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martes, 5 de agosto de 2008

Delia del Gatto en la mira

Denuncias contra gerenta de Fundación Mi Casa

En mayo de 2006, un mes después de dejar la dirección del Sename, del Gatto se convirtió en gerente de la institución de acogida de niños, fundada por el cura Alfredo Ruiz-Tagle. Un reportaje emitido anoche por Chilevisión ahondó en denuncias anteriores, como la de prohibición de dar a conocer abusos contra menores y la de irregularidades en la conformación del directorio, exponiendo que durante su administración se concluyó la venta del 87% del patrimonio de la Fundación. Sigue leyendo.

Además, en mi archivo:

Cómo la ex jefa de Sename prohibió denunciar abusos sexuales en Fundación Mi Casa (14 de octubre de 2007)

Adiós a los niños: Delia del Gatto y su cuestionado aterrizaje en Fundación Mi Casa (18 de marzo de 2007)

domingo, 14 de octubre de 2007

Cómo la ex jefa de Sename prohibió denunciar abusos sexuales en Fundación Mi Casa


DELIA PAL GATTO


Hace un año y medio Delia del Gatto se convirtió en gerente de Fundación Mi Casa, una institución sumida en la ruina y el escándalo. Con su llegada los niños tendrían otra oportunidad. En vez de eso, la mujer ordenó bajarle el perfil a posibles abusos, aseguran dos ex directores de hogares. Esta es la historia. Con los testimonios y documentos.

Por Miguel Paz

-Estos cabros son remanipuladores y mentirosos así que esperarán. En este momento se para todo lo que es denuncia. Cuando Delia del Gatto Reyes pronunció estas palabras, asegura el ex director del Hogar 3 de
Fundación Mi Casa Marco Pizarro, se produjo un silencio gélido y todos se quedaron mirando. Era un día de principios de junio de 2006 y la flamante gerente general de Fundación Mi Casa estaba reunida con su equipo de confianza para tratar la amplia cobertura mediática que seguían teniendo las denuncias de abusos sexuales en algunos hogares de la institución. Algo que “a Delia le preocupaba sobremanera”, dice Pizarro recordando la escena en la antigua oficina de la gerencia en Ñuñoa donde también estuvieron presentes las directoras de hogares Andrea Velasco y Elsa Flores, la gerente técnico Ana María Cerda y su asistente Ximena Correa.
Del Gatto llegó a hacerse cargo de la Fundación el 17 de mayo de 2006, un mes y pocos días después de dejar la dirección del
Servicio Nacional de Menores. En el año 2002 lideró desde Sename la reforma de las políticas del servicio, en atención a la Convención de Derechos del Niño suscrita por Chile en 1990. Entre sus 54 puntos la Convención incluye el derecho que todo niño tiene a vivir en familia o con un “adulto significativo” (pariente o tutor). Esto significa sacar a los niños de los hogares y regresarlos a sus casas, mediante programas ambulatorios de fortalecimiento de la familia, de apoyo y monitoreo de su situación. La reforma a su vez promovió la sustitución de los hogares masivos de protección, como los de Fundación Mi Casa, por residencias de “ambiente familiar” con no más de 25 niños.
Por todo esto, la primera medida que tomó la mujer fue profundizar el proceso de reconversión de la Fundación a la atención ambulatoria y la reducción de la cantidad y tamaño de sus hogares. Así, Del Gatto pondría en práctica uno de sus proyectos más ambiciosos.
Pero para que la licenciada en Historia y militante DC pudiera llevar a cabo la iniciativa era necesario contar con recursos frescos y limpiar la polémica imagen de la Fundación, sinónimo en los medios de abuso e indefensión infantil desde que en 2003 se destaparon los casos que investigó la fiscal Greta Fuchloscher. En ese contexto, la ex directora del Sename desplegó una agresiva estrategia comunicacional, de alianzas y de captación de socios. Si seguían haciéndose públicas situaciones de posibles abusos sexuales, la campaña financiera y de relaciones públicas podría verse afectada, explica Pizarro.
Fue ahí que “Delia dijo que no se denunciaban más los hechos de abuso sexual porque estábamos en el ojo del huracán. Y que si habían cabros abusados tendrían que esperar uno o dos años más hasta que pasara esto, para la reparación. Pero antes no se denunciaban más hechos a la justicia”, dice el magíster en Educación y estudiante de Sociología
(ver entrevista).

