viernes, 26 de junio de 2009

Quémese después de leer (o la vieja costumbre de matar al mensajero)

El diario La Nación publica hoy un editorial dedicado a la "polémica" desatada por dos oficios enviados por el Consejo de la Transparencia a la empresa periodística. En dichos oficios el organismo -creado a instancias de la Agenda pro Transparencia de la presidenta Michelle Bachelet, gracias a una ley aprobada por el Congreso- solicita a La Nación S.A. cumplir con la normativa de "transparencia activa" a la cual están sujetas las empresas donde el Estado tiene un porcentaje de propiedad. Este jueves El Mostrador informó de la situación y hoy el periódico reacciona desde su editorial.

"Por qué la derecha ataca a La Nación" es el título. Sigue así:

"Sobre la base de una equivocación del Consejo de la Transparencia, un medio de comunicación on- line, “El Mostrador”, ha montado una operación a todas luces malintencionada y funcional a los intereses políticos más reaccionarios".

Posteriormente hace una serie de aseveraciones, por lo menos cómicas, sobre el trabajo periodístico de El Mostrador, que les invito a disfrutar, incluida una comparación con el "Mamo" Contreras, tan delirante como la última película de los hermanos Cohen, "Quémese después de leer", que al decir del crítico René Naranjo "es una ácida despedida a los EE.UU. de George Bush" en la cual queda "la sensación general de que estamos frente a una cinta protagonizada por auténticos idiotas".

¿Alguien puede explicar cómo informar sobre un oficio del Consejo de Transparencia a una empresa público-privada es en realidad "una operación a todas luces malintencionada y funcional a los intereses políticos más reaccionarios"?

Queme este posteo después de leer y, de paso, mate al mensajero.