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viernes, 3 de julio de 2009

Silencio en la sala

Estimado lector de este blog:

Sabiendo de su interés por la eficiencia, la transparencia, el buen manejo y administración de las empresas estatales y los recursos de todos los chilenos le mando los enlaces a un extenso reportaje que publicamos en EL MOSTRADOR en tres partes respecto a cómo se privatizó la empresa periodística La Nación S.A.


La Nación Gate I: cómo se privatizó el diario "del Gobierno"


La Nación Gate II: el comienzo del club privado

La Nación Gate III: todo el poder y las redes políticas y personales de Colliguay S.A.

Le escribo así querido lector porque he recibido varios mensajes de gente que habla de una supuesta "guerra" con el diario La Nación y como dicha afirmación no es efectiva, me gustaría poner en el contexto correcto la extensa investigación de Alejandra Matus.

Fuera de las pasiones opuestas que puede provocar este tema leído en caliente bajo una lógica muy chilena de "amigo/enemigo", el punto central no es si el periódico perteneciente a la empresa La Nación S.A. es oficialista, poco oficialista o de oposición. Esa discusión quedará para aquellos que aún entienden la industria periodística y los medios como una disputa de trincheras bajo el signo de la Guerra Fría.

Lo que demuestra el reportaje de la periodista Alejandra Matus con puros datos comprobables es que aquí hubo algo parecido a lo que María Olivia Monckeberg relató en su libro "El saqueo".

Ese es el verdadero trasfondo de la investigación. Como la sinopsis de un filme, esta es la historia de como tres privados, amparados en quizá qué movidas, surgidas de otras operaciones previas, se hicieron del control de una empresa estatal con carácter de holding por una suma irrisoria: $19 millones de pesos, que hoy les reporta gruesas utilidades, dietas por directorio y, por qué no decirlo, cierto blindaje ante el escrutinio de los medios.

Si Chiledeportes fue un sonado caso, por el cual un señor llamado Juan Mitchel acaba de ser condenado debido a un asado que costó menos de diez millones de pesos, ¿cómo cree usted que debiera retratarse en la prensa La Nación Gate?

Este trabajo es, en buena medida, el espejo de los costos y silencios sobre los que se construyeron las bases de lo que se conoció como la Transición chilena a la democracia. Pero más aún, evidencia que algunas actitudes no son patrimonio exclusivo de un sector del país, como insisten quienes se arogan una extraña superioridad moral.

Sshhh. No se lo diga a nadie.

domingo, 30 de agosto de 2009

El diablo vendiendo cruces

Publicado hoy en La Nación Domingo, sección "Animus Injuriandi". Se suma a una saga de editoriales tipo funa que se han publicado en ese medio en los últimos meses. Una quejumbre de antología.

Cito textual:

Carta a Radio Cooperativa

Viernes, 28 de agosto de 2009


Óscar Pastén, Director responsable Radio Cooperativa.
Presente.


De vuestra consideración:

Nos dirigimos a usted para invocar el derecho a réplica establecido en la Ley de Prensa. La conductora del programa "El primer café", Cecilia Rovaretti, emitió el martes 25 de agosto una opinión sobre el diario La Nación: "donde sí se nota un cambio es en el diario La Nación, que ya está realmente (jugado en contra de Piñera) de manera un poco exagerada... cuando uno exagera se pierde un poco de credibilidad". A la afirmación de la conductora del programa siguió una serie de opiniones que matizaron ese punto de vista.

Pedimos en el mismo momento ejercer nuestro derecho a réplica, pues la opinión de la conductora, absolutamente legítima y respetable, lesiona seriamente nuestro patrimonio mediático. Lamentablemente, los responsables del programa no nos dieron ese derecho a réplica y ni siquiera mencionaron nuestro interés en ejercerlo.

Creemos que La Nación ha jugado un papel fundamental en el ejercicio de la libertad de expresión al entregar información sobre los candidatos presidenciales que todos los demás medios escritos han silenciado de manera reiterada. Es probable que, justamente, el carácter excepcional de los antecedentes que hemos entregado haga aparecer esta información como "exagerada". No obstante, la verdad "oficial" que nos ha impuesto el duopolio derechista de la información escrita no debería bajo ningún punto de vista ser asumido como "información normal", cuando es evidente su sesgo editorial.

Utilizamos criterios periodísticos rigurosos: fundamentamos nuestro trabajo en testimonios de todas las partes afectadas, documentos y descripción de hechos.

Entendemos que la señora Rovaretti pueda tener otro punto de vista, pero nos parece inaceptable que Radio Cooperativa, a la que admiramos por el papel que ha jugado en defensa de la libertad de expresión, no nos dé el derecho a réplica.

Atentamente,

Marcelo Castillo S.

Director Diario La Nación


Además:

Selección de portadas de La Nación (via El Paradiario)

La Nación Gate I: cómo se privatizó el diario "del Gobierno" (vía El Mostrador)



La Nación Gate II: el comienzo del club privado


La Nación Gate III: todo el poder y las redes políticas y personales de Colliguay S.A.

miércoles, 1 de julio de 2009

La Nación Gate: Cómo se privatizó el diario “del Gobierno”

Por qué Piñera no puede vender el periódico aunque sea Presidente

La Nación Gate: cómo se privatizó el diario “del Gobierno”

Una sigilosa operación durante el gobierno de Patricio Aylwin le permitió a un grupo transversal -un UDI, un DC y un socialista- tomar el control de la empresa periodística, que incluye al Diario Oficial. Pagaron menos de 20 millones de pesos por el 29 por ciento de las poderosas "acciones preferentes", en un sistema parecido al del Caso Chispas. Así, el Estado no puede tomar ninguna decisión sobre La Nación sin la aprobación de Colliguay S.A., ni siquiera puede nombrar al director del medio. Esta es la primera parte de una investigación que devela la madeja societaria del diario que fundó Eliodoro Yáñez.

Sigue leyendo en El Mostrador

viernes, 29 de agosto de 2008

El laguismo vuelve a los trenes

Sergio Solís asume presidencia del Metro de Valparaíso

Creador de la red ciudadana por Lagos, Solís,fue enlace entre La Moneda y Carlos Cruz en la hora más difícil del caso Mop-Gate, cuando la jueza Chevesich indagaba el vínculo con platas políticas. El empresario cercano al PPD, contrató como asesor a Matías de la Fuente, primo de Luisa Durán, en su empresa Inverca, la cual mantuvo un gran contrato con el Ministerio de Vivienda. Ahora preside la Fundación Chile 21 y desembarca en el Metro porteño. Sigue leyendo

viernes, 18 de julio de 2008

El Mop-Gate del empresariado

Remezón por fallo de la SVS en caso Falabella D&S

Como una bomba. Así cayó la millonaria sanción de la SVS al vicepresidente de D&S, Hans Eben, a ejecutivos de arrocera Tucapel, de la cual el ex presidente de Icare es director, y a la socia de Falabella María Luisa Solari y su esposo. El informe de la SVS es contundente: ninguno de los cercanos a Eben era inversionista habitual de la bolsa y todos pidieron préstamos bancarios para adquirir acciones de D&S. Una pasada fácil, que deja al descubierto redes familiares y de negocios, y que amenaza con convertirse en el mayor escándalo económico desde el Caso Chispas. Sigue leyendo

Además:

miércoles, 28 de mayo de 2008

Elinett postea en el blog de Freddy


Freddy Ponce, el ex Secretario de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito, y actual Gerente de Asuntos Públicos de Imaginacción Consultores, la empresa de Enrique Correa, también ha sido capturado por la blogosfera. En su blog, sobre temas políticos obviamente, incluyó, en abril pasado, un texto titulado “Curepto y Frambuesa Gate: 10 lecciones para no olvidar”. Más allá del decálogo mismo, lo interesante es que fue comentado por la mismísima protagonista del frambuesagate, la ex subsecretaria Elinett Wolf. Mejor lea usted mismo las conclusiones de la ex funcionaria:

“Agradezco a Freddy que haga comentarios sobre la experiencia de esta ex-subsecretaria, denunciada y renunciada por las razones que ya todos conocen. (Y espero que no sea en vano) Como este asunto ha dado para todo tipo de interpretaciones, empezando por la absoluta predominancia que tiene el actor "medios de comunicación", y en seguida porque yo misma no he considerado la opción de "defenderme" públicamente, es que quiero aprovechar esta tribuna para decir al menos dos cosas relacionadas con el decálogo expuesto: Comparto muchas de las cosas que planteas, y quizás alguna de ellas tuve en mente para evaluar si valía la pena o no continuar bregando y nadando contra la corriente, sobre todo cuando el día "D" tuve dos certezas: que no contaría con el apoyo real de mi partido (PS) y que en parte importante del gobierno se había dado crédito absoluto a lo denunciado. Tal como tu lo planteas (creo no equivocarme además si me considero de las que llegaron arriba por meritocracia). La torpeza quizás fue haber seguido entregando frambuesas tal y como lo hice antes del cargo y como probablemente lo seguiré haciendo mientras me de la gana o mientras tenga frambuesas (estamos hablando de 5 kilos semanales, en eso consiste el gran negocio), la falsedad es que me dedicara a gestionar "el negocio" desde la oficina, que ocupara tiempo de la gestión a ello, y que utilizara en vehículo fiscal y al conductor para "trasladarla y distribuirla por restaurantes del centro de santiago". Las fotos aparecidas en la prensa como las pruebas del delito (o la falta de probidad), no corresponden a nada que tenga que ver conmigo (ni el vehiculo ni las muestras). Además de todos los otros asuntos relacionados con la supuesta mala relación de trabajo con el ministro.

