de septiembre sin ser arrestado, debido a que la orden recién ingresó al sistema de Policía Internacional dos horas después de que había tomado un vuelo a España. Actualmente está en Barcelona, gracias a una beca del Fondo del Libro, realizando una pasantía como colaborador del ex crítico del diario “El País” Ignacio Echevarría “en los trabajos de documentación y edición de las obras completas de Nicanor Parra”. Consultado por LND, Méndez aseguró que no tenía idea que tenía orden de arresto y dijo que volverá a Chile en enero o febrero próximos.

Altazzociedad / Ignacianos


¡Que el diablo nos pille confesados!

Cerca de la medianoche, las servilletas de género prolongan el recreo y vuelan por los aires de mesa en mesa como inofensivos misiles cargados con la nostalgia de todos esos chicos ya grandes que recuerdan, con algo de razón, aquella época ignaciana sin lucas ni poder.


Por Miguel Paz / La Nación Domingo (26 de noviembre de 2006)



“¡Hola, poh, hueón; oh, no nos veíamos desde el colegio!”, es una de las frases recurrentes en la cena más “pelusona” y mediáticamente producida a la que nos ha tocado asistir en lo que va de año. A las 21:30 del jueves por la noche, tres mil ex alumnos ignacianos llenan de bote a bote la Estación Mapocho para conmemorar los 150 años del Colegio San Ignacio de Alonso Ovalle y las cinco décadas de vida del San Ignacio de El Bosque, dos instituciones de donde ha egresado buena parte de lo mejor y peor de la elite que influye en todos los sectores del alma nacional.

Minutos antes, el ingreso a la estación es idéntico a un despelote colegial. Adentro sucede algo similar. Ahí está el director de “El Mercurio”, Cristián Zegers, riendo como cabro chico con sus compañeros de generación. Más allá, Jorge Burgos, Jaime Estévez y Víctor Barrueto se reparten en sus respectivas mesas y conversan animadamente. Muchos de los ex alumnos, efectivamente, no se han visto desde las jugarretas escolares y la ocasión es la excusa perfecta para ponerse al día con los compañeros. Se abrazan, se buscan, se sacan fotos de curso, se gritan chuchadas y sobrenombres de una esquina a otra y se quedan parados, mientras el equipo de protocolo y el animador de precalentamiento, otro ignaciano de nombre Francisco Salazar –generación 1979, compañero– repite como un mantra cada cinco minutos “rogamos a las personas que están de pie que tomen asiento, rogamos a las personas que están de pie que tomen asiento, rogamos a las p...”. “¡Comienza la hueá!”, le grita un ignaciano vejete desde una de las mesas más cercanas al gigantesco escenario, con la paciencia colmada de escuchar al pobre locutor y ver que nadie lo pesca. Excepto, quizá, un estudiante mandado a disfrazarse de diablo rojo, la mascota escolar.

Recién cuando entra en escena Rafa Araneda, otro ignaciano animador, para un poco el leseo. Lo que viene a continuación es la nota sentimental. El “tío conductor” se manda un “speech” con el balance de la historia de los colegios en Chile y con una cuidada puesta en escena, los scouts ignacianos entran en fila india sujetando antorchas al son de música de tambores “in crescendo” que dan paso al himno del colegio. Como si fueran las ocho de la mañana de un añejo día lunes, los tres mil asistentes saltan de sus asientos y se ponen a cantar. Con el ruido y la pésima acústica no se entiende mucho lo que dice la letra, pero la armonía suena como uno de esos comerciales de yogur, onda “lo podemos lograr, lo podemos lograr”. Bien mamón, pero harto efectivo. Porque muchos de estos cabros –de los Araneda, los Barrueto, los Arellano, los Cruzat, los Zegers, los Dj Billy (sí, los Dj Billy), los Longueira, los Echeverría, los Braun, los Navarro, los Said– lo han logrado gracias, en parte, a la impronta ignaciana. Repito: para bien o para mal. En eso pienso cuando suena la música característica de la película “La misión”, que retrata un episodio de la expulsión de los jesuitas de América, decretada por Carlos III el 27 de marzo de 1767. Ironía jesuita.

La cena prosigue con las premiaciones. Pedro Pablo Díaz, fracasado candidato a diputado de RN, encabeza los homenajes del partido transversal ignaciano. Esta vez no lo llamó Piñera para pedirle que intentara pautear a Jorge Andrés Richards (otro ignaciano que nos recuerda que cuando chicos, muchos de los próceres de la Concertación y la derecha se limpiaban el potito juntos en el baño del San Ignacio), tal como se descubrió en esa noche telúrica del “Piñeragate” en el canal de Ricardo Claro. Otros escándalos nos avergüenzan hoy, y Pedro Pablo anda feliz prodigando las virtudes de San Ignacio, que quiso poner orden en la Iglesia después de la Reforma. Tal como Belisario lo intenta en el oficialismo con más pobreza franciscana que muñeca ignaciana.

