domingo, 4 de junio de 2006

Articulo / Derecha religiosa y educación




El conservadurismo y su influencia en la educación
LA SAGRADA ENSEÑANZA

La derecha política y religiosa defiende los aspectos de fondo que los estudiantes quieren eliminar: la LOCE y la libertad de enseñanza. Detrás de esta oposición pareciera esconderse el temor de la derecha, el Opus y los Legionarios a perder poder en la educación ABC1 y hegemonía en sectores clave del mundo popular.

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (4 de junio de 2006)


El 10 de marzo de 1990, un día antes de que Pinochet dejara el poder, entró en vigencia la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). En los estertores del régimen militar se dieron las pinceladas finales al cuadro por el cual se regiría el Estado en materias de educación y, de paso, se abrió la vía para el desarrollo del mercado privado de formación primaria, secundaria y superior.

No debe sorprender, entonces, que los colegios privados y particulares subvencionados de más prestigio y mejores resultados estén ligados a grandes empresarios de derecha, al Opus Dei, los Legionarios de Cristo y a ex autoridades de la dictadura.

Por eso, la propuesta de modificar la LOCE –que puso en el tapete el movimiento estudiantil– y que sea el Estado quien administre la educación, espantó el “combo” político-económico-religioso que teme el cuestionamiento a la libre competencia en el mercado educacional, o que se limite, eventualmente, la libertad de enseñanza, el bastión de su influencia evangelizadora e ideológica en sectores clave del mundo popular. Y es que sus proyectos educacionales no se mueven sólo por la fe, ni nacen exclusivamente como obras de buena voluntad. Se basan en una visión estratégica de poder.

Los fuegos los abrió Hermógenes Pérez de Arce. Desde su acostumbrada tribuna de los miércoles en el diario de Agustín Edwards, escribió: “No han faltado quienes plantean que el problema central es la LOCE y, en particular, que ella privilegiaría la libertad de enseñanza, en desmedro del derecho a la educación. Esta afirmación es equivocada y hay en ella sesgos ideológicos”.

NO ME TOQUEN EL CURRÍCULO

El debate no quedó ahí. El presidente de la UDI, Jovino Novoa, precisó que no respaldarán ningún cambio que signifique alterar la “libertad de enseñanza” o marginar a los municipios. Y ratificó que no están dispuestos a poner los votos requeridos para alcanzar el quórum calificado y reformar la LOCE.

Tras conocerse las medidas anunciadas por la Presidenta Bachelet –donde afirmó que la libertad de enseñanza no está en cuestión–, “La Tercera” se cuadró con la postura de Novoa, hombre cercano a Álvaro Saieh, dueño de Copesa. Con el sugerente título “LOCE, un debate mal enfocado”, el medio –que apuesta a ser el nuevo referente de la elite moderna y liberal– precisó: “El debate que se ha instalado acerca de la LOCE se refiere, en el fondo, al rol del Estado en la educación. Pero la solución no pasa por un nuevo Estado docente, sino en dar incentivos para mejorar la calidad”. El editorial agrega que es necesario un proceso de descentralización, acabar con los privilegios del Estatuto Docente y cambiar el modelo de subvenciones por uno preferencial, todos puntos incluidos en el proyecto de reforma a la LOCE presentado a la Comisión de Educación de la Cámara por los diputados Gabriel Silber, Carlos Montes y Carolina Tohá.

El sábado “Las Últimas Noticias”, el diario dirigido por Agustín Edwards del Río, sacó a la farándula de la portada y tituló, con el paro nacional del lunes en mente: “Cabros, no se suban por el chorro”.

¿Por qué tanta alharaca? Según el cientista político y columnista de “La Tercera” Patricio Navia, la postura de la UDI y los medios vinculados a la derecha y sectores conservadores de la Iglesia, se debe “al temor de muchos de que el Estado determine todos los currículos, una preocupación justificable porque debe haber diversidad en la enseñanza. Pero creo que la UDI sobrerreacciona porque cree que ése sea el punto y no es así”, dice Navia, centrándose en el miedo inconfesable del conservadurismo, que ve amenazada una de las arterias del corazón de su trabajo social doctrinario.

INFANTE Y MACHUCA

“En cinco años más, tu amigo estará en la universidad y tú lavando baños. En diez años más trabajará en la empresa de su papito y tú seguirás en los baños. En quince años será el dueño de la empresa de... y tú… en los baños. Ni se acordará de tu nombre”, le vaticina su padre a Pedro Machuca sobre el futuro de su amistad con Gonzalo Infante, en la escena más brutal de la película de Andrés Wood.

“Machuca” revisita el experimento de integración de niños de escasos recursos, que Wood vivió en el Saint George durante la Unidad Popular. Cuando se estrenó en 2004, el film remeció al país y provocó un encendido debate. “Machuca” recordaba un período en que la Iglesia Católica abrazó causas sociales “progres” y acogió a niños humildes en los colegios donde formaba a la elite. Además, la película operaba como un espejo de la historia de desigualdades en la educación de los de arriba y los de abajo, difícil de eludir.