He pensado y repensado mucho lo que hice respecto al uso del vehículo fiscal en este periodo. Y mas que mal utilizarlo, mas bien dejé de usarlo en muchas ocasiones que aparentemente si era posible hacerlo, al menos por la extrañeza que causaba en el personal del gabinete mi posición al respecto, deduzco que era considerada como RARA mi actitud.

Había además otras cosas RARAS en esta autoridad de gobierno: tal y como fue de conocimiento público también, yo no uso vehículo particular porque no soy conductora ni poseo licencia, entonces cuando no usaba el auto fiscal (es decir todos los fines de semana que no realizaba trabajo del cargo), desarrollaba mis actividades de madre, jefa de hogar, mujer, y en fin.., en la locomoción colectiva pública en la ciudad de Santiago, y cuando viajaba a regiones con fines familiares, usaba el transporte interurbano. El vehículo fiscal no fue nunca a buscarme a las 6 o 7 de la mañana de los días lunes al terminal de buses en estos regresos de regiones, por considerar yo que estas eran gestiones particulares. (y porque además como venía de mi campo generalmente cargaba con los productos que me proveía, lo cual mas bien considero un privilegio tenerlos que una vergüenza como algunos creen) Pero nada de esto era o es importante, para la cultura del poder establecida.

Tampoco lo fue la excelencia en la gestión realizada. Ni el liderazgo con que se fue transformando la organización que me tocó dirigir, la que en tan corto tiempo levanto la cabeza, inició el camino de su recuperación y elevó su dignidad (que se encontraba bastante afectada), y cerró filas tras la construcción de un proyecto de desarrollo a fin de cumplir con su rol. Entre otras cosas y logros que no sigo detallando. Ello explica la indignación que aun se mantiene en la retina de muchos funcionarios de Subtrans, a quienes agradeceré eternamente el apoyo tanto durante la gestión, como después de haber salido del cargo, y esto incluye a la gente desde Arica hasta Magallanes. También quiero agradecer a los medios de prensa que a pesar de que recibieron la denuncia, durante la investigación que hicieron no pudieron comprobar los hechos y por tanto no se hicieron eco de ellos, y por muchos días me ofrecieron su tribuna para defenderme, la cual no utilicé porque cuando las cosas están calientes, una se enreda y puede decir cosas incorrectas o puede tomar decisiones equivocadas. Ahora esta todo calmo y la cabeza esta fría. A pesar de que debo reconocer que surge el dolor y la necesidad de superarlo....En eso estamos....

Gracias Fredy y a quienes me acercaron a este blog. Creo que en los temas de transportes no te acompañaré, porque intentare volver a mi pasión que son las tecnologías de la información y la comunicación, de las que quizás nunca debí separarme.

jueves, 2 de julio de 2009

La Nación Gate II: el comienzo del club privado

Del blanqueo tributario a la caza de las acciones de Radio Nacional

A fines de 1989, un par de anónimos dirigentes sindicales impidió la inminente privatización del periódico, cuyo decreto Pinochet ya había firmado. Las primeras reuniones del directorio en democracia fueron el escenario propicio para que estrecharan amistad dos de los abogados que hoy conforman Colliguay S.A., la poderosa sociedad controladora de la empresa: el entonces representante de los títulos del fisco y presidente del directorio, Raimundo Valenzuela (PS), y Enrique Alcalde Undurraga (UDI), seguidor del Opus Dei. Esos también fueron los años que entraron a escena Enrique Correa y Eugenio Tironi. Sigue leyendo

jueves, 30 de julio de 2009

Halpern, el “Karen-gate” y el Banco de Talca: Los errores comunicacionales del comando de Frei

Unas tras otras arrecian las críticas a la estrategia con la que sus asesores han encorsetado al candidato oficialista. Se cuestiona la campaña sucia contra Piñera y también el diseño de esconderlo y sacarlo de la discusión, negando, por ejemplo, su participación en el Tolerancia Cero. Los dardos vuelven a apuntar a Pablo Halpern como el responsable de un esquema que las últimas encuestas están tirando por el suelo, donde Frei viene a la baja. Sigue leyendo

domingo, 20 de julio de 2008

No se lo digas a nadie

Una preclara columna de Carlos Peña en El Mercurio de hoy sobre las sancionados por la SVS por uso de información privilegiada para comprar acciones de D&S.

No se lo digas a nadie

En el verano de 1966, un señor de nombre Paul Curtis se interesó en comprar un terreno en Orlando, Estados Unidos. Se contactó entonces con Robert Chapman y cerró el trato. La compra alcanzó a poco más de 45 mil dólares. No era una mala cifra.

Chapman podía estar feliz. Salvo por un detalle que Curtis no le reveló: Walt Disney estaba planeando construir Disneyworld en la zona.

Cuando el dato se hizo público, los precios se fueron a las nubes. Curtis hizo fortuna gracias a la información que manejaba.

Chapman demandó a Curtis. Su silencio, alegó, lo había inducido a error. La Corte, sin embargo, consideró que no había nada deshonesto ¿Acaso no era legítimo sacar provecho de la información que uno maneja y ganar dinero con ella? Claro. Si la información fue obtenida de manera honesta no hay problema, dijo la Corte.

Pero no siempre es así. No siempre se obtiene información respetando las reglas.

Esta semana, por ejemplo, supimos que algunas personas decidieron comprar acciones de D&S. Invirtieron importantes sumas. Vicente Aresti decidió comprar, por sí y mediante sociedades, casi 2.000 millones; Alejandro Irarrázabal, cerca de 500 millones; Eugenio Eben, 49 millones a nombre de su cónyuge; Marcel Zarour, 149 millones para sí y dos sociedades que administra, y Peter Studer, 7 millones.

A primera vista una operación normal. Gente con olfato invirtiendo su dinero. Emprendedores ejerciendo su oficio. Nada especial.

Salvo por un detalle: después de la compra se anunció la fusión de D&S con Falabella. Las acciones subieron como la espuma. En cosa de días obtuvieron ingentes ganancias. En un dos por tres.

¿Hay algo de malo en eso? A primera vista no. Pero sólo a primera vista.

Si le creemos a la Superintendencia de Valores y Seguros, esas personas obtuvieron ese dinero en forma deshonesta. El superintendente afirma que hicieron esas transacciones gracias a que sabían de la fusión de D&S y Falabella. Como el señor Curtis en el caso Disney, sabían que el bien subiría de valor. Y por eso, gracias a una simple operación, pudieron ganar cientos de millones.

¿Tiene algo de reprochable saber algo que los demás no saben? Por supuesto que no. Salvo que usted lo haya averiguado con medios ilícitos, rompiendo la igualdad de oportunidades que está a la base de la competencia y del mercado.

Es lo que habría ocurrido en este caso y lo que el superintendente reprocha a Aresti, Irarrázabal, Eben, Zarour y Studer. Haber obtenido ese dinero de manera incorrecta. Gracias a la información entregada ilícitamente por un director (Hans Eben), un controlador (María Eugenia Solari) y una asesora (Ana María Laguna).

El caso más grave -puesto que en su calidad de director demanda la confianza del público- es el de Hans Eben Oyanedel, uno de los gestores de la fallida operación entre D&S y Falabella.

El señor Eben Oyadenel habría contado a Aresti, Irarrázabal y Eben la fusión que haría subir -como una espuma- los precios. Todos ellos -dice el superintendente- estarían vinculados familiar, social o comercialmente. Con esa información los imputados se habrían endeudado, adquirido acciones y luego vendido ganando cientos.

En suma, esas personas habrían obrado injustamente, saltándose las reglas.

Por supuesto, ellos lo niegan y sostienen que, como Curtis, tuvieron fuentes independientes. Pero todas las circunstancias -dijo el superintendente, quien ha demostrado que no está en el cargo precisamente de adorno- conducen a pensar que no: ellos habrían obrado ilegítimamente gracias a que Eben, Solari y Laguna infringieron sus deberes.

Hans Eben ha declarado ser inocente; pero que no interpondrá ningún recurso. Es una lástima. Seguramente él piensa que así el tema saldrá de los medios y se olvidará pronto. Es una estrategia similar a la que empleó Piñera cuando se le reprochó también infringir las reglas del mercado.

Pero es una mala estrategia.

Ser director de sociedades es lo más parecido a una función pública. No es una cuestión privada. Las cosas por las que se le sancionó dañan la fe pública y el mercado. No se pueden arreglar haciéndose el ofendido.

La reputación de Hans Eben quedaría manchada de manera indeleble. Y con ella el prestigio de nuestros emprendedores. Por eso él debiera sacudirse los pudores, dejar la timidez de un lado y reclamar ante el juez.

Así el asunto estaría más tiempo en los medios, y gracias a Hans Eben aprenderíamos de una vez que la moral y el respeto por las reglas no son cosas que se relacionen sólo con nuestras creencias, sino también con asuntos harto más profanos como el mercado.