CÓMPLICE

Pizarro afirma que fue despedido de la Fundación en abril pasado por negarse a que los chicos del Hogar 3 fueran trasladados al Hogar 5, donde habían sucedido la mayoría de los casos de índole sexual. Se rehusó, añade, porque en el marco del proceso de reconversión se le prometió a los niños que saldrían del Hogar 3 a un mejor destino: una residencia de “ambiente familiar”. Cosa que no ocurrió.
Hasta antes de su despido Pizarro era considerado uno de los directores estrella de la “era Del Gatto”. Estaba convencido, al igual que muchos otros encargados de hogares, que la llegada de la ex directora del Sename solo traería cosas buenas para la Fundación. Como prueba de la confianza depositada en él está el hecho de que estuvo a cargo de tres residencias y le fue encargada la tarea de cerrar el Hogar 1. Cuando lo hizo, fue promovido a director del Hogar 3, donde debió preparar el traslado de los niños a un lugar mejor.
Ahora tiene otro trabajo y entrega su testimonio dispuesto a enfrentarse en un careo con Del Gatto y ratificar su denuncia en Tribunales de ser necesario. Su versión de lo ocurrido en la reunión de junio de 2006 es ratificada por Andrea Velasco. “Efectivamente se dijo vamos a detener las denuncias. Nuestra labor era investigar e informar a gerencia y gerencia te decía qué hacer. Siempre esas conversaciones venían de la gerencia técnica que correspondía a Ana María Cerda y Ximena Correa”, asegura Velasco.
La sicóloga llegó a la Fundación en 2005 para atender a niños con maltrato y al tiempo se le propuso ser directora del Hogar 5. En abril pasado renunció a ese cargo por su desacuerdo con las políticas implementadas por la administración de Del Gatto.
Su calidad como testigo es igual que la de Pizarro. Aparentemente no se trata de sindicalistas “picados” o de personas que puedan sacar algo de provecho para sí mismos con esta denuncia. Al contrario. Velasco es una mujer de clase media acomodada que ahora tiene un nuevo trabajo y está embarazada. Si algo pudiese sacar de sus declaraciones, sería un dolor de cabeza o que su actual empleador la etiquete de “problemática”. Lo mismo podría sucederle a Pizarro, quien incluso afirma haber sido “cómplice” de la administración de la Fundación y que ya no quiere volver a serlo.
Los testimonios no son los únicos en la historia reciente de la Fundación -en julio de 2006 Luis Hermosilla, subdirector del Hogar 5, dijo a “El Mercurio” que “hay abusos sexuales que no se han denunciado” y “disposición a bajarles el perfil a los abusos”-, pero sí es primera vez que se acusa directamente a Delia Del Gatto de dar una orden de ese calibre.

ABRIENDO CAMINOS

Jueves 27 de septiembre de 2007. Ocho y media de la noche. La Fundación Mi Casa celebra su aniversario número 60 en el Teatro Circus Ok de Coco Legrand en Providencia. “Mi Casa” está de fiesta y en sus discursos, la presidenta de la institución Josefina Bilbao y la gerente general Delia del Gatto hablan de su compromiso con los mil niños que acoge la entidad fundada por el padre Alberto Ruiz Tagle en 1947.
“Quise ser cura pero me di cuenta que era demasiado caliente y con un ‛cura Tato’ ya es suficiente”, confiesa luego el Coco en su rutina. Los asistentes a la cena de beneficio de la Fundación se ríen y aplauden el chiste que alude al sacerdote condenado en enero de 2005 a 12 años de prisión por abusar de diez menores.
A la misma hora, en la otra punta de la capital, en la zona sur de Santiago, en unos pabellones en mal estado, de ventanas rotas, muros de pintura gastada, ubicados en la avenida Lo Espejo de La Cisterna, cerca de 80 niños se aprestan a dormir. No tienen a Legrand para que les haga reír. Son los chicos del Hogar 5 de la Fundación y si es efectivo lo que dice Pizarro corren riesgo de sufrir el mismo destino de las víctimas del “cura Tato”, sin que la Justicia se entere de ello.
El nombre oficial de la casa de acogida es “Abriendo Caminos”. Pero al interior de la institución es conocida como un símbolo de los abusos sexuales. Porque desde 2003 y al menos hasta bien entrado 2005, cuando la fiscal Fuchslocher fue reemplazada por su par Ana María Quintana, no eran precisamente “caminos” los que se abrían detrás de los muros del Hogar 5, sino surcos en la piel desgarrada de algunos niños.
Los testimonios recogidos por el Segundo Juzgado de Menores de San Miguel -retomados por la fiscalía- hablan de estupro y violación. De abusos de monitores a chicos. De ultraje de niños mayores a más pequeños. En un caso hasta se relata la violación de H.A. un niño de nueve años que fue amarrado a un arco de la cancha de fútbol y violado por un grupo de compañeros. El mapa del abuso en su corta vida es dramático. Nacido de una violación incestuosa, abusado por su padre y hermano, recaló en “Abriendo Caminos” por una medida de protección judicial y volvió a ser abusado. En su historia están las claves para dimensionar por qué Marco Pizarro ahora está dispuesto a hablar. “No queremos un nuevo Tila. Ni otro Hans Pozo. Cuando ves que hay vulneración de derechos de los niños y el Estado nos financia para que podamos revertir ese proceso de maltrato y no se cumple con ese mandato legal, más que legal moral y ético, te complica. No quiero ser cómplice una vez más. Porque creo que yo sí fui cómplice”, dice el profesional dispuesto a asumir las consecuencias de su verdad.

