domingo, 13 de noviembre de 2005

Columna10 Oh my blog!

OH, MY BLOG!

Del odio al “swarming”

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (13 de noviembre de 2005)



Un hombre se arroja al vacío desde lo alto de un edificio. Mientras va cayendo se dice a sí mismo: “Hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien”, y se estrella en el pavimento. “Lo importante no es la caída, sino el aterrizaje”.

Así empieza “El odio”, una película francesa de Mathieu Kassovitz de 1995 que trata la historia de tres jóvenes inmigrantes (un judío, un árabe y un negro de las Antillas) de una “cité” de la periferia de París que comienzan un gigantesco disturbio cuando se enteran de que un chico árabe se debate entre la vida y la muerte debido a torturas de la policía.

Cuando se estrenó “El odio” fue calificada por los críticos como “un retrato de una sociedad en tránsito hacia el desastre”. No estaban tan equivocados.

A la luz de los motines que azotan los suburbios de París hace dos semanas y se extienden como un reguero de pólvora por otras ciudades, “El odio” sirve para entender cómo una juventud sin futuro despierta un día y convierte su frustración en rabia incontenible. Una olla a presión que estalló y que aún hierve demasiado como para dimensionarla a cabalidad.

Lo sorprendente de este fenómeno espontáneo es el lugar que ocupa en él la tecnología –los celulares y los blogs– para planificar golpes tipo “blitzkrieg” y coordinarlos in situ. Algo que se ha calificado como “swarming”, palabra que significa enjambre y es usada en el mundo bélico para designar una formación de ataque masivo y fugaz.

David de Ugarte, periodista y “blogger” español (www.deugarte.com) explica los alcances de esta ciberguerrilla urbana: “La noche es del móvil; el día, de los blogs. El móvil es la herramienta de coordinación en la acción, el blog de extensión y aprendizaje de las experiencias nocturnas”.

Este “swarming” juvenil, en palabras del periodista, funciona como la multiplicación de nodos (blogs) fácilmente interconectados entre sí (a través de los comentarios) que generan un medio de comunicación específico que “en muy poco tiempo se convirtió en todo un ecosistema informativo (...), por tanto fue la base de una cierta forma de cooperación social”.

Usando blogs como comando estratégico y mensajes de texto para coordinarse en el campo de batalla, los nuevos descamisados de Francia responden con furia a la vieja derecha representada por el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, que no comprende que su país, hoy por hoy, es multicultural y plurinacional. Sus infortunadas declaraciones, de que hay que deportar a los inmigrantes involucrados en las revueltas, no hicieron más que atizar el fuego y propagar el “swarming” por las provincias y Bélgica.

Hasta el momento, tres bloggers han sido detenidos por su papel en los 15 días de rebelión. En Technorati (www.technorati.com), el buscador de blogs por excelencia, hay 1.471 comentarios con las palabras París y “riots”, y en los últimos días “France+Riots ha sido el siguiente localizador, y ahora mismo Europa+Riots toma el relevo”, se lee en http://sombra.lamatriz.org/el-swarming-y-tunez.

Uno de los problemas de todo esto es que más de alguno centrará la discusión en el peligro de los blogs como herramienta “del terrorismo”, y no en reconocer que el paso del odio al “swarming” fue pavimentado por el racismo, la exclusión, la pobreza, y hay que actuar pensando en ello.

El “swarming” es un nuevo método de activismo en base a herramientas de comunicación y tecnología. No es bueno ni malo. Sólo depende para qué lo usemos. En este caso sería mejor llevar la contraria a la vieja costumbre de matar al mensajero.

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