Además

En la prensa de hoy:

-Aresti recurrió a Patricio Arrau en sus descargos ante la SVS (El Mercurio)

-Sanción a socia de empresa de comunicaciones remece al sector
(El Mercurio)

-Marcel Zarour: "No hubo utilidad, ni lucro, absolutamente nada" (El Mercurio)

-SVS investiga otra millonaria compra de acciones de D&S (La Nación Domingo)

En El Mostrador:

-El Mop-Gate del empresariado

-Penas de hasta cinco años arriesgan sancionados por la SVS: En el Ministerio Público se habla incluso de lavado de activos

-La SVS tiene la certeza que hubo un traspaso ilícito de información

-La resolución de la SVS (en formato .PDF)

-Ministerio Público nombra fiscal para investigar a D&S y Fallabella

-El error de Hans Eben que enredó la fusión de D&S y Falabella

-Los conflictos tras bambalinas entre los ejecutivos de Falabella y D&S: Entretelones de la fracasada megafusión

-AFP del vicepresidente de D&S compró acciones de esa compañía antes de fusión con Falabella

-Huele a "pasada" de bolsa en fusión Falabella-D&S

jueves, 7 de septiembre de 2006

Reportaje / El Mercurio y La Tercera


Como ya ha pasado un tiempo de la publicación de este reportaje en el especial Caras EGO del 18 de agosto pasado, lo pongo a disposición de lectores y comentaristas. Pueden leer algunas de las variadas reacciones sobre la nota, en los blogs de María Angélica Bulnes, Eduardo Arriagada y Andrés Azócar



El Mercurio y La Tercera
Golpe a golpe


Impedir la arremetida de su competencia como un panzer. Esa es la misión de Cristián Zegers, el nuevo director del diario de Agustín Edwards. La batalla amenaza con ser igual o más fiera que la de la Pepsi contra la Coca Cola, la de Microsoft contra IBM o la de Piñera contra Claro. ¿El botín? La influencia, el prestigio y el poder de ser el medio de referencia para la elite chilena. Esta es la historia que no podrá leer el domingo en la prensa.

Por Miguel Paz



“Los diarios no son una familia, como se dice a menudo. En realidad son una guerra. Una guerra amistosa, pero guerra al fin y al cabo”. Cristián Zegers en revista Capital, 1997.


La soleada mañana del pasado lunes 20 de marzo el ex director de La Segunda, Cristián Zegers, recibió un escueto llamado telefónico de Agustín Edwards Eastman. “Vente hoy a almorzar a mi casa”, le dijo y colgó. Horas después, mientras comían a solas en la amplia residencia de Edwards en Lo Curro, éste le explicó el motivo de la invitación: “Quiero que seas el nuevo director de El Mercurio”. Zegers casi se atragantó con la noticia. Esperó mucho tiempo para oír esas palabras, pero ahora no podía creer lo que escuchaba. A sus 66 años, el abogado, Premio Nacional de Periodismo, ex subdirector de El Mercurio entre 1978 y 1980 y cabeza de La Segunda por casi 25 años, estaba más cerca de la jubilación que de emprender un nuevo reto periodístico. Aun así, le pidió a Edwards un día para pensar su respuesta, una actitud más ajustada a las formalidades mercuriales que a su deseo de aceptar inmediatamente, porque a primera hora del día siguiente dio el sí.

La tarde de ese martes 21 de marzo, cuando Zegers entró a la oficina de reuniones de El Mercurio, recibió un caluroso abrazo de su amigo Roberto Méndez, director de Adimark y miembro del comité asesor de la presidencia. Junto a éste se encontraba Edwards, quien hace sólo algunos momentos había anunciado a los editores el golpe de timón que todos sus asesores le venían insinuando hace tiempo: remover al ginecólogo Juan Pablo Illanes de la dirección responsable del diario.

Méndez era parte de ese coro, al igual que el gerente general Jonny Kulka, el editor nacional Héctor Olave, el consejero Jorge Lesser, y hasta los asesores más recientes: el mexicano José Luis Parra ­a quien Edwards conoció hace años en una reunión de la Asociación Mundial de Periódicos­ y el presidente de Icare, Alfredo Moreno. Para ninguno de ellos la sorpresa fue que Illanes recibiera el sobre azul, sino que Edwards se atreviera a hacer el cambio, pues todos compartían desde hace al menos cuatro años un diagnóstico lapidario: El Mercurio no tenía una dirección periodística clara y sus diferentes secciones funcionaban como feudos.

Algo refrendado por un personero del segundo piso del ex presidente Ricardo Lagos, que mantuvo contacto permanente con el diario: “El Mercurio es una especie de monstruo de muchas cabezas. Los editores competían y se contradecían unos a otros. Pero no es un lío de Edwards ni de ellos, sino de Illanes. Si eres director de diario, tienes que escribir y ensuciarte las manos”.

Illanes era director responsable desde mediados de los ’80. Llegó a ese cargo recomendado, entre otros, por Jaime Guzmán Errázuriz ante Agustín Edwards, a quienes unía un lejano parentesco familiar. A él le tocó la misión de encarar el nacimiento de La Epoca, una alternativa más progresista, y de enfrentar el fantasma de una eventual pérdida de liderazgo, tal como le sucedió al conservador ABC arrollado por El País, tras el fin de la dictadura de Franco en España. Illanes nadó con soltura, abriendo el diario a sectores de la nueva administración democrática. Era común escuchar el chiste que a El Mercurio le bastó con aumentar sus páginas sociales para conseguir la aprobación de la Concertación y convertirse en el gran diario de la transición, amén del famoso episodio en que Alvaro Bardón, presidente del Banco del Estado en la última parte del régimen militar, traspasó la deuda que tenía el periódico con la entidad al extranjero, para evitar que la Concertación pudiera presionar al Decano.

Dos décadas después, las arrolladoras fuerzas del mercado entraban a la protegida industria de la prensa. Por primera vez en los más de cien años de historia de El Mercurio aparecía una amenaza real a su liderazgo: La Tercera.

Desde el 2002, el buque insignia de Copesa, el imperio comunicacional de Alvaro Saieh, venía dándole espolonazos al transatlántico de Avenida Santa María 5542. La Tercera empezaba a ser un competidor de cuidado en lo comercial y un torbellino en lo periodístico. Capitaneado por su director Cristián Bofill, un periodista obsesionado con la política, el poder y el golpe noticioso, y medio emparentado con el actual ministro del Interior Belisario Velasco, uno de cuyos hijastros está casado con Magdalena, la hermana de Bofill.

A partir de ese año, La Tercera subió de 6 mil a 80 mil suscriptores en 2006 gracias, en parte, a la suscripción de fin de semana ­que incluye Qué Pasa y Paula­. Y se estrechó la brecha de tirada de ejemplares en la semana y fin de semana, según el Informe del Sistema de Verificación de Circulación y Lectoría del primer semestre del 2006: 100 mil y 208 mil el diario de Copesa, versus 128 mil y 216 mil de El Mercurio, respectivamente. Es decir, entre sábado y domingo, donde se concentra el 70 por ciento del avisaje, El Mercurio supera la circulación de La Tercera por 8 mil ejemplares. Además, según un estudio de Kantar Media, La Tercera aumentó el año pasado su lectoría en los segmentos ABC1 (20.8%) y C2 (29.5%) durante el fin de semana. “Ahí, uno de cada dos lectores del diario pertenece a los grupos alto y medio alto”, dice Max Sichel, gerente general de Copesa.

En el ámbito de la inversión publicitaria, las cifras anteriores han sido asimiladas por agencias y avisadores. Desde el 2003, cuando El Mercurio recogía el 52% de la torta publicitaria en prensa escrita (ANDA), hasta febrero de este año, perdió casi siete puntos (45.7%), mientras que La Tercera subió del 15% al 19.5% (según Megatime).

El gerente comercial de El Mercurio, Patricio Moreno, asume a regañadientes el avance de su más cercano competidor:

“LOS AVISADORES EMPIEZAN A REPARTIR SU PUBLICIDAD EN AMBOS MEDIOS. La Tercera hizo un buen trabajo, se quedó y se ha metido, sobre todo en los sectores automotriz y grandes tiendas (dos de los diez que más avisan en prensa escrita)”.

Moreno explica que la percepción de La Tercera en los nichos medio y alto mejoró, e incorporó entre sus lectores a líderes de opinión. Un aspecto que todos los estudios realizados sistemáticamente por Roberto Méndez para El Mercurio ­donde ambos periódicos se medían comparativamente­, así lo señalan.

El informe de Adimark de principios de este año ratificaba la tendencia, firme y consistente en el tiempo. Un alto ejecutivo de El Mercurio cuenta que “en todos los atributos de imagen evaluados (credibilidad, entretención, interés) el diario iba cayendo, no fuertemente pero en una curva marcada a la baja. Paralelamente se observaba una positiva evaluación de La Tercera y un crecimiento sostenido de su lectoría en los segmentos ABC1 y C2 el fin de semana”. El diagnóstico era claro. Si no se hacía algo, ambas curvas se encontrarían pronto, pues si bien hasta ahora El Mercurio no ha perdido su poder simbólico en la elite, también es cierto que en los 500 escritorios más importantes del país, los sábados y domingos hace rato dejaron de informarse exclusivamente a través de sus páginas. Es más, “en muchos casos lo primero que leen es La Tercera”, asegura Sichel.

La afirmación es refrendada incluso por periodistas del diario de Edwards, como Pilar Vergara, nueva directora de La Segunda: “Estaba a la vista la pérdida de fuerza (de El Mercurio) en segmentos no sólo de la elite, también entre la gente joven. La forma como La Tercera ha ganado terreno es notable”.

Este diagnóstico incluye a lo que muchos considerarían el público más duro del Decano, la UDI, buena parte de cuya plana mayor trabajó ahí en los ’80. “Dejé de comprar El Mercurio de Santiago. Me había pasado a La Tercera porque éste perdió fuerza y no me gustaba su línea editorial media gelatinosa y poco nítida”, señala el senador y ex almirante Jorge Arancibia. Algo que refrendó otro senador gremialista, muy dado a conversar con la prensa, cuatro meses atrás en una reunión social: “El domingo en la UDI primero leemos La Tercera, segundo La Tercera, y tercero La Tercera”.

Una de las razones de esta fuerte penetración en el mundo político la explica con ironía el diputado DC Jorge Burgos: “La Tercera se ha convertido en diariamente necesario”. En el PS, el senador Carlos Ominami concuerda: “Se ha vuelto imprescindible”. No obstante, siguen informándose por los dos diarios. “Quizás ahí radica lo novedoso ­añade Burgos­, donde antes había un medio de referencia de la elite ahora hay dos”.

