Crisis de medios, incertidumbre, dificultades, oportunidades y cambios de paradigma en el modelo de negocios de la industria de medios y en la producción de contenidos son sólo algunas de las cosas que conversamos en este, a ratos, disperso capítulo de Mediapolis.
Como dice Andrés Azócar, amigo y cómplice en este podcast que hacemos con Natalia del Campo y Luis Argandoña, esta edición de su podcast de medios "está dedicada a analizar lo que está pasando en Chile justo cuando los síntomas de la crisis ya son evidente: despidos, baja en la inversión publicitaria, postergación de proyectos y reestructuración de las empresas. Sospechamos que no todo es tétrico y nebuloso y que la profesión tiene una oportunidad para fortalecerse (y romperla, cabe decir)".
Como bonus track: Conversamos con Marisol García, periodista chilena, quien está participando en la Nieman Conference on Narrative Journalism en Harvard, donde el clima es más cercano a la terapia de grupo para periodistas que lo que solía ser este prestigioso encuentro. Quizá por lo mismo y de alguna manera rara la conexión vía Skype con Marisol estuvo "maometana" así que mis disculpas de antemano a ustedes y gracias a Marisol quien pese a estar afónica por el clima de Boston, estuvo dispuesta a charlar un rato.
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miércoles, 25 de marzo de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
Despachos de Harvard: Periodismo en tiempos de turbulencia
Nuestra amiga Marisol García es una de las afortunadas profesionales seleccionadas para asistir a la Nieman Conference on Narrative Journalism en Harvard. El encuentro realizado la semana pasada contó con invitados de un amplio espectro del periodismo y Marisol prometió comentar y compartir apreciaciones sobre los tópicos que a su juicio fueran más relevantes.
A continuación un texto suyo en base a la apertura de la conferencia:
“Soy periodista y estoy de pie”
(Viernes 20/03/09)
“¿Cuántos de ustedes han perdido el trabajo en los últimos 16 meses?”, preguntó en la mitad de su charla la periodista Connie Schulz, encargada de dar hoy la bienvenida a la nueva Nieman Conference on Narrative Journalism. Desde atrás vi unas quince manos levantadas. Manos de reporteros, editores, críticos. Manos de un gremio que ha debido sumar a la recesión en marcha una revisión profunda sobre el efectivo interés público hacia su trabajo. Manos con la autoestima por el suelo, para ser francos. “Pensé que serían más, pero ¡ánimo!”, invitó la conferencista. “Quiero que todos repitan conmigo: “¡ESTOY CANSADO DE ESCUCHAR SOBRE MI DECLIVE! Hey, escuchen: Yo soy una periodista y estoy de pie”.
(Viernes 20/03/09)
Recordé las arengas de autoafirmación erótica de Tom Cruise en Magnolia. El salón del Sheraton de Boston era parecido al que acogía al actor y su patética audiencia en esa película, y el tono de la charla mutaba de a poco hacia una decidida autoayuda de urgencia para un público al borde del complejo crónico de inferioridad. Incluso en esta dinámica de Harvard, de grandes nombres y quesos a entretiempo, ha sido imposible abstraerse de lo mal que está nuestro gremio y lo peor que todo el mundo nos hace sentir. A falta de un título más uplifting, la conferencia de este año asume la incomodidad colectiva: “CONTAR HISTORIAS EN TIEMPOS TURBULENTOS”.
La turbulencia no es externa, sino que late en el trabajo diario de todos los periodistas que hemos llegado hasta aquí: becados o con viático; con un salario aún estable o -ay— intentando sobrevivir en el freelanceo. Nos sentimos de pronto como en un encuentro de puzzleros o filatélicos: entusiastas, sí, pero en un área que parece importar cada vez menos, que sólo podemos comentar entre nosotros, que adquiere rasgos de práctica vintage.
“No hay nada de lo que disculparse ni defenderse”, vuelve a arengar Connie Schulz. “El modelo de negocios está roto, pero ustedes no están rotos, no está roto lo que hacen ni lo que saben”. Pide que vayamos a la web, y leamos cuanto antes una columna en Poynter.org: TEN REASONS YOU SHOULD HIRE A JOURNALIST, de Jill Geisler:
-Los periodistas son multitaskers.