GERENCIA DETERMINA

La historia no termina ahí. También hay dos actas de reuniones de funcionarios de Mi Casa donde se describe el procedimiento a seguir ante un eventual abuso. Son producto de la investigación realizada para este artículo en archivos judiciales.
La primera acta es de la reunión del 21 de julio de 2006 del equipo de la residencia “Padre Alfredo Ruiz Tagle” y está firmado por el propio Pizarro diez meses antes de su despido. Describe el procedimiento a seguir en un caso de posible abuso en el hogar: “El director (Pizarro) expone que sería muy irresponsable de parte de la persona que efectuó la denuncia ya que si existiese una denuncia se llamará a declarar a la niña, a M. y a la familia siendo más complicado, pues se estaría encontrando con otro escenario, ya que la gerencia general no quiere denunciar casos”.
El segundo documento está firmado por el coordinador nacional de proyectos de la Fundación, Raúl Heck. Con fecha uno de septiembre de 2006 dice lo siguiente: “Procedimiento en caso de develación de abuso sexual: todas las denuncias pasan por Gerencia y ellos determinan el proceder. Sólo en casos constitutivos de delitos. Los acuerdos son verbales. (…) En cuanto a los informes, mostrar sólo los hallazgos y sugerir que Gerencia tome las medidas pertinentes. En oficio interno sugerir los pasos a seguir”. Además de la rúbrica de Heck, en el acta se estampan las firmas de los ocho profesionales presentes en la reunión. Dos de ellos me señalaron que Heck también ordenó verbalmente que cualquier antecedente debe ser entregado a la gerencia general de la Fundación y no a los tribunales. Ahora le toca a Delia Del Gatto responder. >FIN.



CONTRACARA

Delia del Gatto rechaza las imputaciones en su contra. Son “mentira”.
“UN DELITO CONTRA UN NIÑO TIENE QUE DENUNCIARSE SIEMPRE”

En una extensa entrevista que resumimos a sus puntos centrales, la gerente general de Fundación Mi Casa rechaza enérgicamente las acusaciones en su contra, califica los testimonios de Marco Pizarro y Andrea Velasco como una “mentira” y dice que no es cierto lo que afirma Pizarro sobre la orden que habría dado en una reunión de junio de 2006. “No es cierto eso”. “Es tan descabellado porque es exactamente lo contrario a lo que es la lógica del trabajo técnico en materia de situaciones de delito contra los niños. No es cierto”. Además, muestra el reglamento interno de la Fundación con las normas de procedimiento para denunciar a la Justicia posibles abusos. “Estos son todos los procedimientos que se tienen que hacer ante situaciones de maltrato o de abuso. De los niños entre ellos, de un adulto, etcétera. Y eso es parte de las obligaciones de cada director y de los equipos técnicos. Los directores de las 22 residencias de la Fundación a nivel nacional tienen esas normas como normas de procedimiento desde octubre de 2005”, explica.
-¿Por qué mentirían Marcos Pizarro y Andrea Velasco?
-Hay un tema de credibilidad. Depende de las personas y las conductas en torno a este tema. Cuál podría ser la razón que uno pudiera tener para algo tan descabellado como eso ¿el que yo quiero que situaciones de abuso queden impunes? De dónde, no tiene sentido, me parece absolutamente contrario a lo que ha sido el eje de mi acción en materia de los derechos de los niños. Un delito contra un niño tiene que denunciarse siempre si hay situaciones de abuso y tienen que ser las fiscalías las que investiguen si la situación es cierta o no.
-Hay un acta firmada por Pizarro donde él dice “que la gerencia general no quiere denunciar casos”.
-Son dichos de él.
-¿Si está “sangrando por la herida” qué sentido tendría escribir un acta de ese tipo diez meses antes que lo despidan?
-La gente puede entender o presuponer o inventar algo y consignarlo de forma escrita y eso puede ser absolutamente incorrecto. Entonces cuando me lo planteas, si (Pizarro) dijo eso mayor razón para que nos hubiéramos dado cuenta antes de lo incorrecto que era la gestión de él como director. Lo único que ratificas con eso es que él está diciendo en una reunión con su gente algo que es absolutamente falaz y tanto así que todos nuestros proyectos tienen un acápite donde establecemos todas las normas de procedimiento interno. Hay un par de páginas largas que detallan todas las cosas que se tienen que hacer ante situaciones de maltrato o abuso. Eso es parte de lo que es la obligación de cada director y equipos técnicos. Entonces ¿cómo íbamos a contradecirnos tanto, de que por un lado tenemos por escrito determinadas cuestiones que obligan a hacer denuncias y por otro lado, en teoría, alguien entiende que alguien dijo en una conversación formal o informal que no se denuncie nada y que nos guardemos cosas que pueden ser delitos? Es descabellado. No es cierto.
-¿Qué puede decir respecto a estas denuncias entonces?
-Están mintiendo. Lo único que puedo decir categóricamente es que eso es mentira. No es cierto y lo único que podemos nosotros demostrar es lo que tenemos de normas. De qué otra forma lo podemos demostrar. Entonces o se equivocaron en lo que entendieron, que es una posibilidad para pensar que la gente no es mala, o que están mintiendo. La gente tiende a mentir o a torcer lo que pueda ser, porque se enojaron o algo, por razones muy diversas. Ahí yo no me puedo meter en la siquis de las personas.
-Hay otra acta, firmada por el coordinador de proyectos de la Fundación Raúl Heck y ocho profesionales, donde se señala que todas las denuncias pasan por gerencia y esta “determina”.
-Eso no es cierto. El error que se está cometiendo es garrafal. Uno puede decir necesitamos tener la información porque hay un registro de esto y hay procedimientos y sistemas formales por los cuales tienes que regirte. Esto no es como que cada uno hace lo que quiere porque esta es una institución ordenada. ¡Cómo puede haber un directivo que entienda que lo que tú estás diciendo es que no se denuncia!. No me cabe en la cabeza ese asunto.
-Es extraño que personas distintas entiendan lo mismo.
-Personas distintas pueden estar todas equivocadas o alguna equivocada o una influenciada por otro. Lo que yo te puedo decir es que no es así.