Y eso, en las oficinas mercuriales duele tanto como las críticas de que el matutino “no estaba interpretando la diversidad y los cambios de la sociedad chilena”, como asegura el senador RN Sergio Romero. O la de que “es un transatlántico muy lento al que le costó entrar al periodismo del golpe y recién lo está haciendo con Zegers”, como piensan en el ex segundo piso.

No obstante, El Mercurio sigue siendo ‘el diario’, sostiene el experto en medios de la UC Eduardo Arriagada. “(La Tercera) Es un diario muy unívoco. Se nota demasiado la voz de un solo buen periodista (Bofill) que no le sabe sacar partido o trabajar con otros buenos periodistas. (Bofill) Aunque logró hacer de La Tercera el medio que su dueño quería tener, uno que da que hablar en la elite”.

SAIEH, UN EMPRESARIO DE ORIGEN ÁRABE QUE EN MENOS DE 20 AÑOS AMASÓ UNA DE LAS PRINCIPALES FORTUNAS DE CHILE, creía como muchos otros magnates emergentes que el mejor mecanismo de protección es pertenecer a las familias tradicionales, “pero otro más eficiente aún, es tener un medio, porque es sabido que los dueños de los diarios no se pegan cornadas entre sí”, contaba en la prensa de 2002 un amigo suyo.

Diversas señales ha tenido El Mercurio de la amenaza que existe sobre su sitial de medio de las elites, como la entrevista que Eliodoro Matte concedió a La Tercera el domingo 16 de junio de ese mismo año, y que el Decano pudo empatar, ese mismo día, por una gestión personal de Edwards. “Fue la primera advertencia de que el centro de gravedad del poder mediático y una parte importante de la influencia sobre la clase dirigente se alejaban del diario”, dice un asesor de Edwards.

Como símbolos de este cambio de eje, vendrían después los documentos Nunca más y El fin de una visión, que el entonces comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre decidió publicar en La Tercera. Y este año, lo que hizo chirriar los dientes de la cúpula mercurial fue que el presidente Lagos optara por dar su última entrevista como jefe de Estado a ese medio, a ojos de los entendidos “el verdadero diario de oposición”, después de poner y mantener mucho tiempo el caso Mop Gate en la agenda.

La decisión de Lagos no fue casual. Para esto se conjugaron dos factores clave: “La Tercera en las municipales y al final del gobierno no se jugó tanto por la Alianza, como sí lo hizo El Mercurio abiertamente. Y la publicación (el miércoles 21 de septiembre del año pasado) de la carta privada que Lagos envió a Agustín Edwards. Ese hecho terminó por romper las confianzas. Después de eso el presidente jamás le iba a dar una entrevista a El Mercurio”, dice la misma fuente del segundo piso de Lagos.

El impasse ocultaba una historia cargada de simbolismo por la relevancia que Lagos le confería al Decano. En 1999, en plena campaña presidencial, durante un almuerzo en casa de Carlos Ominami con Juan Pablo Illanes, éste le advirtió al entonces candidato de la Concertación que “lo más feo que puede pasar con un presidente es que llame al director de un diario”. A lo que Lagos respondió: “Pero cómo me voy a perder la posibilidad de llamarlo”.

Desde entonces “Lagos se abstuvo de llamar a Illanes o a Edwards, pero les mandaba cartas”, dice un cercano al dueño de El Mercurio, que revela que don Agustín y sus colaboradores directos analizaron mucho si publicar o no la carta. No era la primera que Lagos escribía. “Antes había enviado al menos cuatro, unas dirigidas a Edwards y otras a Juan Pablo Illanes, en tono quejumbroso por el trato, según él injusto, que le estaba dando el diario, aclarando eso sí que eran misivas privadas. Esta, en cambio, venía con membrete oficial, por correo formal de La Moneda, y estaba escrita en un tono durísimo”, agrega.

EDWARDS ANDUVO TRES DÍAS CON LA CARTA EN EL BOLSILLO, DUBITATIVO, SIN SABER BIEN QUÉ HACER CON ELLA. Se la mostró entonces al gerente general Jonny Kulka, quien le dijo que debía publicarla. Cristián Zegers opinó lo mismo. Pero Edwards cavilaba y argumentaba que era personal, que tenía la dirección de su domicilio. Kulka le pidió el sobre para ver si estaba puesto el membrete de la Presidencia, pero éste se había extraviado en el periplo y no aparecía. Mandaron entonces a todos los empleados de la casa de don Agustín a buscarlo, hasta que lo encontraron. “Y como efectivamente tenía el sello presidencial, Kulka y Zegers lo convencieron de publicarla. Nunca se estimó un error”, cuenta un testigo de las dramáticas tratativas.

Zegers asumió formalmente la dirección de El Mercurio el lunes 17 de abril. Pero el primer fin de semana de combate, el parte de guerra fue negativo para él. Había conseguido entrevistas exclusivas con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y con el cardenal Errázuriz para hablar de la situación del cura Jolo, ambas para el domingo. Pero Bofill se adelantó, llevando a Velasco en portada de Qué Pasa, y al prelado en tapa de La Tercera. Ambas el sábado.

En el búnker de avenida Santa María desmerecieron el golpe asegurando que había sido un despliegue de pirotecnia periodística: “Nuestra entrevista al cardenal era larga, de contenido. La de La Tercera eran dos o tres preguntas con las que armaron un montaje”. Zegers tomó nota de la declaración de guerra.

SE COMENTA EN EL MERCURIO QUE BOFILL TENDRÍA EN EL DIARIO UN GARGANTA PROFUNDA que le avisaría sobre los temas de alto impacto que trae el Decano el fin de semana para anticiparse. Asunto desestimado en la redacción del diario de Copesa argumentando que es común enterarse de lo que lleva la competencia durante el reporteo de un tema.

Como sea, la primera medida de Zegers fue ordenar que si un personero le da una entrevista a La Tercera, “no lo llevamos en el diario”, dicen en El Mercurio. La segunda: citar en sus páginas cada error cometido por su competencia al informar una noticia.

El primer golpe lo dio el diario de Edwards cuando tituló que el periódico de Saieh puso en una nota sobre el asesor chileno de Evo Morales un retrato que no era del personaje. La Tercera devolvió el puñetazo cuando se cumplieron los cien días de gobierno de Bachelet, y ambos diarios coincidieron con encuestas del tema, “La Tercera hizo hincapié en que mientras el estudio del Decano consideraba 400 casos, la de ellos incluía a mil personas. Por su parte, El Mercurio desmintió las informaciones publicadas en La Tercera sobre la intención de Bachelet de hacer cambios en el segundo piso de La Moneda. Días después el diario de Copesa sacó en portada que, según los expertos, las conclusiones de El Mercurio respecto del aumento de un 23 por ciento de las denuncias de robos en Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea eran apresuradas”, destacó la periodista y académica de la Universidad Alberto Hurtado, Angélica Bulnes, en su blog de medios. Suma y sigue. En Vicuña Mackenna 1962 dicen que ha sido un error enfrascarse en esta guerrilla de citas y desmentidos y aseguran que no lo harán más. Porque les resta preocupación por sus lectores y porque “al final del día, el diario que manda es el que pone los temas en la agenda”, según dijo Bofill en un seminario de la Asociación Nacional de la Prensa el mes pasado. “Y si examinas los temas de alto impacto que se han discutido en los últimos años en Chile, te das cuenta de que algo hemos hecho: Mop Gate, las negociaciones gas por mar con Bolivia o la confesión de Gemita Bueno, por ejemplo. Hay que ver si la competencia hizo algo comparable”, señala una altísima fuente de Copesa.

“El objetivo de Bofill no es ganarle a El Mercurio, lo que quiere Cristián es que La Tercera sea el único diario que la gente poderosa, influyente y de la clase media tenga que leer para estar al día. Le da lo mismo si le toca competir con El Mercurio o el New York Times”, cuenta uno de sus hombres cercanos. Y en ese afán se ha equivocado de tesis más de una vez, como cuando insistía en que si Chile no firmaba la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyaba la invasión de Irak, Bush no firmaría el TLC con Lagos.

La aversión de Zegers a ser golpeado es lo que le da tensión a esta disputa. “Don Agustín lo conoce. Sabe los puntos que calza. Al nombrarlo, quería dar una señal clara de que se acabaron las vacaciones en las Termas de Avenida Santa María”, afirma una alta fuente mercurial. Y agrega: “Su primera medida fue que los lectores pudieran darse cuenta de que el diario era de hoy y no de hace tres meses”.

Dos cambios radicales ha implementado el abogado. Uno, dotar de actualidad las editoriales, “que a diferencia de antaño, donde se demoraban tres días en responder a un hecho, hoy se escriben en el mismo día”, cuenta un editor. Lo otro ha sido privilegiar criterios noticiosos y vendedores en la portada, aunque esto implique romper con la rígida estructura del diseño. Las instrucciones para el staff suenan a primer año de periodismo: el diario debía golpear, marcar la pauta, exigir exclusividad.

Algo que el público está notando, según los estudios de Adimark. “Ahora lo estoy volviendo a comprar. Estoy seguro de que con Cristián el diario volverá a tener una mirada clara frente a los temas, donde se note su línea y ejerza su influencia y su pensamiento para recobrar el prestigio perdido”, dice el senador Arancibia.

