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martes, 16 de octubre de 2007

Absurdistán

Por Antonio Gil

Faltó, para completar el cuadro de ridículo total, que los comunistas propusieran, como hicieran groseramente los agroexportadores, los viejos sofofos o cualquiera de esas siniestras organizaciones vestidas de Dockers y camisa polo, traer trabajadores extranjeros a imprimir el diario “El Siglo”.

Hace rato que nuestro país se ha transformado en algo incomprensible. Una última muestra de ello es la huelga declarada por los trabajadores del diario "El Siglo", propiedad del Partido Comunista de Chile. El paro, decretado desde el 2 de octubre, con carácter de huelga legal, fue acatado por la totalidad de quienes laboran en dicho rotativo. Lo más paradojal es que la dirección de la casa de Vicuña Mackenna, con Carabineros de Chile, se negó, terminantemente, a recibir a la Inspección del Trabajo, argumentando cómo no que se trataba de un complot, de una oscura conspiración orquestada entre dicha inspección y un grupo de obreros traidores. Nos recuerda la huelga producida en la CUT hace algún tiempo. Mucho cuchillo de palo en el domicilio del herrero, ¿no les parece?

Ahora, para completar el cuadro, nos cuentan que los comunistas negaron ser propietarios de ese periódico. ¿Será acaso un outsourcing, esa funesta y modernísima práctica del capitalismo avanzado, la que hoy permite imprimir y distribuir la vieja bandera de lucha popular en los quioscos de la patria? ¿Quién entiende este último episodio tan incomprensiblemente patético y absurdo?

Apoyo nos les faltó a los chicos de "El Siglo". En la rueda de prensa con que se inició el insólito paro participaron Luis Conejeros, presidente nacional del Colegio de Periodistas; Patricio Martínez, presidente metropolitano del Colegio de Periodistas; Isabel González, secretaria general de la Confederación Nacional de Sindicatos, Federaciones y Asociaciones de Trabajadores del Sector Privado; y Jorge Bustos, presidente de Congelar (¿qué coño será Congelar?). También los apoyó con fuerza el pintoresquísimo y al parecer muy poderoso Sindicato de Cantores Populares de la Locomoción Colectiva, que llevó su voz de aliento, más los dirigentes del Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de Montaje Industrial, Obras Civiles y Actividades Anexas (Sinami), los del Círculo de Periodistas y el cantautor Francisco Villa (¿cantará rancheras?)

Además, recibieron la solidaridad, a través de cartas, del presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales; de Patricia Coñomán, presidenta de la Confederación de Trabajadores Textiles (Contextil); del presidente del Sindicato Ventanas-Enami; del presidente de la Confederación Nacional de Federaciones y Sindicatos de Trabajadores de la Industria Alimenticia, Turismo, Comercio y Servicios; del ex comunista Jorge Pavez, presidente del Colegio de Profesores; de Olimpia Riveros, dirigenta nacional del Colegio de Profesores, y del aguerrido cantor popular e impulsor de peñas incombustibles Nano Acevedo. Caramba.

No sabemos si a estas alturas los trabajadores habrán llegado a un acuerdo con sus duros patrones, ni sabemos cuán hostiles pueden haber sido esas negociaciones con gente que tanto conoce a la clase obrera y al pueblo. Lo cierto es que algo huele pésimo en todo este cuento. Algo terminal, descorazonador, inasible. Faltó, para completar el cuadro de ridículo total, que los comunistas propusieran, como hicieran groseramente los agroexportadores, los viejos sofofos o cualquiera de esas siniestras organizaciones vestidas de Dockers y camisa polo, traer trabajadores extranjeros a imprimir el diario. Pudieron imaginar a liberianos o haitianos, que bien podrían haber puesto en marcha las rotativas, a todo vapor, bajo las instrucciones de algún comisario inflamado de vieja y estalinista pasión revolucionaria, agudizando las contradicciones. Capaz que la huelga se haya terminado. Pero los porfiados hechos, como decía el camarada Lenin, siguen ahí: grotescos en su esencia última y primera.

Somos nostálgicos, sí. Y algo ñoños. No ganamos nada con ocultarlo en estas líneas. Pero lo cierto es que añoramos aquellos tiempos un pelín más claros, cuando uno podía saber, sin mayores quebraderos de cabeza, de qué lado del pan estaba la mantequilla.

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En casa de Herreros, cuchillo de palo


viernes, 7 de septiembre de 2007

En casa de Herreros, cuchillo de palo

Los periodistas del sindicato de trabajadores del semanario "El Siglo" enviaron un comunicado explicando cómo la empresa de comunicaciones mantiene prácticas antisindicales contra ellos, les tiene los sueldos congelados desde el año 2000 y se niega a pagarles indemnizaciones ajustadas a la legislación vigente, entre otros aspectos vergonzosos tomando en cuenta que "El Siglo" pertenece al Partido Comunista de Chile, organización política que ha encabezado históricamente las luchas de los trabajadores por mejores sueldos y trato digno.
¿En qué quedamos con el "sueldo ético", con eso de "arriba los pobres del mundo" y el "trabajadores del mundo uníos"? La pregunta es para Guillermo Teillier, presidente del PC, y para Francisco Herreros, director de la publicación.