Marco Pizarro, testimonio de un arrepentido
“DELIA DIJO QUE NO SE DENUNCIABAN MÁS ABUSOS”

En este resumen de una larga entrevista el profesional detalla cómo se habría dado la situación. “A principios de junio del año pasado en una reunión que tuvimos para ver este tema que salíamos en los diarios y en la televisión todos los días, Delia dijo que no se denunciaban más los hechos de abuso sexual porque estábamos en el ojo del huracán. Que si habían cabros abusados tendrían que esperar uno o dos años más hasta que pasara esto, para la reparación. Pero antes no se denunciaban más hechos a la justicia.
-¿Quiénes estaban en la reunión?
-Estábamos yo, Andrea Velasco, Elsa Flores y Ana María Cerda, la gerente técnico, y también Ximena Correa, su asistente.
-¿Qué pasó entonces?
-Cuando Delia plantea no denunciar los hechos, Ana María Cerda le dice: “Pero Delia, es que esto es grave”. “No”, respondió. “Acá esperarán. Estos cabros son remanipuladores y mentirosos, así que esperarán uno o dos años más. En este momento se para todo lo que es denuncia”.
-¿Qué hizo Cerda?
-No dijo nada. Asumió lo que Delia dijo: que no se denunciaba y que todos los informes de abuso tenían que ser enviados primero a gerencia técnica y que esta unidad iba a filtrar, lo iba a chequear.
-¿Intentó informar al directorio de la Fundación?
-Nunca tuvimos acceso al directorio.


CONFLICTO DE INTERÉS

Su inmobiliaria compró un hogar: El mea culpa del directivo de la Fundación Eduardo Gras.
"CUANDO LO SUPE ME PARECIÓ IMPRESENTABLE"


En marzo
LND publicó un reportaje sobre la venta de propiedades de Mi Casa vía remates. Los entonces gerente de finanzas de la Fundación Rodolfo de Bonnafos y presidente de la Fundación Herman Chadwick dijeron que los remates aseguraban que todo fuera “transparente”. El remate del hogar Valdivia no lo habría sido. El 24 de enero fue comprado por Socovesa en $400 millones. A la fecha de la adjudicación, el dueño de Socovesa, Eduardo Gras, era del directorio de Mi Casa.
-¿Acaso no hubo conflicto de interés?
“Cuando salió el remate yo estaba de vacaciones y la oficina de Valdivia sin conocimiento ni permiso mío participó en el remate. Cuando lo supe me pareció impresentable y retiré la oferta pero ya estaba adjudicado. Además me hicieron presión en la Fundación y me dijeron: ‘Si usted no compra, nos va a dejar complicados porque tenemos compromisos financieros’. Después de esto envié mi carta de renuncia a la Fundación porque me parecía absolutamente impresentable la situación”, dice Gras mostrando la misiva que envió a la presidenta de la entidad Josefina Bilbao y su respuesta. El resultado del intercambio epistolar no varió un hecho: Socovesa se quedó con el terreno. El plazo de entrega ya se venció. Veinte niños siguen ahí. No les han informado adónde se irán.


LAS DUDAS SOBRE EL DIRECTORIO

Los estatutos de Fundación Mi Casa, aprobados en 1990, señalan que su directorio estará compuesto por 12 personas pero en 2004 se modificó su composición, quedando en siete. Sin embargo, antes de cualquier cambio en la estructura directiva de una institución se hace necesario cambiar los estatutos y enviarlos al Ministerio de Justicia para que los apruebe. Hasta ahora, señalan en el Departamento de Personerías Jurídicas del Ministerio, los estatutos no han sido modificados por lo que la Fundación y su directorio estarían actuando de forma irregular o fuera de la ley vigente.






domingo, 18 de marzo de 2007

Adiós a los niños

Delia del Gatto y su cuestionado aterrizaje en Fundación Mi Casa

En mayo de 2006, un mes después de dejar la dirección del Sename, Delia del Gatto se convirtió en gerente de la institución fundada por el cura Alfredo Ruiz-Tagle, tío del ex Presidente Frei Ruiz-Tagle. Hoy funcionarios y ex colaboradores acusan a la profesional de estar desmantelando la Fundación. Aseguran, también, que el directorio presidido por María Josefina Bilbao no se ajusta a los estatutos vigentes.


Por Miguel Paz / La Nación Domingo (18 de marzo de 2007)

Los ojos de Carlitos* son como dos grandes polcas negras que relampaguean en la noche de Santiago, pero apuntan a ningún lugar. No sólo porque en esta parte de La Cisterna, una plaza cerca del paradero 24 de Gran Avenida, hay poco que mirar. A sus escasos 17 años, Carlitos ha consumido suficiente pasta base para lucir la mirada nublada. De “angustiado”, como denominan por sus efectos a quienes la fuman. Parecida a la que debió tener Hans Pozo, “el descuartizado de Puente Alto”.

Las historias de Carlitos y Hans tienen otro punto en común: rechazados por sus familias, expulsados de sus hogares, vagaron hasta recalar en la Fundación Mi Casa. Una institución fundada en 1947 por el padre Alberto Ruiz-Tagle, para acoger a niños en riesgo social con objeto de protegerlos y educarlos, que llegó a albergar a 4 mil chicos.