En estos días sería impensable ver a los Infante y los Machuca juntos en una misma sala de clases. De mal gusto. Los tiempos y la Iglesia han cambiado. Tres décadas después del golpe de Estado, la correlación de fuerzas en el catolicismo favorece al Opus Dei y los Legionarios de Cristo, congregaciones conservadoras en lo moral y liberales en lo económico. Una poderosa mezcla de derecha, religión y empresa, dispuesta a sacrificarse por la causa de educar a los hijos de la elite para liderar el país y a grupos populares donde abundan los Machuca, para que laven baños o asciendan en la escala social.

DE LA DEHESA A LA PINCOYA

Pese a la orden del Vaticano a Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo e investigado por abusos sexuales, a que se retirara de toda actividad sacerdotal, la labor educativa de la congregación en Chile no se ha detenido.

Para formar a la elite, los Legionarios cuentan en el sector alto de la capital con los colegios Cumbres, Everest y Highlands, en Chicureo. En Machalí y Linderos suman los colegios La Cruz y San Isidro. Además, entregan formación religiosa para los estudiantes en el Grange, Apoquindo, Santa Úrsula, y Mac Kay, de Viña del Mar.

En el Cumbres –donde separan a niñas y niños– es común ver en las reuniones de apoderados a Pablo Longueira, Marcela Cubillos, Andrés Chadwick, Juan Antonio Coloma, Francisco de la Maza y Fernando Barros.

En el otro extremo de Santiago, para insertarse en el mundo popular, los Legionarios mantienen la cadena de colegios Mano Amiga. Y administran el Colegio Fernández León, en Llolleo, y el Teresa de Los Andes, en La Pincoya. La doctrina del modelo educacional es la formación y el desarrollo de los valores espirituales de la familia. El punto de encuentro entre los Infante y Machuca de la Legión es Familia Misionera, institución en la cual los apoderados de La Dehesa bajan a La Pincoya a realizar obras sociales.

La Legión también cuenta con alcaldes de comunas populosas, como La Florida y Puente Alto. Gracias al apoyo Pablo Zalaquett (UDI) y Manuel José Ossandón (RN), realizó su experimento educativo con niños pobres de esas comunas. Para ello contaron con el apoyo del programa Penta UC, presidido por Patricia Matte.

La hermana de Eliodoro Matte –dueño de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y creador del Centro de Estudios Públicos (CEP)– es quizás quien más sabe de educación en la derecha. Redactó el programa sectorial de Joaquín Lavín, está a cargo de programas sociales del Instituto Libertad y Desarrollo y de la Fundación Los Nogales, que tiene un colegio en Puente Alto para 1.200 alumnos, y preside la Sociedad de Instrucción Primaria (SIP).

La SIP cuenta con 17 colegios particulares subvencionados y 18 mil alumnos. Dicen que cuando Patricia Matte habla, en el Ministerio de Educación la escuchan bastante.

La condena de Maciel tampoco hizo mella en los muchos empresarios que adscriben a sus postulados. Entre ellos están Nicolás Ibáñez, oficial de reserva de la Armada y dueño de los supermercados Líder; el vicepresidente de Sudamericana de Vapores, Felipe Lamarca, y Juan Obach (ex socio del grupo Pathfinder), Agustín Edwards, Eliodoro Matte y Guillermo Luksic, entre otros.

Gracias al poder e influencia de todos ellos, la Legión teje redes profundas en la sociedad.

DEL CORDILLERA AL CASTILLO

El Opus tiene en común con los Legionarios que ambas congregaciones se dedican a educar y entre sus cooperadores hay gente muy bien posicionada, como Ricardo Claro, Manuel Ariztía Ruiz (empresa agrícola Ariztía), Fernando Larraín Peña (holding Santa Carolina y controlador de la corredora de bolsa Larraín Vial). Los más poderosos inversionistas ligados al Opus son los que conforman el grupo Hurtado-Vicuña Fernández León, con inversiones en Entel y el sector inmobiliario, minero, salud y financiero.

Alberto Ureta Álamos, otro personero cercano al Opus, es director de capacitación de la Cámara Chilena de la Construcción. Esta asociación, junto al resto de las ramas de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), fueron favorecidas por el régimen militar en el plano educacional. Mediante el Decreto 3.166, la dictadura traspasó a la CPC la administración de gran parte de los 70 liceos técnico-profesionales entregados a los privados. Los establecimientos pertenecen al Estado, pero son gestionados con financiamiento fiscal por las corporaciones, que han sido acusadas de sólo preparar mano de obra barata.

Políticos como Joaquín Lavín y el columnista de moda César Barros tienen a sus hijos en un colegio del Opus Dei. Dichos establecimientos se mantienen en los primeros lugares de los rankings. La Obra también tiene escuelas para niños de escasos recursos. A través de la Fundación Nocedal sostiene los colegios Nocedal (hombres) y Almendral (mujeres), que surgió luego de que una señora preguntara: “¿Si no hay un colegio para niñas, con quién vamos a casar a nuestros niños?”.

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