domingo, 5 de abril de 2009
Rupert Murdoch le quiere hincar el diente a Google
“¿Debiéramos permitir que Google nos robe nuestros derechos de autor?” se preguntó Rupert Murdoch, el magnate de medios propietario de News Corp. durante una reunión de la industria de tv cable en Washington, el jueves pasado. La respuesta, dijo Murdoch, debiera ser "gracias, pero no gracias".
Primero fue una nota del NYT sobre cobrar por contenidos en la web. Luego, planteamientos similares de dueños de medios y asesores. En la medida que Google siga creciendo y ampliando su radio de acción, empezaremos a oír cada vez más posturas como la de Murdoch.
Con su actitud semimonopólica Google podría convertirse en el nuevo Microsoft.
jueves, 12 de marzo de 2009
Ese es mi muchacho!
Este periódico se suma a la cadena de doce publicaciones locales de News Corporation (por favor no confundir con Paz News Corp, dueña de este boliche) en el área de Brooklyn. La pasada de Murdoch se da pocos días después que The New York Times lanzó su red de sitios web hiperlocales en los five boroughs niuyorquinos. De hecho, el link entre ambos hechos no deja de tener su lado cómico. El 2 de marzo pasado el editor del Brooklyn Paper, Gersh Kuntzman, dejó un comentario en un posteo de The Local, el nuevo blog del NYT para Brooklyn, pateando la perra por la llegada del gigante de la familia Sulzberg al barrio.
"Cualquiera que esté hambriento por reporteo acucioso en el barrio no necesita haber esperado a que The New York Times intensificara su cobertura con The Local. The Brooklyn Paper ha estado proveyéndolo por décadas", escribió Kuntzman y de pasada dejó el link a su sitio. Que ahora es de Murdoch. Hey Gersh, como en el chiste de los Simpsons, di Hi, Rupert.
(Vía The New York Observer y 233grados)
lunes, 1 de diciembre de 2008
Rupert Murdoch quiere comprar el New York Times
Wolff, quien lanzará este martes el libro "The Man Who Owns the News: Inside the Secret World of Rupert Murdoch" (El hombre que es dueño que las noticias: Dentro del secreto mundo de Rupert Murdoch), además dice que ha sido testigo de reuniones entre Murdoch y el equipo de operaciones del Wall Street Journal, en las cuales el media mogul ha revisado los números, planeado una fusión entre el Times y el WSJ, y fantaseado acerca de una renuncia masiva del staff (del NYT)".
Mientras en público da señales de pretender que el Journal compita con el Times, añade Wolff, en privado Murdoch acaricia la idea de comprar el New York Times. "Mientras el precio de las acciones (del Times) caen y la presión sobre la compañía se acrecienta, hay una cierta blandura que él puede comenzar a moldear", dice Wolff.
Pese a lo anterior, es difícil que el empresario australiano dueño de News Corp puede convertir el sueño en realidad. El principal obstáculo es la normativa legal de Estados Unidos, indica Reuters. Esta legislación previene que el dueño de un gran diario pueda adquirir otro periódico de características similares en el mismo mercado donde mantiene propiedad de televisoras y otros matutinos.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Rupert Murdoch y el futuro de los diarios
Por esta vez en inglés:
Unlike the doom and gloomers, I believe that newspapers will reach new heights. In the 21st century, people are hungrier for information than ever before. And they have more sources of information than ever before. Amid these many diverse and competing voices, readers want what they’ve always wanted: a source they can trust. That has always been the role of great newspapers in the past. And that role will make newspapers great in the future. If you discuss the future with newspapermen, you will find that too many think that our business is only physical newspapers. I like the look and feel of newsprint as much as anyone. But our real business isn’t printing on dead trees. It’s giving our readers great journalism and great judgment. It’s true that in the coming decades, the printed versions of some newspapers will lose circulation. But if papers provide readers with news they can trust, we’ll see gains in circulation—on our web pages, through our RSS feeds, in emails delivering customized news and advertising, to mobile phones. In short, we are moving from news papers to news brands.
jueves, 22 de mayo de 2008
Cómo logró China eludir a Murdoch

Dover, representante de News Corporation en China de 1992 a 1998, nos lleva al interior del negocio y la mente de su jefe.
Gran parte del libro se ocupa de las consecuencias de un discurso dado por Murdoch ante anunciantes, en 1993, donde dijo que “los avances en la tecnología de las telecomunicaciones han demostrado ser una amenaza ambigua a los regímenes totalitarios de todas partes”.
Pero News Corporation acababa de adquirir Star TV, cadena de televisión satelital con sede en Hong Kong, con el plan de lograr acceso a los hogares en China continental. En respuesta a la amenaza de Murdoch, muestra Dover, Pekín prohibió la venta de antenas parabólicas privadas.
Murdoch, anticomunista, inició así una década de serviles acciones para controlar el daño en China.
Su compañía eliminó el canal BBC de Star TV; canceló la publicación de las memorias de Chris Patten, último gobernador colonial británico de Hong Kong; y pagó un adelanto por la biografía de Deng Xiaoping, entonces líder supremo, escrita por su hija. También organizó una “coinversión” —en la que suministró el capital— con El Diario del Pueblo, portavoz del Partido Comunista.
El asunto se vuelve interesante cuando el magnate Liu Changle aborda a Murdoch para sugerir un canal en idioma chino, Phoenix, en asociación con CCTV, la televisión estatal.
Liu parece ayudar a implementarlo, y los programas de realidad y de entrevistas de Phoenix demuestran ser un éxito. Sin embargo, dice Dover, la iniciativa perdió 53 millones de dólares en sus primeros tres años.
CCTV, por su parte, recibió un curso sobre los secretos profesionales de Murdoch financiado por él mismo. Y durante todo ese tiempo, escribe Dover, Liu le permitió a los servicios de seguridad de Pekín monitorear las operaciones internas de News Corporation en China.
En diciembre de 1998, tras años de súplicas, Murdoch por fin consiguió una audiencia con Jiang Zemin, entonces dirigente del partido chino, para intentar convencerlo de ponerle fin a la prohibición de antenas parabólicas, que le costaba tanto dinero a Star TV.
De acuerdo con Dover, Murdoch invirtió 60 millones de dólares en una iniciativa del hijo de Jiang. También reubicó a su propio hijo, James, en China.
“Murdoch”, concluye esta crónica, “de ningún modo fue infalible”. Pekín se atuvo a una estrategia: usar a News Corporation para ayudar a los medios controlados por el Gobierno a aprender técnicas modernas.