En las residencias de la Fundación, Carlitos y Hans debieron ser protegidos de la violencia y los abusos. Con suerte y cariño pudieron haber roto el círculo de exclusión de sus orígenes. En vez de eso, fueron devueltos a sus casas pero terminaron en la calle. Y no estaban preparados para lo que allí les esperaba.

El terrible final de Hans Pozo es conocido. Carlitos tuvo mejor fortuna. Al menos hasta ahora sigue vivo. Si puede denominarse “vida” a ser adicto a los pipazos y traficar papelillos para pagarse el vicio. Su centro de operaciones está en la plaza del paradero 24, a unas cuadras de avenida Pedro Aguirre Cerda 0394. En ese lugar estaba el Hogar Nº1 de Fundación Mi Casa, donde vivió Carlitos, el primero que creó el padre Ruiz Tagle en 1949. Pero fue vendido en un remate en abril del año pasado. Por la propiedad, la Fundación recibió $492 millones. Al presente, el terreno de un tercio de cuadra es un sitio baldío cercado, donde se construirá un edificio. El Hogar Nº1 no es el único bien inmueble del cual se ha desprendido Fundación Mi Casa. Desde la crisis financiera que la institución sufrió en 2003 a la fecha, sus directivos han vendido 18 propiedades por $3 mil 992 millones en total.

A PEDAZOS

Hoy la obra del cura Ruiz Tagle, fallecido el 11 de julio de 2004 a la edad de 93 años, está siendo desmantelada, aseguran directores y funcionarios de varios hogares, que piden anonimato por riesgo a perder su fuente de trabajo. Responsabilizan de ello a la gerente general de Fundación Mi Casa y ex directora del Servicio Nacional de Menores (Sename) Delia Del Gatto, y al gerente de finazas de la institución, Rodolfo de Bonnafos. Como prueba, resaltan que se han vendido siete de los 20 hogares masivos que poseía la institución en 2003 y que apenas se ha creado uno residencial, para 25 niños en Ñuñoa. A ello, se suma la enajenación, pendiente, de un hogar de niñas en Puerto Montt, por $300 millones.

“Al paso que vamos, en poco tiempo no habrá casas, tampoco niños”, dice el encargado de una de los centros de acogida de la Fundación, en el sur del país.

Los trabajadores no son los únicos en mostrar su disconformidad con el manejo de la Fundación. Matías Orellana lidera un grupo de egresados de los hogares de la institución. También está preocupado por la reducción de la cantidad de hogares y el consecuente retorno de muchos chicos a su entorno familiar. Su mayor miedo, dice, es que esto sólo empuje a los niños a la calle.

Orellana hoy es profesional y trabaja en la mesa de dinero de un importante banco. Pero entre los 3 y los 19 años de edad vivió en el Hogar Nº1. Fue gracias a los cuidados y enseñanzas que recibió ahí –dice- que pudo salir adelante. En su casa, “no habría tenido ninguna posibilidad”. Como una forma de devolver la mano, su grupo apoya económicamente a jóvenes de los hogares y les hace seguimiento cuando salen de la entidad.

“El problema radica en que se pensó que enviar a los niños a sus casas era siempre lo mejor”, dice, aludiendo a la Convención de Derechos del Niño, suscrita por Chile en 1990, que dice que todo niño tiene derecho a vivir en familia. En 2002 el Sename liderado por Del Gatto reformó sus políticas en esa dirección. Entre los aspectos más destacados de la reforma está sacar a los niños de los hogares y devolverlos a sus casas, mediante programas ambulatorios de fortalecimiento de la familia, de apoyo y monitoreo de su situación. También, la sustitución de los hogares masivos de protección, como los de Fundación Mi Casa, por residencias de “ambiente familiar” con no más de 30 niños.

“Pero nadie se preocupó de ver las condiciones de miseria, violencia y abuso a las que muchos volvieron –agrega Orellana-. Hemos visto menores de Fundación que están en las calles robando porque se convirtieron en adictos. Niños que perdieron el horizonte, sin futuro”.No hay forma de comprobar cuántos chicos de los que habla Orellana, han sido tragados por el asfalto. Sin embargo, el testimonio de Carlitos puede valer para algo. Después de ser “egresado” del Hogar Nº1 en 2006, no aguantó la vida con su familia y se escapó. Ahora vaga por las cercanías de su antiguo hogar. A veces, dice, se encuentra con otros ex niños del Hogar Nº1 que merodean la plaza, igual que él.

Cuando le preguntamos a Claudia Herrera sobre la institución siente deseos de llorar. Claudia es hija de Carlos Herrera, fallecido presidente de la Federación de Tenis de Chile y fundador de la mayor barraca de fierro del país (“Carlos Herrera, master en acero”, factura U$30 millones al año). Desde niña Claudia fue testigo del apoyo económico y material de don Carlos a Fundación Mi Casa. Su padre, incluso donó un terreno ubicado en la ribera de la Laguna de Zapallar, al lado del balneario Maitencillo, para que los niños del Hogar Nº1 tuvieran donde veranear. Hoy los chicos ya no juegan con arena. La propiedad fue vendida el 24 de enero pasado en $42 millones, pero Claudia no sabía.