Pedro Pablo le da el premio de ignaciano del año a Benito Baranda, que esta noche podría ser perfectamente Benito Parranda. Los otros jueces fueron José Said, el mecenas de la Universidad Alberto Hurtado –que el año pasado obtuvo similar galardón–, y Juan Emilio Cheyre.

Los ausentes –Paulsen se perdió el peluseo por conducir su trasnoche periodístico– mandan saludos. Gabriel Valdés, desde Roma, recibe un tibio aplauso; Longueira, desde Madrid, más bien una silbatina sintomática –no estruendosa pero decidora– de que la ultraderecha y los jesuitas son como el agua y el aceite.

Lo mejor de la noche: las promotoras, ampliamente celebradas por los tres mil ignacianos que parecían volver al recreo de su infancia en un colegio a la antigua usanza donde, al igual que en el club de Tobi, no se admiten mujeres pero se las desea fervorosamente.

Ya cerca de la medianoche, las servilletas de género prolongan el recreo y vuelan por los aires de mesa en mesa como inofensivos misiles cargados con la nostalgia de todos esos chicos ya grandes que recuerdan, con algo de razón, aquella época sin negocios, lucas, ni poder y política, en que todo era mejor.

lunes, 20 de noviembre de 2006

Articulo / Manuel Cruzat y Juan Braun






















FONDOS DE FUNDACIONES DE BENEFICENCIA ENTRELAZADOS CON LAS EMPRESAS CB

Por Javier Rebolledo y Miguel Paz / La Nación Domingo (19 de noviembre de 2006)

Las hermanas Sonia y Myra Poklepovic, directoras de la Fundación Elsa y Óscar Braun, se querellaron contra su primo Juan Braun Lyon, presidente de la institución, y quienes resulten responsables por los delitos de “estafa, apropiación indebida de fondos y asociación ilícita”. Lo acusan de haber desviado fondos de la fundación que habrían servido para apuntalar a su socio y amigo Manuel Cruzat Infante, cuyo holding CB S.A. se encontraba en crisis en 1999. Según un peritaje judicial, la fundación habría perdido 8,5 millones de dólares. Esta semana, el Ministerio de Justicia intervino para poner orden en la fundación.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Diseño de periódicos y revistas











Mario García ha rediseñado revistas como El Gráfico y diarios como el Wall Street Journal, Folha do Sao Paulo, El Tiempo... y El Mercurio. Vale la pena ver su trabajo.

viernes, 10 de noviembre de 2006

Sabuesos del periodismo de investigación

Te están buscando ¡Operador!

En la Qué Pasa del viernes pasado viene un artículo del Negro Minay que reproduzco más abajo. En The Clinic de ayer también vienen dos muy buenas columnas sobre el tema firmadas por Marcelo Mellado (notable) y Rafael Gumucio.

El clan de los operadores políticos

"No se puede poner a cualquier picante en los cargos públicos", dijo Jorge Schaulsohn en alusión a los personajes que volvieron a emerger al alero del caso Chiledeportes. Figuras de segunda y tercera línea en el Estado y los partidos, los "operadores políticos" son considerados tan indispensables como -a menudo- incontrolables. Hay cincuentones y treintones, hacen carrera al alero de un caudillo, y suelen encargarse también del trabajo sucio, aunque no todos, dicen, "meten las manos". Este es su perfil.

Por Sebastian Minay / Qué Pasa (viernes 3 de noviembre de 2006)

Quiénes son

Aunque todos los operadores clase "C" hacen más o menos lo mismo, entre ellos conviven dos generaciones: los que llevan años en el negocio, y los que recién están haciendo carrera. Los primeros -ubicados en la DC, el PRSD, el PS, y en menor medida en el PPD-, tienen unos 50 años, la mayor parte de los cuales la han dedicado a su partido y, con más ganas, a un caudillo, así que conocen a figuras y operadores de nivel superior "desde los tiempos de la dictadura".

Varios vienen de comunas populares y dejaron de lado sus estudios para no desconectarse del sistema, por lo que "no conocen otra forma de vida". Hoy, premunidos de un celular y del infaltable maletín, lo suyo es mantener redes de contacto con la base: no sirve que vivan de Plaza Italia para arriba, y si lo hacen, no sueltan la clásica reunión o el tecito con los vecinos en comunas como San Miguel o Estación Central.

El segundo grupo, más común en el PPD y el PS, es el de las "jóvenes promesas" de entre unos 25 y 35 años. Se perdieron las sabrosas historias de duro compromiso político con los más viejos -con suerte alcanzaron a trabajar para la campaña del "No"-, pero a cambio les tocó el apogeo de las universidades privadas y de los institutos. "De ahí salió harto abogado, harto sociólogo, harto periodista" habituado a encontrar trabajo moviéndose entre el partido y el Estado, y casi nunca en la empresa privada.