Un reencanto del mundo conservador que no es casual. Admirador de Andrés Bello ­un retrato de él cuelga del muro de su oficina, junto a un crucifijo dorado y un facsímil de la primera edición de la Aurora de Chile­, la historia de Zegers es la de un hombre forjado en el peso de la tradición y la preocupación por las instituciones. Nacido el 14 de febrero de 1940, en el colegio San Ignacio cultivó su devoción por la religión y la lectura. En la Escuela de Derecho de la Universidad Católica fue discípulo de Jaime Eyzaguire, un historiador hispanista que veía en el catolicismo preconciliar la salvación ante la decadencia de Occidente, y que influyó en otros jóvenes católicos como Ricardo Claro, Gonzalo Vial Correa y Joaquín Villarino. Zegers trabó amistad con ellos y formó el Grupo Portada, que dio vida a la revista del mismo nombre y a Qué Pasa. De hecho su señora, María Cristina Vial Risopatrón, es prima hermana de María Luisa Vial, la mujer de Ricardo Claro.

Mientras estudiaba Derecho se convirtió en redactor de El Diario Ilustrado, de un conservadurismo que haría palidecer al Porvenir de Chile. Recién egresado, Zegers llegó como ayudante de periodismo informativo en 1961 a la naciente Escuela de Periodismo de la UC, donde les hizo clases a las primeras generaciones. Ahí conoció a su mujer, con quien tuvo seis hijos: María Cristina (que murió en un accidente), Cristián que trabaja en D&S, María Angélica, periodista de Capital; Felipe, asesor de Salvador Said, Magdalena y Trinidad.

QUIZÁS EL MAYOR DOLOR EN LA VIDA DE ZEGERS HA SIDO LA MUERTE DE SU HIJA MAYOR, MARÍA CRISTINA. Sucedió a principios de los ’90, pocos días antes de un aniversario de La Segunda. Golpeado, el periodista se refugió en el trabajo y asistió a la celebración en el Hotel Crowne Plaza. “Era impresionante verlo recibiendo al presidente Aylwin y a los demás invitados mientras vivía el dolor por dentro. Después estuvo cerca de quince días acompañando a su señora, sin ir al diario”, recuerda uno de los periodistas del vespertino. Desde entonces, la familia visita la tumba sagradamente cada 1 de noviembre.

Definido por las reporteras que trabajaron con él en La Segunda como un machista empedernido, Zegers mantiene amistades de larga data con Pablo Baraona, Andrés Rillon, Andrés Sanfuentes, Joaquín Villarino, un club de toby que se junta con regularidad y que parte a Valparaíso con Germán Becker cada 21 de mayo para conmemorar el Combate Naval de Iquique.

Obsesionado por la lectura y la historia de diarios como Washington Post, ABC, USA Today, a Zegers le gusta la comida chilena de platos abundantes. Habitué de El Carrusel y el Rívoli, cuando está de fiesta parte a comer perdices en La Cascade.

Otra de sus aficiones es el cine de los ’50 y los musicales hollywoodenses. Una de sus películas favoritas es Singing in the rain con Gene Kelly. “La ve varias veces al mes”, dice su amiga Pilar Vergara, quien cuenta que después de enterarse de su nuevo nombramiento, el equipo de La Segunda le regaló un chaleco café abotonado para que Zegers reemplazara uno idéntico que usó por muchos años en su oficina del vespertino.

Para el nuevo director, no ha sido fácil que El Mercurio vuelva a tener un solo capitán. En el círculo de Zegers explican que éste comprendió que la única forma de hacer funcionar un diario tan grande es logrando mística de equipo con sus editores. “Es imposible que el director sepa y vea cada una de las cosas que llevarán al día siguiente, por eso Cristián se está preocupando de ejercer su liderazgo con persuasión en vez de autoridad. Quiere a todos jugando el mismo partido para que la gente compre el diario por pasión, no sólo porque es necesario”.

Su mano dura se notó cuando María Elena Wood, columnista de El Sábado, le dio a Qué Pasa y La Tercera un adelanto de su documental sobre Michelle Bachelet, cuestión por la que fue eliminada del staff de colaboradores. Según confirmó CARAS EGO, la periodista de Qué Pasa Claudia Giner fue punto fijo de la documentalista durante seis meses. De El Mercurio, en cambio, nunca nadie la contactó.

El mensaje de Zegers a los editores ha sido de que El Mercurio tiene que admitir que está en competencia, que no tiene la vida asegurada. También ha dicho que el diario debe ser leído con el mismo vigor en La Dehesa y Maipú, y que debe conectar con los cambios de la sociedad chilena para que su liderazgo y nivel de influencia sean percibidos. Porque su gran desafío sigue siendo ser El Diario Institución.

De cuánta ‘conexión’ habla Zegers, es lo que se preguntan quienes lo sindican como un conservador que asumió con el beneplácito de un sector de la derecha más dura, representada en personajes como Hermógenes Pérez de Arce, quien hace rato decía que había que ser de izquierda para trabajar en El Mercurio. “En lo periodístico, conservador no es ­dice Pilar Vergara­. Cristián no va a poner nunca el diario al servicio de nada que no sea el periodismo. Le interesa que la información se distinga de la opinión, que no se confundan”.

Otro miembro de la familia mercurial señala que “Zegers es un periodista fiel a los reclamos de la industria. Está aceptando que una cosa es la mirada personal, y otra lo que hay que hacer, como muy bien lo ha entendido Ricardo Claro en Mega. Un tipo conservador no coloca a Pamela Díaz en tapa del cuerpo C”, ejemplifica.

Pero un periodista de El Mercurio dice que hay que distinguir: “La línea editorial no tiene que ver con que aparezcan más o menos mujeres en pelota sino con lo valórico. No sé si con Zegers veamos en portada a un cura diciendo: Yo salí del clóset o Me quiero casar”.

Al menos en la campaña de relanzamiento de imagen que propuso Martín Vinacur, el creativo argentino que trabajó con Michelle Bachelet, había una promesa en esa línea. Sin embargo, los nuevos eslóganes que ideó el publicista, El Mercurio, el diario más abierto y ¿Querías un diario más abierto? Abrete a El Mercurio, fueron desechados junto a la campaña, que “consistía en mostrar artículos sobre el matrimonio homosexual, el aborto y otros temas valóricos, para demostrar que es menos conservador de lo que la gente piensa”, relata un ejecutivo que vio la propuesta. La versión oficial es que todo se detuvo por el cambio de director, ya que había que apreciar primero su estilo de conducción. La versión que circula internamente es que la apuesta de Vinacur desagradó a Edwards y Zegers porque era “demasiado liberal y rupturista”.

En reemplazo del ambicioso relanzamiento, se han conformado con desplegar gigantografías en paletas publicitarias promocionando el Club de Lectores, que cuenta con 120 mil suscriptores. Una estrategia “focalizada para llegar además del segmento ABC1, al C2, como un refuerzo del área comercial al objetivo del nuevo director”, dice Patricio Moreno, quien confiesa que “la apuesta de fondo es que si mañana los líderes de opinión tienen que botar a la basura un diario, sea La Tercera y no El Mercurio”.

En respuesta, La Tercera lanzó Open, revista que institucionaliza sus beneficios de modo similar al Club de Lectores. Y preparan, en absoluto sigilo, un suplemento cultural que sería distribuido junto a la edición sabatina, para capturar a un grupo intelectual cautivo de la Revista de Libros y Artes y Letras. La primera maqueta la elaboró Patricia Arancibia Clavel, pero Alvaro Saieh la desechó “porque la encontró muy cara”, afirma un cercano a la historiadora.

En La Tercera no quieren reconocer a Zegers como una amenaza a su estrategia. “Se sabe que la línea editorial de La Segunda y El Mercurio no son muy diferentes, por lo tanto no deberían haber muchos cambios, tal vez para Zegers conducir un periódico de mayor circulación y peso editorial puede ser un desafío importante”, indica Marco Silva, asesor de imagen y contenido de Copesa.

¿QUÉ VENDRÁ A FUTURO EN EL IMPERIO PERIODÍSTICO DE EDWARDS? No son pocos los que ven el cambio de dirección como un proceso de transición. Así lo señala al menos uno los asesores del patriarca: “Sus hijos están grandes y en algún momento uno de ellos tiene que asumir la dirección de la empresa. Si consideras que Agustín removió a Felipe de la subdirección de El Mercurio, y lo degradó inventándole ese cargo de vicepresidente ejecutivo de La Segunda; que Cristián después de su secuestro no tiene interés de volver a Chile... el que queda es Agustín J.”. Se trata de Agustín Edwards del Río, el sexto de los agustines, que ha remecido a la industria de la prensa conduciendo el exitoso reperfilamiento de Las Ultimas Noticias. Ahora suena como nombre fijo para ser el próximo hombre fuerte del grupo.

Sin embargo, a más altos niveles, todos saben que tratándose de don Agustín siempre hay un factor incierto que puede hacer cambiar las cosas. Pasa por el asesor de turno. Generalmente extranjero, obligatoriamente bilingüe y experto en power point. Y eso puede virar el rumbo de navegación y la velocidad de este transatlántico en cualquier momento. Será la prueba de fuego para Zegers.

jueves, 21 de junio de 2007

No sólo a EFE llegaron propuestas de trenes más baratos




Foto de Aguayoki, bajo licencia Creative Commons. Algunos derechos reservados.