“Lo que está pasando en la Fundación es como ver que tu familia se cae a pedazos y se destruye por completo”, dice con rabia. Tras la muerte de su padre ella se involucró mucho con la Fundación. “Hasta que me aburrí –dice-. Para el Sename la Fundación era un cacho. Por lo mismo, me llamó la atención que Delia del Gatto pasó del Sename a la Fundación casi de inmediato”.

HA LLEGADO GERENTE

El miércoles 17 de mayo pasado, el presidente del directorio de Fundación Mi Casa Herman Chadwick, anunció por intermedio de un comunicado la designación de Delia Del Gatto Reyes como gerente general de la entidad. El nombramiento se hizo efectivo un mes y pocos días después de que Del Gatto dejara la dirección del Sename el 7 de abril. En medio del debate que surgió a raíz del salto al mundo privado de varios personeros de la administración Lagos, la noticia provocó socarrones comentarios entre algunos funcionarios del servicio de menores. Pero no causó sorpresa en la profesional demócrata cristiana.

“Cuando Delia nos avisó que iba a dejar Sename se nos ocurrió en el directorio ofrecerle el cargo porque ella sabe mucho del tema y había colaborado mucho con Fundación. Sin su apoyo la Fundación no habría sido podido salir a flote”, asegura Chadwick, uno de los que sondeó su disponibilidad para asumir el cargo.

Del Gatto venía de dirigir el Sename por seis años (2000-2006), tiempo en que fue blanco de cuestionamientos por el rol del Servicio en el caso Spiniak y otras situaciones que estropearon la carrera política que inició a mediados de los 80`, cuando se incorporó al grupo de mujeres DC conducido por Soledad Alvear que dio vida al Servicio Nacional de la Mujer (Sernam).

La profesional no quiso hablar con LND, pero en su círculo de confianza dicen que después de la fuerte exposición pública que sufrió en el Sename, a Del Gatto le atrajo el bajo perfil del cargo en la Fundación. Agregan que la sedujo sobre todo la posibilidad de aplicar sus conocimientos sobre infancia y adolescencia, pese a que tenía ofertas de trabajo en el Gobierno.

Quien también tuvo que ver con su contratación fue Rodolfo de Bonnafos.
De Bonnafos explica que a principios de 2006 la entidad ya había pasado la etapa de crisis financiera y le hizo ver al directorio que ya no podía seguir dedicando todo su tiempo a la organización. Un argumento que pesó en la decisión de buscar a alguien con el perfil de Del Gatto. “Para darle proyección a largo plazo (a la Fundación) se requiere de una reconversión de estos hogares masivos a proyectos ambulatorios. Y eso tiene que ser hecho por gente que conozca bien la parte técnica, que se maneje muy bien con la nueva ley de subvenciones”, dice.

De Bonnafos, un ingeniero dedicado a asesorar empresas, arribó a la institución el 26 de mayo de 2003. Pero no lo hizo como gerente de finanzas, sino que como interventor. En esa fecha, la entonces directora del Sename Delia del Gatto solicitó al Sexto Juzgado de Menores de Santiago su nombramiento como administrador provisional de Fundación Mi Casa. La institución estaba sumida en un mar de deudas, debido a los manejos irregulares efectuados por su presidente, el ex auditor del Ejército Juan Romero, y funcionarios de su confianza.

Los hechos habían sido constatados y denunciados dos años antes (julio de 2001) por el sindicato de trabajadores de Fundación Mi Casa, que descubrió que la gerencia de la institución descontaba cuotas de préstamos, seguros de vida y ahorros voluntarios, pero no entregaba a las respectivas cajas los pagos que hacían los trabajadores por planilla. Tampoco se pagaban las cotizaciones previsionales.

Los niños también estaban siendo afectados. Había carencia de alimentación, vestuario, y la infraestructura de los hogares de Santiago estaba en condiciones deplorables. El caso más dramático, explica el ex presidente del Sindicato, Francisco López, era el Hogar en que vivía Carlitos, el Nº1, calificado de alto riesgo por expertos del propio Sename y el cuerpo de Bomberos de La Cisterna, que mandó un oficio a esa repartición pública señalando el alto riesgo para los niños en caso de incendio.

Las denuncias de los trabajadores fueron refrendadas en 2002 por la Contraloría General de la República que emitió un dictamen señalando “serias deficiencias en los procedimientos de control administrativo, financiero, contable y de gestión”, objetando gastos por un total de $28 millones. En su informe, los funcionarios de Contraloría Verónica Jorquera y Álvaro Toledo, también cuestionaron el proceder del Sename por no fiscalizar debidamente a la Fundación. Además, sin calificar responsabilidades de Del Gatto u otros funcionarios del servicio escribieron que les llamó la atención que los hogares de la Fundación fueron visitados por Sename “siendo aprobados los comprobantes contables sin contar con las rendiciones (…), situación que demuestra que el control financiero realizado en esta institución fue deficiente”.

SE VENDE

Con este panorama por delante, De Bonnafos fue designado por un período de seis meses, plazo que se extendió por otros seis meses. Con el objetivo de sanear financieramente la institución, se hizo cargo en forma inmediata, señalando que la institución estaba en quiebra, que se debían alrededor de $600 millones en cotizaciones provisionales y pago de proveedores, por lo que era necesario vender algunas propiedades.