Muchos partieron llevándole el maletín al caudillo de turno, y ven en el discurso del "tiraje a la chimenea" una oportunidad. Se les cataloga como altamente ambiciosos, impulsivos e impacientes: "Se la pasan hablando de los cargos a los que quieren llegar, y suelen decir que no tienen por qué esperar que los 'viejos' se vayan".

Los jóvenes son un poco más producidos que el operador clásico: el celular es de antepenúltima generación, y si el ambo es de multitienda, debe ser de corte recto, para que ojalá no se note. Las colleras no se llevan. A la hora del happy hour, se les encuentra en el triángulo de Manuel Montt: Liguria/Parrón/Normandie.

Qué hacen

"Ignorarlos es como si una empresa pretendiera sobrevivir sin publicidad", resume un alto dirigente del PS. Indispensable -para su caudillo primero, y para el partido después-, el operador clase "C" no descansa en tiempos de guerra ni de paz. En campaña es el productor general: organiza o supervisa las hordas de brigadistas nocturnos, y no le tiembla la mano si hay que mandar a borrar los rayados del compañero de lista de su jefe para colocar los propios. A veces está en las giras, o por último encargado de que no falten vehículos para acarrear a la prensa.

Es leal hasta el tuétano: si la competencia es dura, es al que se le escapa "casualmente" el dato preciso o el letal documento reservado delante de un periodista. Y cuando el asunto se ha puesto muy cuesta arriba, tal vez no le quede otra salida -como ya se ha visto- que el contacto de un colega ya insertado en el aparato público y que tenga acceso a asignación de fondos contra presentación de proyectos. Cuando eso ocurre, la ley es no dejar huellas, "morir en la rueda" y no olvidar que las platas son para la campaña -si es el caso- y no para uno, aunque algunos tienen pésima memoria.

Cuando no está en campaña, sigue frecuentando los barrios populares, apretando manos, resolviendo problemas y hasta ayudando con dinero a un dirigente local, todos favores que nunca, nunca se olvidan. Eso se nota en el ex Congreso, el Diego Portales -bueno, ya no- o dondequiera que se haga el consejo general o la junta nacional de turno, a la que llega acarreando masas de militantes en la mayor cantidad de micros posible. Con semejante máquina aceitada, es el indicado para cazar los votos de base que faltan.

Los entendidos, eso sí, advierten: no hay que confundir al operador clase "C" con el funcionario municipal y de peldaños inferiores, que tiene un pie en la política y otro en el lumpen (la UDI y RN también los tienen). Ahí está el clásico jefe de gabinete, el fiscalizador, el funcionario de planificación o el concejal que "ascendió" demasiado rápido. Hay casos sencillamente incontrolables y otros impublicables. En Valparaíso se recuerda al encargado de finanzas de un hospital público que desapareció súbitamente: ni a él ni a los millones de pesos que descuadraban la caja se les volvió a ver.

Qué cargos ocupan

Dependiendo del caudillo al que sirva, el operador -o "activista", como prefieren llamarlo algunos- es de la segunda o tercera línea en su propio partido, es decir, el clásico dirigente del "regional metropolitano" o de regiones. Casi nunca llega a estamentos superiores, como el Comité Central del PS; la Comisión Política de ese partido y el Consejo Nacional de la DC le están casi vedados, y para qué hablar de las mesas directivas, que cuando estalla un escándalo se alejan de él -por lo menos en público- como la peste.
La idea es que tampoco llegue a diputado, porque se supone que no saca votos para sí mismo y porque su currículo lo obliga a evitar exponerse.

Cuando ya ha hecho méritos, "entra" al aparato público, donde los casi tres mil cargos de confianza que se cuotean entre los partidos son, para muchos, la única forma de hacer carrera. Los que lo logran, se instalan al alero de sus caudillos en el tercer nivel: jefes de gabinete, asesores, jefes de servicio o división. "Nunca en un ministerio top, para no quemarse, sino en los sectoriales como Vivienda o Trabajo, o en instituciones como el Sence o Indap, que es donde se pagan favores y se resuelven problemas", grafica un funcionario.

"A muchos les cambia la vida cuando se dan cuenta que pueden asignar millones de pesos sin llamar a concurso, y piensan altiro cómo subir más", agrega un dirigente.

Dependiendo del gobierno de turno, tienen que luchar todo el tiempo contra sus adversarios de otras corrientes en el mismo partido, o contra colegas de otras tiendas. A algunos "lotes" les va tan, pero tan bien, que generan refranes como "más huevón que tercerista sin cargo", dicho casi tan mítico como el "Señor, no me des, ¡ponme donde haiga!" de los radicales.