En 2001 también Metro recibió una propuesta de trenes más económica que la de Alstom, empresa que finalmente se adjudicó la licitación.
En mayo de ese año el gobierno había anunciado, junto a varios proyectos de infraestructura, la construcción de la llamada línea VPA (Vespucio-Puente Alto) del Metro S.A. de Santiago y la compañía coreana Hyundai hizo saber a las autoridades de Metro su interés por participar de la licitación para la compra de nuevos trenes, en el marco de los proyectos de ampliación de las líneas del sistema de transporte subterráneo.
El proceso contemplaba un proceso de licitación privada que sería precedido de una instancia de precalificación pública internacional. La novedad de esta etapa era que, por ser de alta capacidad e independiente del sistema utilizado en las otras líneas existentes, podrían participar en la preclasificación empresas que fabrican otro tipo de material rodante, no sólo el de ruedas de goma, como había sido hasta ahora la característica del subterráneo chileno. Ello, que sin duda debió haber preocupado a la empresa francesa Alstom (desde 1968 ha tenido el monopolio en Chile), abrió el apetito de otras como la alemana Siemens, la mencionada Hyundai, la española CAF y la canadiense Bombardier.
Metro, entonces, anunció que para preclasificar tendría prioridad “el criterio de equipo probado” y que sólo las empresas calificadas en este proceso, cuya fecha de largada fue el 2 y 3 de junio, podrían participar en la licitación posterior. Lo demás fue meramente técnico: el retiro de antecedentes se produjo entre el 7 y el 15 de junio; la recepción de consultas fue hasta el 29 de ese mes y la fecha de recepción de antecedentes, es decir el plazo inapelable de entrega, quedó para el 31 de agosto a las 15 horas. El mismo, a petición de algunas empresas se movió para septiembre y los atentados en EEUU lo empujaron por el calendario a su fecha definitiva: 2 de octubre a las 16 horas.
Hyundai estaba confiada y le gustaba el negocio. No sólo porque el monto total involucrado alcanzaba los 400 millones de dólares sino porque era la cabeza de playa o ingreso definitivo a un mercado interesante y con una gran potencial de crecimiento, controlado hasta ahora por la tecnología francesa. El 28 de septiembre, incluso, un representante de Hyundai, envió una carta a la Gerencia de Desarrollo de Proyectos de Metro SA para expresarle la “satisfacción de tener la oportunidad de participar en la propuesta” y adelantarles que con “la estrecha colaboración” de Korea Rolling Corporation (Koros) y de Union Switch and Signal International Co. (USSI) de Estados Unidos, tenían “el interés de participar en el proceso de precalificación”.
En la misiva, se dejaba de manifiesto la capacidad del grupo: Koros suministró 7 mil trenes eléctricos para el mercado mundial y USSI ha vendido más de 2 mil Sistemas de Control Automático de Trenes (ATC).
Para Chile, Hyundai, Koros y USSI, ofrecían dos equipos probados, uno de 104 coches para el Metro de Hong Kong, cuyos parámetros de calidad son uno de los más exigentes a nivel mundial y el otro, los 402 correspondientes a las líneas 7 y 8 del Metro de Seúl. Respecto al ATC la empresa coreana ofrecía modelos probados en los Metros de Copenhague, Los Angeles, Shanghai y Seúl.
La confianza de los orientales no estaba sólo en la capacidad de sus productos sino en sus precios. En las tres últimas licitaciones, Turquía, India y Hong Kong, la Hyundai había ganado por una gran distancia a sus más inmediatos competidores y estos, no cabía duda, se repetirían en Santiago. Las diferencias de precios, en esos tres países, de acuerdo a datos proporcionados por Hyundai, se manifestaron entre un 11 por ciento en uno de ellos, hasta un 77 por ciento en otro, pasando por un 23 por ciento en el tercero.Es decir, si Hyundai pidió cien, su más inmediato competidor (el que resultó segundo) quería recibir 111, 123 o 177.





La historia negra de esta preclasificación, que como a todos los grandes negocios, cuesta mucho pesquisarle sus puntos débiles, habría partido en Singapur, apenas se conoció que Chile comenzaba una instancia nueva del subterráneo metropolitano en la que podría participar Hyundai. Hasta las oficinas de esta empresa llegó un ejecutivo de otra compañía del ramo, se desconoce si ella finalmente se presentó como oferente el 2 de octubre, para negociar con los coreanos. Según trascendidos, en la oportunidad, no se habría llegado a acuerdo sobre el monto que alejaría a Hyundai del negocio. De allí que la trasnacional, más conocida por sus autos Accent que por sus carros de metro, al menos en Chile, inició el proceso para preclasificar en Santiago.
Hyundai llegó con dos horas y media de retraso a las dependencias de Metro SA y sus documentos no fueron aceptados. De nada funcionaron los telefonazos de esas horas y los ruegos del gerente general de la empresa. Simplemente, por una cuestión de 150 minutos, una compañía que factura 30 mil millones quedó fuera del proceso. Al mismo entraron CAF, Siemens, Alstom y Bombardier. Según Víctor Morales de Metro SA, que dijo que la situación era lamentable, nada pudieron hacer porque los otros oferentes, que llegaron a tiempo con sus propuestas, no hubieran aceptado un cambio en las reglas del juego. “Metro, por ser una empresa del área estatal, no puede salirse de los términos anunciados en una licitación”, dijo.
Lo curioso de todo este asunto, relatado en extenso en el artículo de 2002 que estoy citando, escrito por el equipo de la revista El Periodista, entre ellos su servidor cuando trabajaba allí, es que para preparar su presentación a la licitación, Hyundai contrató los servicios de Aristo, consultora dirigida por el ex subsecretario de Transportes y ex vicepresidente del directorio del Metro, Sergio González Tagle.
Éste fue sindicado por los coreanos como uno de los responsables de que la empresa no haya podido clasificar, debido a que fueron él y su equipo quienes llegaron fuera de plazo a entregar los antecedentes de Hyundai para la licitación.
Más tarde Aristo sería investigada por su eventual participación en la triangulación de platas del caso Mop-Gate y en abril de 2003 González fue procesado por la jueza Gloria Ana Chevesich por estafa en perjuicio del fisco pero fue dejado libre a los pocos días.
Pese a ello, González tiene un extenso currículo. Según se lee en el "brochure" de presentación de su consultora, González es socio fundador de ITS Chile, prestó asesoría a la Coordinación General de Transporte de Santiago (actual Transantiago) durante el año 2002 y fue presidente del directorio de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), cargo al que tuvo que renunciar, según versiones de prensa, debido a denuncias efectuadas por el entonces diputado Nelson Ávila, quien le acusó de haber "emitido y cobrado dos boletas de servicios en dos años consecutivos a EFE [siendo empleado de la empresa] por la suma aproximada de un millón de dólares cada una, pese a la objeción de la Contraloría General de la República". No obstante lo anterior, EFE contrató posteriormente los servicios de González para que le asesorara en la evaluación financiera de su Plan Trienal.
Cabe recordar que dicho Plan -de unos mil 200 millones de dólares- incluyó la compra de trenes usados a la española RENFE, hecho que fue cuestionado por diputados de la oposición y el oficialismo que actualmente analizan en una comisión investigadora de la Cámara, los antecedentes de la transacción y las eventuales responsabilidades de los ex directivos de EFE, entre ellos Luis Ajenjo. Fue en esta misma comisión donde el diputado UDI Claudio Alvarado presentó copias de cartas enviadas a EFE en 2003, donde se ofrecieron trenes nuevos fabricados en China. "Según el parlamentario, éstos tenían un precio menor al pagado a la firma española Renfe por convoys usados que fallaron pocos días después de su inauguración, en diciembre de 2005", publicó La Tercera en su edición del 16 de junio pasado.





jueves, 18 de julio de 2002

Sobre La Nación

Transcripción completa de sesión especial de la Cámara de Diputados del martes 17 de julio de 2007 en que se analiza la situación de La Nación S.A.

II. APERTURA DE LA SESIÓN
-Se abrió la sesión a las 18.31 horas.
El señor WALKER (Presidente).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.

III. ACTAS
El señor WALKER (Presidente).- El acta de la sesión 48ª se declara aprobada.
El acta de la sesión 49ª queda a disposición de las señores diputadas y de los señores diputados.

IV. CUENTA
El señor WALKER (Presidente).- El señor Prosecretario va a dar lectura a la Cuenta.
-El señor ÁLVAREZ (Prosecretario) da lectura a la Cuenta.