-Los periodistas saben usar la web.
-Los periodistas poseen una gran ética de trabajo.
Etcétera.
No hemos llegado aquí a buscar consejos, al menos este año. Hay quejas en los pasillos, en los salones, en el coffee break. Nadie se viste muy bien ni ostenta gadgets (el único buenmozo es Jon Lee Anderson). Hemos venido a escucharnos, sobarnos la espalda y lamentarnos en conjunto. El estilo puede esperar. Hoy se requiere, con urgencia, autoafirmación.
domingo, 12 de octubre de 2008
La crisis económica y la industria musical, según Marisol García
Dos links con reflexiones de nuestra mejor ensayista musical (el piropo viene de cerca pero me atrevo a decir que es correcto). A mayor abundamiento, el jueves hablaba con Cristián Cuturrufo y me dijo que cada vez que hay crisis los músicos tienen más trabajo. Cuando todo parece perdido solo queda celebrar.
Down and out
Down and out
Más sobre el sonido de la crisis
viernes, 2 de mayo de 2008
Naomi Klein según Marisol García
*Mi amiga y notable periodista Marisol García entrevista a Naomi Klein. Además comenta el ambiente que enfrentó la autora canadiense durante su estadía en Santiago. Les dejo un extracto para que piquen y vayan al blog de Marisol a leerla completa.
—Considerando la importancia de Chile para la teoría que levantas en La doctrina del shock, ¿no debieses haber venido antes?
—No fui a todos los países que aparecen en el libro, quizás a la mitad. Tuve que elegir. Lo que sucede es que, al iniciar el libro, no sabía que Chile terminaría siendo tan importante. Éste es el tipo de libro que cambia completamente mientras uno lo escribe. No se suponía que sería la historia de los Chicago Boys [sonríe], sino que sería un libro sobre Irak, Nueva Orleans y Sri Lanka, y que luego yo haría un poco de historia para mostrar las raíces del problema. Pero sucedió que comencé a encontrar más y más ejemplos de la influencia de Chile en lo que yo investigaba, lo cual me sorprendió por completo. Fue muy interesante ver cómo el equipo de economistas de Yeltsin, en Rusia, se guíaron por Chile. O leer esa carta que escribió Milton Friedman a su regreso de China [1988] y donde dice: "Di en China los mismos consejos que en Chile".
—No logo fue un libro para cuya preparación también tuviste que viajar mucho. ¿Te importa ese contacto directo al investigar? ¿Podrías escribir un libro sólo desde tu escritorio, considerando que lo que haces es, más bien, un análisis?
— Para mí es importante contar con la seguridad y ese otro tipo de conocimiento que te da estar en los lugares sobre los cuales escribes. Este libro surgió de mi viaje de reporteo por cinco semanas a Irak, luego de la invasión. Estuve en Sri Lanka luego del tsunami, en New Orleans luego de la inundación, y también tenía la experiencia de haber vivido en Buenos Aires justo durante la crisis económica. Creo que logré un buen equilibrio entre reporteo y documentación. Es cierto que hay muchas cosas que puedes hacer sin viajar. Podías saber lo que Paul Bremer estaba haciendo en Irak, sin ir hasta allá. Pero no creo que yo hubiese podido escribir este libro si no hubiese estado en Irak justo cuando fracasaba la aplicación de una terapia económica de shock y cuando surgieron las denuncias de tortura... No hubiese confiado en mí misma para llegar a estas conclusiones si no las hubiese comprobado en terreno. Es algo que me parece importante cuando te ves obligada a defenderlo: a veces lo hago en contextos muy amigables, como en Argentina (donde todo el mundo está de acuerdo conmigo, jejeje), pero en la mayoría de los lugares es visto como un alegato muy radical. Sigue leyendo
Naomi Klein: “Predicarles a los conversos no es la idea”
La investigadora canadiense quiere más y más intenso debate para la atrevida denuncia económica que ha levantado en La doctrina del shock.
