Quién lo diría. El diario de propiedad de Agustín Edwards le ganó duro y parejo en tirada y lectoría a La Tercera en el segundo semestre del 2007. Así se desprende de las estadísticas del boletín de Circulación y Lectoría (.pdf), publicadas esta semana por la Asociación Nacional de la Prensa, que tiene nuevo presidente: Guillermo Turner.
En circulación diaria El Mercurio le gana a La Tercera de lunes a viernes, con un promedio de 173.539 versus 124.786. En el fin de semana, guerra de la que dimos amplia cuenta en agosto de 2006, La Tercera sale victoriosa los sábados con 195.405, apenas 3.433 ejemplares más que el Decano. Y los domingos, estrella en el firmamento de la batalla por el favor de la elite, El Mercurio edita 263.079 y La Tercera 217.415.
Los guarismos, con diferencias mínimas, siguen la tendencia del primer semestre de 2007 y del año 2006, período en que Cristián Zegers asumió la dirección del periódico de "Don Agustín", como le dicen los muchachos de chaleco sin mangas de Avenida Santa María.
Al medir lectoría promedio de la semana, El Mercurio se lleva 355.720 lectores y 329.382, La Tercera, que lidera los días sábados con 427.610 versus 334.858 de El Mercurio. En tanto El Mercurio vuelve a dominar los domingos con su promedio de 589.314 lectores en comparación con los 455.986 de La Tercera.
Las cifras tienen a Zegers y sus boys con la cara llena de risa. Tanto que en las oficinas de El Mercurio hasta le dan las gracias a sus periodistas. Onda "gracias a tí somos líderes" es el comentario de pasillo que reciben los reporteros, mientras Jonny Kulka se apresta a una dura negociación colectiva que lo tiene pidiendo ayuda a Zegers para que el ex director de La Segunda "le baje el moño" al personal. Aunque este se ha negado repitiendo frases muy decidoras.
Pese a los números azules, muy aplaudibles por cierto, ¿por qué entonces la percepción es que La Tercera está ganando?
El tema no es menor y debiera ser analizado por los asesores del diario el mexicano José Luis Parra, el director de Adimark Roberto Méndez, y hasta Patricio Moreno, gerente comercial de El Mercurio, entre otros.
En Internet no están haciendo mala pega. ¿Cómo es que están guateando en el papel?
“Los diarios no son una familia, como se dice a menudo. En realidad son una guerra. Una guerra amistosa, pero guerra al fin y al cabo”. La frase es de Zegers. Y no debe ser tomada a la ligera. Un diario con títulos flojos y un cuerpo de reportajes al que le falta sustancia no puede darse el lujo de hacerlo.
Por otro lado en la competencia "pop" de los conglomerados, el premio de lunes a viernes se lo lleva Copesa con La Cuarta y sábados y domingos gana LUN.
En revistas gana el conglomerado de Álvaro Saieh. Aunque lo hace subido al sistema de suscripción de fin de semana de La Tercera que incluye Paula y Qué Pasa gratuitamente, ambos magazine están haciendo las cosas muy bien. Paula edita 62,606 ejemplares con lectoría de 172,812 lectores. Y Qué Pasa: 38,419 ejemplares con 63,003 lectores promedio.
El caso de The Clinic es la sorpresa del estudio de la ANP. Con 24,421 ejemplares de tirada promedio el segundo semestre de 2007, tiene 202,599 lectores. Algo que no cuadra con las cifras del primer semestre cuando el ahora semanario editaba 33.741 ejemplares y registraba 197.594 lectores. ¿Cómo fue que imprimieron menos y tienen más lectores? O el dato está errado; hay menos gente comprando el Clinic y más leyéndolo de prestado, o lo más probable, que la tirada del segundo semestre incluya el período en que pasó de quincenario a semanario.
*Los estudios aquí.
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jueves, 26 de junio de 2008
El Mercurio le pone "güeno"
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lunes, 25 de febrero de 2008
Stefan Kramer: El camaleón
Una excelente entrevista de Andrea Lagos al humorista del momento, fue publicada por revista Paula. La nota completa acá y más abajo un extracto:
"Kramer, el poseído. Kramer, el otro. El de las mil caras.