OBJETO DE LA SESIÓN
ANÁLISIS DE UTILIZACIÓN POLÍTICA PARTIDARIA DEL DIARIO LA NACIÓN POR PARTE DEL GOBIERNO.
El señor WALKER (Presidente).- Esta sesión está motivada en una presentación suscrita por 41 honorables diputados y diputadas, con el objeto de analizar la utilización política partidaria, por parte del Gobierno, del diario La Nación.
A esta sesión ha sido invitado el ministro secretario general de Gobierno, señor Ricardo Lagos Weber.
En el tiempo previo de 15 minutos correspondientes al Comité de la Unión Demócrata Independiente, tiene la palabra el diputado señor Cristián Monckeberg.
El señor MONCKEBERG (don Cristián).- Señor Presidente, hemos considerado necesaria la presencia del ministro secretario general de Gobierno, porque de su cartera depende el diario La Nación y, por lo tanto, es importante que escuche los fundamentos y argumentos que vamos a dar en esta sesión especial, desde las bancadas de Renovación Nacional y de la UDI.
Voy a partir desmitificando y aclarando argumentos que son, a nuestro juicio, absolutamente equívocos para que se entienda el motivo de nuestros reclamos y, muchas veces, nuestra desesperación, por la existencia de un medio de comunicación escrito público, del Estado y, por lo tanto, de todos los chilenos, que es utilizado a su antojo por el Gobierno de turno.
En efecto, el presidente del Directorio del diario La Nación dice que ese medio de comunicación representa un punto de vista distinto, porque en los medios escritos de Chile hay un duopolio -ése fue el concepto que utilizó el señor Aleuy-, conformado por los diarios El Mercurio y La Tercera, que tiene una sola mirada sobre la realidad nacional.
Pues bien, esto refleja de cuerpo entero lo que está pasando con el diario La Nación. A ello se suman las declaraciones de un ex Presidente de la República, don Eduardo Frei Ruiz-Tagle que, con mucho respeto, cito en esta Sala: “¿Cómo le vamos a dejar a la Derecha –así lo dijo en un encendido discurso- 20 mil o 30 mil millones de dólares para que los gaste a su antojo en los próximos gobiernos?”.
Al final del día, estas declaraciones tienen dos significados: primero, reconocen que pronto llegaremos a ser gobierno y, segundo, definitivamente, se confunde al Estado con la coalición de Gobierno; se confunden los papeles y no entendemos nada de lo que significan los fondos públicos o estatales. Es decir, se confunde -como decía- la propiedad de los bienes del Estado con la propiedad o los bienes de la coalición que gobierna. ¿Por qué? Porque se acostumbraron a manejar los fondos y bienes públicos a su antojo y, lamentablemente, nos encontramos con declaraciones de este tipo que justifican la utilización mañosa y antojadiza de un medio de comunicación escrito, como es el diario La Nación, para afectar directamente a la oposición o para beneficiar, injusta y muy parcialmente, al gobierno de turno.
Hace ya mucho tiempo Luis XIV dijo –el diputado Juan Bustos lo recordará, porque es amante de la historia-: “El Estado soy yo.” Pues bien, el señor Aleuy, con las declaraciones que hoy formula está diciendo: “El diario La Nación soy yo” o “La Nación es la Concertación”, lo que está en franca discordancia y diferencia con lo que debe ser un medio de comunicación escrito ecuánime e imparcial.
Aparentemente, con esto se está justificando lo que hacen otros medios de comunicación, que es contar la verdad tal cual ocurre en forma objetiva. Pues bien, aquí –vuelvo a decirlo- estamos en presencia de un diario público, que es del Estado y que, claramente, no representa a todos los chilenos, porque tiene una visión parcial de los hechos y de los acontecimientos, y así los transmite y refleja.
Decía que iba a tratar de desmitificar una serie de argumentos que se han dado respecto del diario La Nación. Se dice, por ejemplo, que el caso de Chile se repite en todos los países; es decir, todos los países tendrían medios escritos estatales. Quiero recordarles que esto no es así. Medios escritos de este tipo sólo existen –así lo entiendo y así lo hemos estudiando- en Francia, pero con la gran diferencia de que son medios escritos locales, con un alto subsidio del Estado, y se utilizan para conservar o reforzar la identidad local de una comunidad específica. Para eso invierte el Estado en forma equitativa: para sacar adelante una determinada identidad local. Pero aquí, claramente, La Nación se está usando para reforzar la identidad del Gobierno. No se trata de una identidad local ni de un fin superior.
Los países en que existen más medios de comunicación escritos estatales son Cuba, China, Corea del Norte y Venezuela, los que tienen bastante cercanía con lo que plantea el Gobierno de la Presidenta Bachelet.
Entonces, hay que darse cuenta de lo que significa un medio de comunicación escrito, manejado a su antojo por el Gobierno y por el directorio nombrado por el gobierno de turno.
Chile se suma a los países anteriormente nombrados. No vamos a discutir acerca del estilo de democracia de Cuba, Venezuela o China, pero la coincidencia reside en que tienen publicaciones de propiedad y con control del Estado y son manejados mañosamente por el gobierno de turno.
Otro tema a discutir es el mito de que estos medios escritos nadie los lee y que, por lo tanto, da un poco lo mismo, están colgados en los quioscos y no es necesario preocuparse de ellos.
La razón por la cual el Estado tiene el incentivo de mantener estos medios de comunicación, es porque a través de ellos influye en la agenda y sacan ideas. También influye en la elite de los medios de comunicación, formada por los periodistas y el mundo político.
Especialistas en la materia de los medios de comunicación han demostrado que los medios escritos influyen, fijan pauta respecto de los demás medios de comunicación no escritos. De ahí la importancia, necesidad y preocupación de querer mantener un medio de comunicación escrito, a través del cual impactar la agenda de los demás medios de comunicación.
Lo que estoy diciendo no es nada nuevo, porque incluso en los temas faranduleros hay medios de comunicación que fijan la pauta, la que es seguida al día siguiente por todos los otros medios no escritos. Aquí, pasa exactamente lo mismo. Está absolutamente demostrado y establecido por los especialistas y técnicos.
Por último, se podría argumentar que nada de lo que estoy planteando puede ser censurable si no existiera una verdadera intervención electoral a través de este medio de comunicación. Pues bien, de nuevo me voy a encargar de demostrarlo.
Realizamos un estudio muy simple acerca de los titulares del diario La Nación durante el período de campaña presidencial, entre octubre de 2005 y enero de 2006. En octubre, la candidata señora Michelle Bachelet, hoy Presidenta de la República, tuvo tres portadas a su favor; en noviembre, diez; en diciembre, once, y en la segunda vuelta electoral, veintiuna portadas. Es decir, todos los días del mes anterior a la segunda vuelta presidencial, estuvo en portada, con titulares favorables.
En contra de los candidatos opositores, señores Sebastián Piñera y Joaquín Lavín, en octubre, figuran tres portadas; en noviembre, cuatro; en diciembre, mes de la primera vuelta, once. En la segunda vuelta electoral, hay trece portadas en contra.
En contra de la candidata Michelle Bachelet, hoy Presidenta de la República, desde octubre hasta enero, mes en que se realizó la segunda vuelta electoral, no figura ninguna portada en contra de sus opiniones, de su persona o de su pensamiento.
En contra del gobierno del Presidente Lagos, que se estaba despidiendo, no aparece ninguna portada entre octubre de 2005 y enero de 2006.
A favor de Piñera y de Lavín, para seguir teniendo datos, no hay portada para ellos en ese período.
A favor de la Alianza por Chile, tampoco figura portada alguna en ese mismo lapso.
Se podría decir que era justificable, porque se realizaban elecciones presidenciales, etcétera. Pero esto sigue. Realizamos un segundo estudio de los titulares entre marzo y junio de 2007.
El primer lugar, con el 44 por ciento de las portadas o titulares de este período, es a favor del Gobierno y de la Presidenta Michelle Bachelet. El segundo lugar, con el 21 por ciento, es a favor del Transantiago.
Todos los medios de comunicación cuentan la realidad objetiva con los problemas ocasionados por el Transantiago. En cambio, el diario La Nación se encarga de hablar a favor de este medio de transporte. Esto puede ser muy loable, pero no hay ninguna portada en contra o que diga objetivamente lo que está ocurriendo con este problema que aqueja a todos los santiaguinos.
El tercer lugar, con el 13 por ciento, es ocupado en divergencias o ataques a la Oposición.
Los estudios demuestran claramente que en campañas electorales toda la balanza se carga a favor del candidato oficialista, en este caso de la Presidenta de la República, y en contra de los candidatos de la Oposición.
En épocas normales, como la actual, bajan ostensiblemente, al menos en un porcentaje, los ataques a la Oposición. Pero se mantiene en forma persisten cierto apoyo al gobierno de turno en los titulares y en las páginas principales del diario.
Simplemente, me limitaré a citar algunos de los titulares que ahí se señalan. Por ejemplo, a favor del Gobierno, Bachelet a empresarios del Transantiago: El tiempo se les terminó. ¡Basta ya! (16 de mayo). El 13 de mayo: “Cortazar acelera”. Eso también a favor del Transantiago.
Titulares de portada entre marzo y junio de este año: Piñera reincide con estilo agresivo. Piñera no logró ordenar su casa. Nuevo estilo pendenciero de Piñera.
Para terminar, no voy a hablar de las pérdidas financieras ni de los dictámenes de la Contraloría General de la República respecto de la división del diario. Sólo quiero expresar que esto no es sólo crítica. Si de mi dependiera, cerraría un diario de este tipo, poco imparcial y con números rojos. Pero entendemos que el Estado puede tener un medio de comunicación escrito, que transmita ideas, pero en forma ecuánime, con altura de miras y en forma imparcial.
Por eso, aprovechando la presencia del ministro secretario general de Gobierno, voy a plantear una propuesta. Si se va a mantener este medio de comunicación escrito, transformémoslo en un sistema de administración similar al de Televisión Nacional de Chile.
Hace algunos años, también se discutía si cerrar o mantener este canal, porque arrojaba números rojos. Se buscó un directorio transversal, ecuánime y con altura de miras. De esa manera, el canal salió adelante y, cual más, cual menos, mantuvo cierta objetividad en el tratamiento de los temas y de las noticias.
No se nos diga que el diario La Nación hizo el intento. De hecho lo hizo. Creó un comité editorial entre los años 2004 y 2005, el cual duró algo así como cinco o diez minutos, porque no se respetó lo que estableció que, se suponía, era transversal.
