domingo, 25 de noviembre de 2007

Piñerawood

LA OPERACIÓN DETRÁS DE MACHASA Y LA CIUDAD DEL CINE DE PIÑERA

En agosto, el empresario visitó la ex fábrica y se convenció de comprarla. El negocio es redondo por donde se lo mire: en la pequeña ciudadela cabrán su canal, proyectos de cine y más. Pero si todo sale según lo previsto, los estudios Piñera entrarán en operaciones el 2009, año en que tendrá su prueba de fuego: optar entre la política y los negocios. ¿Cuándo venderá Chilevisión?

Por Miguel Paz / La Nación Domingo (25 de noviembre de 2007)

Fue un día de agosto cuando el empresario Sebastián Piñera llegó casi en secreto a conocer la ex fábrica textil Machasa, en avenida Pedro Montt, a unas pocas cuadras de la ex Penitenciaría de Santiago. Flanqueado por el director ejecutivo de Chilevisión, Jaime de Aguirre, y el arquitecto Mauricio Léniz, el dueño de la estación televisiva recorrió complacido las amplias instalaciones y decidió comprar el predio en una cifra cercana a los ocho millones de dólares.

Léniz estaba feliz. El dato de que Machasa estaba a la venta fue provisto a Piñera y De Aguirre por él. A comienzos de año, una amiga suya, la arquitecta Lillian Allen, había sido contratada por el dueño de Machasa, Jaime Link, para llevar a cabo un proyecto inmobiliario llamado "Machasa Ciudad Joven". Allen, experta en desarrollo de planes maestros de vivienda y comercio y que se ha hecho conocida por coordinar obras de gran envergadura como la construcción del Arena Santiago, le había pedido ayuda a Léniz para desarrollar el proyecto. Pero "Machasa Ciudad Joven" no fructificó y ambos decidieron acudir a De Aguirre.

La relación de Léniz con el director ejecutivo de Chilevisión viene de 2005. Entonces, su estudio remodeló las oficinas del canal. Aparte de cambiarle la cara al deteriorado inmueble de Inés Matte Urrejola 0890, refaccionó el 80% de los nueve mil metros cuadrados de la televisora. Por lo mismo sabía que el edificio les estaba quedando chico. Fue ahí, durante una reunión, que le soltó a De Aguirre que la fábrica textil, fundada en 1935 por el empresario de origen árabe Juan Yarur Lolas, estaba disponible. A las dos semanas el arquitecto recorría la ex factoría con Piñera y De Aguirre. Poco después, a mediados de septiembre, el trato se cerró dejando un herido en el camino: el consorcio radial Ibero American, que también había mostrado interés por Machasa.

Ahora Léniz, junto a Lillian Allen y el arquitecto Nicolás Lipthay quien construye el Memorial para Jaime Guzmán en Vitacura , está frente a un proyecto de dimensiones colosales. El predio tiene 55 mil metros cuadrados, de los cuales Chilevisión usará 15 mil para sus operaciones directas. Es de esas obras que pueden merecer distinciones. Como las que obtuvo la remodelación de la Tate Gallery en Londres, uno de sus referentes a la hora de hablar de la reutilización de un edifico antiguo como Machasa. Un proyecto inspirado en la ciudadela de Televisa en México, en el complejo de la cadena O Globo en Brasil, en los cuarteles de América TV en Palermo Hollywood en Buenos Aires. Una versión a escala del delirio de Hugo Chávez y su productora estatal de tres mil millones de dólares para hacer cine revolucionario. En síntesis, un polo de desarrollo audiovisual que debería estar funcionando en 2009, donde quepan las realizaciones de Chilevisión, las de las productoras que le venden programas, más proyectos de cine y de coproducción. Un mini Hollywood. Un "Piñerawood".

NEGOCIO REDONDO

Desde que en abril de 2005 Sebastián Piñera compró Chilevisión al grupo Claxson por casi 24 millones de dólares, superando la oferta del magnate colombiano Julio Santo Domingo, la estación no ha parado de crecer, tanto en desarrollo de contenidos televisivos como en ganancias.
Sólo en el primer semestre de 2005, y con Jaime de Aguirre a la cabeza, el canal reportó utilidades por 3.104 millones de pesos. Al año siguiente volvió a ser la estación con más ganancias: dos mil millones de pesos, y además subió su promedio de rating. En lo que va de 2007 los números son más auspiciosos todavía. Los datos del primer semestre indican 2.572 millones de ingresos líquidos, apenas 14 millones menos que TVN. Es decir, un crecimiento del 13,3% respecto a 2006, proveniente del mayor desarrollo de contenidos televisivos propios y a una línea editorial apegada a las audiencias, y que De Aguirre califica como "sin dios ni ley", en directa alusión a TVN y Canal 13.

Aunque falta la firma, el acuerdo entre Piñera y Jaime Link ya está hecho. El negocio es redondo por donde se lo mire. Machasa cuesta un tercio de lo que pagó el socio de Lan por el canal, y las proyecciones de la versión chilena de Cinecittá son favorables. Además, tanto en el entorno de Piñera en Bancard como en Chilevisión reconocen que hay varios interesados en comprar las dependencias del canal en Inés Matte Urrejola, inmueble que podría alcanzar un valor altísimo, incluso cercano a la suma que Piñera desembolsó por Machasa, si se da una puja entre los posibles compradores. Los más obvios son los dos poderosos vecinos de Chilevisión: Canal 13 y TVN. El resto, universidades a las que les gustaría instalar sus escuelas de comunicaciones allí cuando las operaciones de Chilevisión se muden a Machasa.