Otro de los "motes" conocidos es el de "Punta Peuco", como se le llama en el aparato público a la dirección metropolitana de Chiledeportes: "Allá se manda a los que se condorearon en la dirección nacional", precisa un anónimo personero.

Como en todas las reglas, hay notabilísimas excepciones de hombres que subieron muy rápido. Fatales excepciones, como se verá más adelante.

Cómo reconocerlos

Da lo mismo si se formaron en la lucha política o si sacaron título profesional: casi todos los operadores clase "C" hacen gala de una abismante carencia de sofisticación, "y por eso son para cargos medios y no para otros", confiesan dirigentes de todos los partidos.
Al conversar con algunos de ellos, sus argumentos parten citando lo que tal o cual dirigente, parlamentario o ministro "piensa", "dice" o "quiere" respecto de un tema equis. Aunque la mayoría de las veces ello demuestra cierta carencia de ideas propias de avanzada elaboración -para qué hablar de profundos análisis políticos o anticipación de escenarios-, también es un hábito que les sirve para imponerse frente a sus pares.

Ejemplo típico: el del operador que en una actividad o comida se acerca a un ministro o dirigente de inalcanzable nivel, le estrecha la mano, y se las arregla para cambiar un par de palabras con él, ya sea presentándose o "recordándole" que trabajó para una vieja campaña. Al día siguiente comenzará la conversación con sus colegas con un impresionante "anoche comí con el ministro".

La ostentación lleva a otros a fronteras más osadas, como un ex seremi PPD de Valparaíso que tenía la costumbre de llegar a las reuniones partidarias en el vehículo fiscal? pero con la baliza encendida. Y otros -verdaderos profesionales de su oficio- sacan a relucir sus redes de contactos en los peores momentos, como aquel ex gobernador de El Loa que, sabiendo que su cargo pendía de un hilo, llamaba a Santiago "alarmado porque había decenas de señoras encadenadas a la sede de la Gobernación, protestando para que no lo sacaran".

Aunque estos hábitos son propios de los más "viejos", en los partidos reconocen que son cada vez más frecuentes en los jóvenes, cuya ambición les ha ganado el apodo de "generación colmillera". "Ellos no tienen habilidad de Estado. Su método es el ensayo y error, y punto. Ahora, está bien que sean de segunda línea, pero esto de la renovación de caras les abrió las puertas a los de cuarta y de quinta", resume un personero.

Caídos en desgracia

Cuando las reglas se rompen, sale caro, como lo demuestran los escándalos de Chiledeportes y el de los Programas de Generación de Empleo (PGE) en la Quinta Región. Eso corre tanto para los que "suben" muy rápido "y olvidan que no pueden seguir en la misma" o los que cometen graves indiscreciones. Cuando el colorín Juan Michel quiso competir con el diputado Rodolfo Seguel en la interna del partido para postular a la Cámara de Diputados (2005), se armó una lucha tan agria que el entonces timonel Adolfo Zaldívar "sacrificó" a su operador a favor del parlamentario. Meses después, Michel fue candidato a vicepresidente del partido en la lista que encabezaba el diputado Jaime Mulet -que perdió ante Soledad Alvear-, y finalmente llegó a director metropolitano de Chiledeportes, cargo del que salió apenas estalló el escándalo.

Otro que rompió el molde fue el también colorín Marcelo Ortiz, que debutó este año como subsecretario de Carabineros y fue ruidosamente destituido a fines de agosto, tras descubrirse que enviaba cartas con membrete del gobierno a dirigentes sociales DC, ofreciéndoles las influencias de su cargo.

En el PS recuerdan a un operador "a la antigua", como José Manuel Mancilla, ex seremi del Trabajo en Valparaíso, viejo conocido de próceres del partido y considerado "una buena persona, que partió de abajo". Eso, hasta que en octubre del 2004 se filtró una grabación clandestina en la que Mancilla -a punta de garabatos- proponía a un contratista ejecutor de los mismos PGE no pagar las imposiciones al personal, para así aumentar los cupos laborales: "Pa' ser empresario hay que ser #%$& (?) ¿Qué tienen que andar preocupándose los %$/& de que esas viejas %&/$ no tengan dónde almorzar? ¡Si ése no es tu rol!" Mancilla cayó cuando comenzó a destaparse la trama de los famosos planes de empleo, y hoy es investigado por la justicia.

La generación de "jóvenes promesas" del PS también ha visto caer en el mismo caso a Edgardo Lepe, ex jefe de gabinete del senador Carlos Ominami. Y Chiledeportes ha "descubierto" a nombres como el ex director metropolitano, el PPD Orlando Morales, y su jefe de gabinete, Andrés Farías, autor del e-mail que vinculaba al escándalo a una lista de diputados del mismo partido.