En el año que duró como administrador provisional, De Bonnafos vendió once propiedades (entre ellas, cuatro de los 20 hogares residenciales) por un total de mil 652 millones de pesos.

Todas las enajenaciones se hicieron a través de remates Macal. “(El remate) es la única vía que le da transparencia al tema”, asegura De Bonnafos. Agrega que se optó por esa casa de subastas porque no les cobraba un peso de comisión, debido al carácter benéfico de la Fundación. En la oficina central de Macal indicaron que difícilmente podrían haberlo hecho: tienen por norma cargar la comisión de compraventa a quienes adquieren las propiedades rematadas. No a quien las vende.

A tres meses de asumir su cargo, De Bonnafos además despidió a los directores de los hogares y centros ubicados en Santiago, cancelándoles su “indemnización por años de servicio”. Pese a que en algunos casos había antecedentes claros y fundados del uso indebido de recursos fiscales, dice Francisco López, aludiendo al ex gerente general Gastón Navarrete y al ex director del Hogar Nº1, Igor Navarrete Pinilla, a quien el informe de Contraloría mencionado anteriormente sindicó como responsable del uso indebido de dineros.

En el caso de Navarrete Pinilla también ocurrió algo curioso: demandó a la Fundación solicitando al 2º Juzgado del Trabajo que anulara su despido. Su abogado patrocinante en la causa fue Hernán Montealegre, pero quien la tramitó fue José Alfredo Rojas García. El 16 de abril de 2004, Rojas logró un acuerdo satisfactorio para su cliente. Pero tras alejarse del estudio de Montealegre, el jurista se incorporó al bufete de Cristián Sánchez Rojas, abogado de Fundación Mi Casa y actual miembro de su directorio. Más tarde, Rojas se convirtió en el abogado laboralista de la Fundación, cargo que aún mantiene con la aprobación de la gerente general Delia del Gatto.

Por otra parte, De Bonnafos confirmó en la gerencia técnica de la Fundación, área encargada del tratamiento sicológico-social de los niños, a Ana María Cerda, ex jefa de gabinete de Del Gatto en el Sename. Junto con ello el interventor anunció, en la edición de noviembre de 2003 del boletín institucional “Sembrando futuro”, la nueva misión: “el trabajo con la familia y la reconversión de los hogares a un ambiente familiar”. Era hora, se leía, de “rehacer la casa”.

Correspondiendo a este cambio, el Sename le otorgó millonarios recursos a la Fundación, a través de proyectos de Emergencia, de Fortalecimiento Familiar y de Apoyo. Sólo en recursos destinados a fortalecimiento familiar, Fundación Mi Casa recibió de Sename $291 millones en 2004. Al siguiente año el aporte estatal aumentó a $340 millones y el 2006, después que Del Gatto dejó el Sename, bajó drásticamente a $51 millones.

HOMBRES BUENOS

En medio del proceso de saneamiento financiero, De Bonnafos también buscó incorporar al directorio de la Fundación a personas connotadas del quehacer empresarial, académico y político. Su idea era darle credibilidad a la Fundación, asegura. También, “estar asesorado por otras personas que tuvieran un rol fiscalizador sobre mi gestión”.

Así, el 4 de mayo de 2004, cuando se cumplía un año de su labor como interventor, se modificó la composición del comité ejecutivo de la Fundación, que seguía encabezado por el auditor Romero. A él renunciaron Carlos Lastra Ovalle, Oscar Latorre Jara, Christian Puga Slight y Guido Benavides Araneda.

En su reemplazo, asumieron el propio De Bonnafos, la ex ministra demócrata cristiana del Sernam María Josefina Bilbao, la académica de la UC Ana María Aron Svigilsky, y el abogado, empresario y presidente de la Universidad de las Américas, el UDI Herman Chadwick Piñera. El padre Ruiz-Tagle no asistió por encontrarse muy enfermo. Extrañamente, Romero se mantuvo como presidente. “Hasta que se aprueben los nuevos estatutos”, indica el acta.

Más tarde se incorporaron al comité, el gerente de la Corporación Privada de Desarrollo Social de la IX Región Guillermo Leay, el empresario ligado a la DC dueño de la constructora Socovesa, Eduardo Gras Díaz, el abogado Cristián Sánchez y el ex ministro de Justicia y presidente del Partido Radical, José Antonio Gómez. Este último recuerda que no fue el interventor quien le invitó al directorio, sino la entonces jefa del Sename, Delia Del Gatto. “Ella quería formar un directorio que representara distintas perspectivas y me pidió a mí, a María Josefina Bilbao, a Herman Chadwick que nos incorporáramos”, asegura. Es decir, mientras todavía encabezaba el Sename, Del Gatto hizo gestiones para la Fundación que después la contrató como gerente.

La modificación de estatutos y el cambio de directorio se redujeron a escritura pública el 3 de agosto de 2004. Luego fueron enviados al ministerio de Justicia para su aprobación. Algo que todavía no ocurre. En el ministerio señalan que después de recibir la petición, el Consejo de Defensa del Estado entregó un informe en derecho con observaciones y reparos a la modificación de estatutos. Dicho informe fue devuelto a la Fundación el 2 de junio de 2005, sin que la institución haya respondido.