Si todo sale según lo previsto, la pequeña ciudadela de Piñera entrará en operaciones el 2009, año en que el empresario inevitablemente deberá optar entre la política y los negocios, si es que quiere postular a la Presidencia. Algo que reflotó la pregunta de siempre: ¿cuándo se desprenderá de Chilevisión?

VENDER O NO VENDER

En el círculo de Piñera recalcan que el plazo para inscribir su candidatura es septiembre de 2009 y que si bien su proyecto es ir separándose del mundo empresarial gradualmente, "no hay que anticiparse a los tiempos y los hechos". "Quién sabe si para el 2009 Sebastián está muerto", añaden, en un sentido más político que literal.

Sin embargo, más allá de los cálculos del empresario conocido por esperar la temperatura perfecta del agua antes de tirarse a la piscina electoral , hasta en la Alianza le exigen que clarifique su posición. Cuando se dio a conocer la operación Machasa, la semana pasada, Pablo Longueira, el "enemigo íntimo" de Piñera, dijo a LND: "Es absolutamente legítimo que los empresarios puedan participar en política, pero hay ciertos niveles que son incompatibles con algunos cargos de la administración pública, y eso debe estar claramente establecido".

El senador de la UDI y compañero de ruta de Joaquín Lavín en su aventura bacheletista-aliancista, además, le advirtió a Piñera que "es incompatible que una persona postule a la Presidencia del país teniendo un canal de televisión", y le recomendó que apure el tranco de su salida gradual de sectores económicos regulados, que pueden generarle algún grado de incompatibilidad.

Piñera viene estudiando desde 2005 las distintas formas de desprenderse de sus negocios en caso de asumir una candidatura a La Moneda. Una es el fideicomiso ciego, figura que en aquel período le pidió analizar al abogado Fernando Barros y a otros juristas extranjeros. La otra es vender todo. Tal y como Piñera se lo dijo al conductor de "Última mirada", Matías del Río, en una entrevista dos meses atrás. Pero si de ventas se trata, es casi seguro que entre los activos de los que más le costará desprenderse está Chilevisión. "Hoy, el canal está valorado en tres veces más de lo que le costó, y con este proyecto de Machasa, grandioso, del estilo de los que le gustan a Piñera, le va a costar un mundo deshacerse de él. Nadie vende si tiene un canal tan poderoso", dice un rostro de Chilevisión que ha sido testigo del explosivo crecimiento del canal de la mano de Piñera y del manejo de su ejecutivo estrella, Jaime de Aguirre.

CIUDAD MULTIMEDIA

La idea de mudar las operaciones del canal del edificio de Inés Matte Urrejola 0890 a un espacio mayor no es nueva. A De Aguirre y su equipo venía rondándoles desde el año pasado, cuando se creó el área dramática de Chilevisión y debido a ello las horas de grabación y de uso de estudios se incrementaron.

La puesta en marcha de la teleserie "Vivir con 10" y de nuevos programas sobrepasaron la capacidad de operación de la emisora televisiva en Inés Matte Urrejola y se hizo evidente que ya no cabían todos allí. Entonces se tuvieron que arrendar unos galpones en calle Exequiel Fernández, en Macul, para habilitarlos como estudio. Eso significó realizar una parte importante de los programas allá y tener las operaciones divididas, con el consiguiente costo económico. En la estación querían más y para eso se necesitaba cambiar de piel, asegura De Aguirre. "Hemos crecido mucho en los últimos cinco años y hemos demostrado que, desde el punto de vista de los contenidos, la misión editorial y gestora ha demostrado ser capaz de dar nuevos pasos y seguir creciendo", dice. "Eso se ve plasmado en este nuevo proyecto que se analizó y se encontró que era una opción muy viable, muy entretenida, desafiante y muy apropiada para nuestras necesidades".

Si a ello se suma la historia de la ex fábrica y las condiciones de sus galpones de hormigón y techos altos, que calzan perfecto con los requerimientos de producción audiovisual, la posibilidad de montar una ciudadela del cine y la TV era más atractiva, porque pueden generarse negocios paralelos.

"Viendo un mundo que se globaliza más y que cada vez intercambia más cosas, particularmente productos y contenidos de televisión, nos parece importante prepararnos para ese futuro, que es todo lo que te puedas imaginar", dice De Aguirre. Y entre las aristas que menciona están la televisión digital, las exportaciones de cine nacional e industrias vinculadas indirectamente a la TV.

Aun así, en Machasa puede haber sitio de más para otro tipo de negocios que en Bancard desestiman, pero que han sido comentados en el canal: una radio y un medio impreso. O bien proyectos inmobiliarios en el entorno de la ex fábrica textil, que en su silencio y vacío todavía contrasta con el ruido de la vecina y sobrepoblada ex Penitenciaría de Santiago. Porque lo que nadie ha dicho es que Machasa tiene dos partes: la que está comprando Piñera y otra, un paño adyacente de 20 mil metros cuadrados, con espacio suficiente para edificar una "Piñeraland".

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