jueves, 18 de octubre de 2007

No te lo mandaron a decir con nadie

En su columna publicada ayer en El Mostrador el consultor internacional Iván Auger responde a un artículo del economista Sebastián Edwards en el que critica la falta de flexibilidad laboral en Chile. Apelando a estudios Edwards dice en resumidas cuentas que nos resta competitividad. Auger recoge la pelota con documentos en mano y lo deja como chaleco de mono. ¿El principio de una guerrila epistolar?


El ministro Andrade tiene razón: El mercado laboral chileno es flexible

Por Iván Auger

En nuestro país hay una creciente presión de la derecha económica para flexibilizar el mercado laboral, a la que se añade una campaña de desprestigio del popular ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade. En un artículo reciente en la revista Capital, titulado "Nuestra costosa inflexibilidad", el profesor de Economía Internacional de la Universidad de California, nacido en Chile, Sebastián Edwards, sostiene que "al interior de la Concertación el sector socialdemócrata está ganando influencia y poder, y que los aumentos de productividad y el crecimiento económico han pasado a ser objetivos de segundo plano. Ya no se habla de la experiencia danesa ni de su..."flexiseguridad".

Tanto es así que el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, dijo que no es necesario flexibilizar el mercado laboral porque es el más flexible de los países que integran la OCDE, nuestros pares. Edwards concluye: "Yo no sé qué información está usando el ministro, ni con qué países nos está comparando. Pero lo que sí sé es que si se usan los indicadores habitualmente utilizados, y... si nos comparamos con los países avanzados que exportan "comodities" (al parecer no existe una palabra española), como Australia, Nueva Zelanda y Canadá, el resultado es desalentador".

En apoyo de esta crítica, cita el estudio del Banco Mundial "Ease Doing Business" (Facilidades para hacer negocios), en que nuestro país no está bien situado en el rubro "Empleando trabajadores". Sin embargo, no se menciona que en la calificación general de ese índice, que suma esa y otras 9 dimensiones, Chile tiene el lugar 33, entre 178 países, el más alto de América Latina, y que de los 32 que ocupan las primeras posiciones, solamente 20 tienen un mercado laboral más flexible que el nuestro (entre ellos, Puerto Rico).

Además, menciona estudios del Fraser Institute, una organización canadiense de tendencia libertaria, que también propugna la legalización de la marihuana y el derecho a portar armas y que se opone a las políticas públicas para combatir el cambio climático, como también, a estudios académicos de algunos destacados economistas.

El ministro Andrade es un político y abogado laboral criollo, y no un profesor de economía internacional. Sin embargo, su opinión de que el mercado laboral chileno es flexible tiene un fuerte respaldo de círculos de negocios internacionales. Nada menos que del Índice de Libertad Económica, que es elaborado por la Heritage Foundation, cuya presidenta honoraria es la ahora baronesa Margaret Thatcher, y el Wall Street Journal.

Nuestro país ocupa el lugar número 11 en ese índice de libertad económica (entre 157 países), En las Américas, somos el número tres. De los que no superan, solamente cinco tienen una mayor libertad laboral. Y este documento comenta a propósito de Chile:

"El mercado de trabajo opera bajo regulaciones de empleo flexible que incrementa el crecimiento de la productividad y el empleo. El costo no salarial para emplear un trabajador es muy bajo y despedir a un empleado redundante es relativamente sin costo. La flexibilidad del mercado laboral es una de las 20 más altas del mundo".

En realidad, ocupamos el lugar 12. Solamente nos superan, en las Américas: Estados Unidos y Trinidad y Tobago; en Asia Pacífico: Hong Kong, Singapur, Malasia, Tailandia, Australia y Nueva Zelandia; en Europa, Armenia, y en el resto, Arabia Saudí y Uganda. Y entre los países de la OCDE, somos el número 4.

La participación en la discusión de estos temas de gran importancia por parte de académicos debe citar toda la información relevante, ya que se supone que son expertos e imparciales. Y si lo hacen como ciudadanos que defienden posiciones ideológicas deben explicitarlo, lo que por desgracia no ocurrió en este caso.

En vez de perder el tiempo en fuegos de artificios, sería mucho más útil que se debatiera sí el sistema de flexibilidad actual es el más eficiente. Y tengo mis serias dudas de que lo sea. Con todo, ello no puede significar una disminución de los derechos de los trabajadores. La coalición gobernante está formada por social cristianos y social demócratas, y no por discípulos libertarios a lo Milton Friedman, que para imponerse requieren de gobiernos liberticidas.

4 comentarios:

Julio dijo...

No creo que lo haya dejado como "chaleco de mono".

Después de varios párrafos de obviedades, Edwards hace dos planteamientos concretos:

1. Transferencia de $, por la vía de crédito tributario a los trabajadores de menores ingresos.

2. Reemplazo del sistema de Indemnización por Años de Servicio por un Seguro de Desempleo, financiado fiscalmente.

Auger, además de juntar opiniones (como hizo Edwards) no dijo chus ni mus respecto de cualquiera de esos puntos. Así es re facil debatir.

Saludos,

Miguel Paz dijo...

Diferimos en el enunciado. Auger utiliza los sacrosantos estudios para derribar el punto central de la columna de Edwards: que Chile es un país que no tiene flexibilidad laboral. El resto, da para más columnas aunque claramente el sistema laboral chileno es perfectible.

Julio dijo...

Miguel:

Tal vez el punto de partida es debatir respecto de si se es más o menos flexible, si ni siquiera hay acuerdo en qué llamamos "flexibilidad".

Por lo mismo, creo que poner a comparar unos estudios con otros es ocioso; si no entramos a revisar qué se compara.

Creo que ni Edwards había demostrado que somos inflexibles ni Auger lo contrario.

Insisto en que lo único interesante de la columna de Edwards es poner dos temas concretos respecto del mercado del trabajo.

Saludos,

Anónimo dijo...

Creo que mas que proponer regalos a los trabajadores, que no deja ser una opcón valida, debemos pensar en devolver a ellos sus derechos tan dolorosamente conquistados y arrebatados con el mismo dolor.Un regalo en momentos de bonanza económica no les vendria mal,siempre y cuando no signique darles un delicioso caramelito, que mientras lo saborean los empresarios aprovechan de sobarse las manos por el banquete que se les viene.

ADN