Si se establece judicialmente que el directorio de la Fundación ha sesionado sin el quórum requerido por los estatutos vigentes de 1990, faltarían requisitos en su constitución, asegura el ex presidente del sindicato Francisco López. Esto significa que podrían revocarse las decisiones adoptadas por el directorio. Incluidas las ventas. Todo podría volver atrás.

*Se ha cambiado su nombre, para proteger su identidad.


1. Propiedades vendidas (2003-2007)*

Remate del 13/08/2003

Establecimiento: Hogar Temuco No 2, en Pedro de Valdivia 0400, Temuco.
Adjudicación: $460.000.000.

Establecimiento: Casa de formación Santiago, Bremen 1316, Ñuñoa.
Adjudicación: $55.000.000.

Establecimiento: Sin identificación. Santa Lucia 340, Llolleo.
Adjudicación: 10.100.000.

Establecimiento: Hogar San Antonio, Baquedano 161, ex 701, Llolleo.
Adjudicación: $98.000.000.

Establecimiento: Inmueble vinculado a Hogar San Antonio, Baquedano 120, ex 705, Llolleo.
Adjudicación: $24.600.000.

Establecimiento: Fundo Chuyaca, camino a Puyehue, Osorno.
Adjudicación: $301.000.000.

Establecimiento: Sin identificación, Saturnino Epulef 1610, Villarrica.
Adjudicación: $115.000.000.

Remate del 03/09/2003

Establecimiento: Ex oficina de gerencia general, Antonio Varas 806, Providencia.
Adjudicación: $155.000.000.

Remate del 17/12/2003

Establecimiento: Hogar Nancagua, camino a la Calvina sin número. Nancagua.
Adjudicación: $114.000.000.

Remate del 21/01/2004

Establecimiento: Hogar Temuco No1, residencia "Francisco Valdés", calle Prieto Sur 1300, Temuco (70% del terreno vendido. Se conservaron los inmuebles).
Adjudicación: $110.000.000.

Establecimiento: Balneario Pelluco (ex hogar Pelluco Alto), Puerto Montt 1641, Puerto Montt.
Adjudicación: $210.000.000.

Remate del 24/11/2004

Establecimiento: Hogar Santiago No2, Pedro Aguirre Cerda 0256, La Cisterna.
Adjudicación: $500.000.000.

Establecimiento: Hogar San Roque, Jorge Henrick 813, ex Los Ingleses, Valparaíso.
Adjudicación: $280.000.000.

Remate del 26/04/2006

Establecimiento: Hogar Santiago No1, Pedro Aguirre Cerda 0394, La Cisterna
Adjudicación: $492.000.000.

Remate del 27/09/2006

Establecimiento: Hogar Santiago No 3, General Korner 073, El Bosque.
Adjudicación: $235.000.000.

Remate del 27/12/2006

Establecimiento: Balneario La laguna de Zapallar, La Laguna sin número, Maitencillo (donado por Carlos Herrera).
Adjudicación: $42.500.000.

Remate del 24/01/2007

Establecimiento: Hogar Osorno, residencia "Parque de los Ríos", Julio Buschmann 2426, Osorno.
Adjudicación: $390.000.000.

Establecimiento: Hogar Valdivia, avenida René Schneider 3720, Valdivia.
Adjudicación: $400.000.000.

Total: $3.992.200.000.-

Entrega pendiente: Hogar de niñas Las quemas, de Puerto Montt.
Adjudicación: $350.000.000
Fuente: Fundación Mi Casa.

2. El directorio

María Josefina Bilbao (DC). Ex directora del Sernam, rectora del Instituto Profesional Carlos Casanueva. Preside la Fundación.

Herman Chadwick (UDI). Empresario y ex presidente de la Fundación.

Ana María Aron Svigilsky. Sicóloga. Académica de la UC y directora del Centro del Buen Trato.

Eduardo Gras Díaz (cercano a la DC). Presidente de la constructora Socovesa.

Cristián Sánchez Rojas. Abogado y asesor de empresas.

Guillermo Leay Vera (se define como de oposición). Contador. Gerente general de la Corporación Privada de Desarrollo Social de la IX Región (Corprix).

3. El director "estrella"

Guillermo Leay Vera es fundador y gerente general de la Corporación Privada de Desarrollo Social de la IX Región (Corprix). Dicha entidad acaba de perder la administración de cuatro liceos técnicos entregados en comodato por el Ministerio de Educación (Mineduc). La razón es que la corporación controlada por empresarios de la zona, utilizó más de 300 millones de dinero fiscal –destinado a la educación de jóvenes de escasos recursos- para adquirir el tercer piso de un edificio ubicado en calle General Mackenna, en pleno centro de Temuco.

La Contraloría General de la República emitió un informe en septiembre de 2006 señalando que la compra del terreno se estaba llevando a cabo de forma irregular. Sin embargo, Leay aclara que en verdad se trató de un lease back “que está definido como un arriendo”. “Reconozco que el fin último era la compra de las oficinas, pero para aumentar las propiedades del Fisco, no para dejárnosla para nosotros”, asegura. Al Mineduc la operación financiera no le quedó tan clara. En dos ocasiones solicitó a Corprix una “carta de intención”, donde la entidad explicitara que una vez que se terminara de pagar el lease back, la propiedad quedaría realmente en manos del Fisco.