Estudiante para profesor de Educación Física e hijo de profesores de Educación Física, fue feliz cuando el año 2000, a causa de una hernia lumbar, renunció a la carrera. Estaba a un trimestre de titularse de la Universidad Andrés Bello. Antes, enseñó fútbol a niños de básica del colegio Pedro de Valdivia. “Actuaba de profesor”, confiesa ahora. Se ponía la piel del profe que no era, que no quería ser. Que no fue.
También se probó como jugador de fútbol en la liga profesional de la U.C. Tenía cancha como deportista porque acompañaba a los campeonatos de elite a su papá, que era entrenador de gimnasia olímpica, y también a su mamá, entrenadora de gimnasia rítmica de competición. Pero no quedó.
Su vida cambió definitivamente de rumbo cuando, en esa misma época, un amigo de un amigo le contó que iría al programa Cuánto vale el show, de canal 11, y él se le acopló como una lapita a un loco. Tenía 21 años recién cumplidos. Así, nuevito, y sin ninguna experiencia más que actuar en el living de su casa, dejó con la boca abierta a Lafourcade, el jurado mañoso que lo premió con varios billetes por renguear igual que Jim Carrey, el de La máscara. Y mientras Gonzalo Cáceres, otro de los jueces, le regalaba cincuenta mil pesos, Kramer se relamía los labios y respondía “gracias, eres maravilloso”, como si la voz del peluquero estuviera en un espejo de palabras que rebotan".
"Kramer, el poseído. Kramer, el otro. El de las mil caras.
Estudiante para profesor de Educación Física e hijo de profesores de Educación Física, fue feliz cuando el año 2000, a causa de una hernia lumbar, renunció a la carrera. Estaba a un trimestre de titularse de la Universidad Andrés Bello. Antes, enseñó fútbol a niños de básica del colegio Pedro de Valdivia. “Actuaba de profesor”, confiesa ahora. Se ponía la piel del profe que no era, que no quería ser. Que no fue.
También se probó como jugador de fútbol en la liga profesional de la U.C. Tenía cancha como deportista porque acompañaba a los campeonatos de elite a su papá, que era entrenador de gimnasia olímpica, y también a su mamá, entrenadora de gimnasia rítmica de competición. Pero no quedó.
Su vida cambió definitivamente de rumbo cuando, en esa misma época, un amigo de un amigo le contó que iría al programa Cuánto vale el show, de canal 11, y él se le acopló como una lapita a un loco. Tenía 21 años recién cumplidos. Así, nuevito, y sin ninguna experiencia más que actuar en el living de su casa, dejó con la boca abierta a Lafourcade, el jurado mañoso que lo premió con varios billetes por renguear igual que Jim Carrey, el de La máscara. Y mientras Gonzalo Cáceres, otro de los jueces, le regalaba cincuenta mil pesos, Kramer se relamía los labios y respondía “gracias, eres maravilloso”, como si la voz del peluquero estuviera en un espejo de palabras que rebotan".
viernes, 1 de junio de 2007
Paula Saieh

"Paula" old school.
El Medio Blog publica hoy un completo reporte sobre el traspaso final de revista Paula a manos del conglomerado periodístico de Álvaro Saieh, Copesa. Hablo de traspaso final porque la revista creada hace 40 años por Roberto Edwards, fotógrafo y hermano del dueño de El Mercurio Agustín Edwards, se asoció "fifty-fifty" con Copesa en 2003 luego de que "Robin" sintiera que en la empresa periodística de su hermano "Dunny" no le estaban dando suficiente atención a su producto. La historia de cómo se gestó esa primera negociación la publicó LND bajo el título "Batalla de papel: El matrimonio de Paula con El Mercurio terminó con platos rotos".
Mucho antes, el reportaje "El ciudadano Saieh" de Marcela Ramos y Alejandra Matus en el mismo medio contó los primeros intentos del dueño de La Tercera por arrebatarle al menos una parte del indiscutido liderazgo de El Mercurio entre la elite y los sectores medios. Posteriormente, este servidor escribió una nota sobre la apuesta de Saieh por ampliar su poder mediático, cuando aún se rumoreaba con cierta incredulidad que el dueño de Corpbanca se asociaría con conspicuos personajes de la Concertación para crear un medio oficialista: el Diario Siete. De hecho, por entonces, al empresario no le gustó nada el tema, especialmente la parte donde se hablaba de que amasó su fortuna durante el gobierno de Pinochet, que él interpretó -aunque la nota no afirmaba aquello- como una acusación a su probidad. Saieh hizo saber su disgusto a través de canales informales pero la cosa no pasó a mayores.
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