El primer recorrido profundo de Naomi Klein por Sudamérica (sólo conocía Buenos Aires) le ha permitido, entre otras cosas, acumular tomas y entrevistas para un documental venidero que pasará a imágenes La doctrina del shock, el libro en el que la provocativa investigadora canadiense reformula la verdad aceptada sobre el neoliberalismo, y recolecta pruebas de su denuncia entre las ruinas de New Orleans, Bagdad y Sri Lanka, así como en los barrios beneficiados por la concentración de la riqueza en Buenos Aires, Moscú y Santiago de Chile. Según la tesis expuesta en más de quinientas páginas, Milton Friedman y sus discípulos de Chicago diseñaron no tanto un modelo técnico de prosperidad sino un proyecto de reingenería social de suma violencia. Es elocuente que el director del documental sea Michael Winterbottom, un cineasta inglés al cual Klein contactó luego de ver su escalofriante docudrama Camino a Guantánamo.No sabe bien qué países estarán finalmente en esa película, pero está segura de que Argentina y Chile no pueden faltar. En Buenos Aires ya entrevistó a Domingo Cavallo, el tristemente célebre ministro de Economía de las eras Menem y De La Rúa, y aquí busca desesperadamente a Sergio de Castro, líder de los Chicago Boys al servicio de Augusto Pinochet. Sí que es peculiar el turismo de Naomi Klein.
—Ayer estuvimos en Villa Grimaldi y pasamos el día con Isabel Morel y su hijo, José Letelier—, cuenta a menos de 24 horas de estar por primera vez en Santiago, en referencia a la familia de uno de los muchos chilenos que aparecen citados (con incamuflable admiración) en La doctrina del shock, en este caso el asesinado ex canciller Orlando Letelier.—Considerando la importancia de Chile para la teoría que levantas en La doctrina del shock, ¿no debieses haber venido antes?
—No fui a todos los países que aparecen en el libro, quizás a la mitad. Tuve que elegir. Lo que sucede es que, al iniciar el libro, no sabía que Chile terminaría siendo tan importante. Éste es el tipo de libro que cambia completamente mientras uno lo escribe. No se suponía que sería la historia de los Chicago Boys [sonríe], sino que sería un libro sobre Irak, Nueva Orleans y Sri Lanka, y que luego yo haría un poco de historia para mostrar las raíces del problema. Pero sucedió que comencé a encontrar más y más ejemplos de la influencia de Chile en lo que yo investigaba, lo cual me sorprendió por completo. Fue muy interesante ver cómo el equipo de economistas de Yeltsin, en Rusia, se guíaron por Chile. O leer esa carta que escribió Milton Friedman a su regreso de China [1988] y donde dice: "Di en China los mismos consejos que en Chile".
—No logo fue un libro para cuya preparación también tuviste que viajar mucho. ¿Te importa ese contacto directo al investigar? ¿Podrías escribir un libro sólo desde tu escritorio, considerando que lo que haces es, más bien, un análisis?
— Para mí es importante contar con la seguridad y ese otro tipo de conocimiento que te da estar en los lugares sobre los cuales escribes. Este libro surgió de mi viaje de reporteo por cinco semanas a Irak, luego de la invasión. Estuve en Sri Lanka luego del tsunami, en New Orleans luego de la inundación, y también tenía la experiencia de haber vivido en Buenos Aires justo durante la crisis económica. Creo que logré un buen equilibrio entre reporteo y documentación. Es cierto que hay muchas cosas que puedes hacer sin viajar. Podías saber lo que Paul Bremer estaba haciendo en Irak, sin ir hasta allá. Pero no creo que yo hubiese podido escribir este libro si no hubiese estado en Irak justo cuando fracasaba la aplicación de una terapia económica de shock y cuando surgieron las denuncias de tortura... No hubiese confiado en mí misma para llegar a estas conclusiones si no las hubiese comprobado en terreno. Es algo que me parece importante cuando te ves obligada a defenderlo: a veces lo hago en contextos muy amigables, como en Argentina (donde todo el mundo está de acuerdo conmigo, jejeje), pero en la mayoría de los lugares es visto como un alegato muy radical. Sigue leyendo
lunes, 21 de enero de 2008
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