Esperamos que esta sesión, con tranquilidad y la pausa necesaria, haga reflexionar al Gobierno, a la Concertación sobre el rumbo de ese diario y rectifiquen su acción, porque entendemos que los medios de comunicación, en este caso de propiedad del Estado, son de todos los chilenos y no de unos pocos o del gobierno de turno.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- Entrando en el debate, tiene la palabra el diputado señor Sergio Aguiló.
El señor AGUILÓ.- Señor Presidente, en verdad, no deja de ser agradable participar en un debate con personas que, al igual que Cristián Monckeberg, tienen tanto sentido del humor, como el que ha demostrado.
Fíjense que ha dicho, de manera textual, que sólo La Nación es un medio de prensa tendencioso a favor de un sector político porque “todos los otros cuentan la realidad tal cual es”.
¿En qué país estará viviendo Cristián Monckeberg? Esta pregunta es extraordinariamente interesante porque él ejemplificó –fíjense bien- la intervención electoral de La Nación con algunos de sus titulares que contenían alguna expresión favorable a Michelle Bachelet cuando fue candidata, o a la actual Presidenta de la República en el ejercicio de su magistratura.
Él no ha visto nunca, no obstante ser un lector asiduo -me imagino- de diarios, todos los editoriales y las tapas de El Mercurio y La Tercera. Jamás ha reparado en cada uno de los periódicos que tienen las cadenas de El Mercurio y Copesa a lo largo del país, de extremo a extremo, incluso en lugares en los que no se vende La Nación.
Junto con mi colega Germán Verdugo, represento al distrito de Talca, al cual no llegan más de diez ejemplares de La Nación para una población de 210.000 habitantes, aproximadamente. ¡Ni siquiera alcanza para un quinto de los quioscos del centro de mi ciudad este diario que tanta influencia ha ejercido, según Cristián Monckeberg, en los destinos electorales del país!
Él se sonríe. Claro, porque es una persona con sentido del humor, y eso es la parte agradable de esta conversación.
Él estima que La Tercera es un medio que cuenta exactamente la realidad y que jamás se ha inmiscuido en política. ¡Qué ternura! Él encuentra que El Mercurio, que el señor Presidente de la Corporación lo ha leído más de una vez, es un diario entera y completamente objetivo, y que los diarios de provincia de la cadena de El Mercurio son entera y completamente objetivos. ¡Y jamás -nunca- han titulado a favor de algún candidato de la derecha!
Naturalmente, Cristián Monckeberg rasga vestiduras y se pregunta cómo es posible que un diario con el poder de La Nación, con su tremendo tiraje, que incluso ha generado problemas de insumos de celulosa, haya tenido en jaque a la política chilena por su nivel de intervencionismo electoral a través de sus titulares, justamente los que inclinaron la votación a favor de la Concertación.
Está bien. Se puede perder el tiempo en estas sesiones. Lo podemos hacer después de tanta tensión y del trabajo de las comisiones. Ya que la derecha ha hecho uso de una disposición reglamentaria y ha pedido esta sesión extraordinaria con determinado número de firmas, pensé que iba a entregar antecedentes más sólidos; que se iba a hacer una comparación entre La Nación y los demás medios de comunicación; que el señor Cristián Monckeberg iba a referirse al pluralismo de Megavisión, o de Canal 13; que nos iba a contar cuántos invitados de derecha, de centro y de izquierda asistían a algunos programas; que concurrían en igual proporción personas de distinto pensamiento político a Megavisión. Incluso, que nos iba a hablar del cariño que siente por estas cosas el candidato de Cristián Monckeberg.
En verdad, estamos frente a un país que es completamente sui generis en América Latina y el mundo. ¿Cuál es la realidad desde el punto de vista de los medios de comunicación? La extraordinaria concentración de ellos en pocos grupos económicos y en solo un segmento ideológico: la extrema derecha.
Estamos en presencia de un país que no tiene parangón en América Latina en esta materia. En Uruguay, Argentina, Brasil, uno se encuentra con medios de comunicación, como Página 12, de los sectores progresistas, democráticos. En Chile, nada; absolutamente nada.
Todo el avisaje empresarial va a las cadenas de El Mercurio y Copesa, a lo largo y ancho del país. Ningún otro medio puede subsistir, porque éste y los anteriores gobiernos de la Concertación han tenido la decencia, excesiva, en mi opinión, de no privilegiar con avisos del Estado a medios independientes, como en su momento fueron Página 7, El Fortín Mapocho, La Época, entre otros.
Si hubiéramos tenido una política, no para privilegiar avisos económicos del Gobierno en esos medios, sino, simplemente, para equiparar el avisaje que se le entrega a La Tercera y El Mercurio, habríamos tenido la posibilidad de tener un país un poco más normal, desde el punto de vista de las opiniones con las que se informa a la ciudadanía, porque no es posible que sólo se discuta qué canal es más de derecha y reaccionario; cuál es más sesgado, el más arbitrariamente partidario en toda su orientación.
Conversaba con algunos diputados que hay un programa en la noche, en Canal 13, que lo conduce una periodista de apellido Pueyrredón, en el que de cada diez invitados, ocho son de derecha.
¡Para qué hablar del canal del señor Claro! Éste ya no es un chiste. Él no tiene el sentido del humor de Cristián Monckeberg, que nos ha agasajado hoy con su jocosa intervención.
Me han dicho que usted, señor Presidente, es un gran lector y ve mucha televisión, porque llega temprano a su casa. Francamente, en el país necesitamos pluralismo, que haya diversos medios de comunicación.
Quiero contarle al señor Cristián Monckeberg, que es un joven con gran sentido del humor, pero que conoce poco la historia de Chile, a diferencia de Juan Bustos, que el diario La Nación también lo conducía, con el mismo espíritu de Gobierno, Jorge Alessandri. También lo hizo Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende.
Bueno, no le voy a recordar cómo lo hizo, no sólo con La Nación, sino que con todos los medios de comunicación, ese general que fue, en alguna época, tan amigo suyo y que, hoy, está tan distante de usted, y usted tan distante de él.
Hay que tener también un poquito de sentido del rubor. Si el sentido del rubor y el sentido de la vergüenza son también parte de la gente con decencia; con la decencia que le conocemos a Cristián Monckeberg, por quien siento una particular simpatía.
Entiendo. Han preferido que intervenga en esta sesión más bien un parlamentario con sentido del humor, en lugar de otro que hubiera hecho una intervención más sustantiva, porque de lo que se trata, de modo preciso, es exacta y rigurosamente lo contrario: cómo podemos transformar un país unicolor, desde el punto de vista de los medios de comunicación, con todos los medios televisivos en manos de la derecha, con dos tercios de las radios en manos de la derecha, con todos los medios escritos en manos de la derecha, en otro en el que haya libertad de información, libertad de prensa; haya la posibilidad de que los pobladores, los ciudadanos, los trabajadores puedan leer la prensa que más los interprete y refleje sus pensamientos, sus inquietudes, sus esperanzas.
La derecha lo quiere todo. Quiere el poder militar, porque militar que pasa a retiro ingresa a la UDI. No sé si han hecho el esfuerzo o han encomendado a Cristián Monckeberg algún reclutamiento especial en esa área. La UDI, que tiene el poder económico y el poder de los medios de comunicación, lo único que quiere ahora es terminar con La Nación. Es cierto que este diario ha publicado esos titulares, señor Monckeberg; pero debe comparar esos titulares con los de La Tercera o de El Mercurio o con aquellos con que Teletrece o Megavisión inician sus noticiarios. Fíjese que Chilevisión no abre sus noticiarios con ningún titular, señor Monckeberg, porque su candidato es dueño de ese canal de televisión. Su candidato compró un canal de televisión.
Nosotros simplemente hemos dispuesto de las mismas leyes que usaron todos los presidentes de la República y vamos a seguir haciéndolo, con la esperanza de que en algún momento nuestros gobiernos, con la misma decencia que han tenido siempre, distribuyan un poco más ampliamente el avisaje, de manera que medios independientes, como lo fueron en su momento La Época, el Fortín Mapocho y otros, que hicieron historia de buen periodismo, puedan seguir subsistiendo. Los chilenos de Izquierda, los de Centro, los del mundo popular, los sindicalistas también tenemos derecho a leer y a escuchar noticias de nuestro agrado y no sólo las que escribe y transmite la Derecha.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- Tiene la palabra el diputado señor Andrés Egaña.
El señor EGAÑA.- Señor Presidente, después de escuchar al diputado Aguiló creí que me había equivocado de sesión. Afortunadamente, estas intervenciones tienen la particularidad de quedar grabadas y escritas. Creo que la intervención del diputado Aguiló debería ser enviada a las escuelas de periodismo para que la estudien. El señor diputado ha confundido el tema que hemos venido a tratar: la utilización político partidaria por parte del Gobierno del diario La Nación, y ha aludido a una serie de medios de comunicación que no es el momento de analizar. Además, él se salta un aspecto muy importante: el diario La Nación está financiado por todos los chilenos. Pero como la Concertación está acostumbrada a girar y a gastar, con gran intervención electoral, los recursos del Estado, para el diputado Aguiló es lo más normal –así ha quedado consignado aquí- que el diario La Nación sea utilizado como el Gobierno estime conveniente. Es bueno que lo notifiquen y que hablemos con la verdad y con transparencia. No obstante –reitero-, lo que estamos analizando aquí es de qué manera se ha usado el diario La Nación.
Quiero recordar que en agosto de 2004 se nos informó que se había pedido la renuncia al director de La Nación porque la línea editorial del diario no estaba de acuerdo con los grandes planteamientos del Gobierno. ¿Qué se nos prometía en agosto de 2004? Que se iba a hacer un estudio para reformar administrativamente dicho medio y darle una estructura legal parecida a la de Televisión Nacional. Señor Presidente, esto parece un chiste cruel. A pocos pasos de esta Sala se está votando la proposición de los nombres de quienes integrarán el directorio de Televisión Nacional. La Presidenta de la República se la ha tenido que jugar personalmente para que se aprueben los dos nombres que propuso. Circunstancialmente, uno de esos nombres es el del presidente del directorio del diario La Nación. Él va a aportar a este canal público, pluralista, del Estado, el concepto que hemos visto en el diario La Nación. Es bueno saberlo.
¿Qué es lo que más nos preocupa? Dar una campanada de alerta, pues se parte utilizando las portadas para hacer descalificaciones simples, luego se usan palabras fuertes y de ahí se va escalando. En ese sentido, quiero referirme a una de las campañas más vergonzosas y canallescas que se han hecho en el periodismo nacional, en la que La Nación tuvo una participación importante: el caso Spiniak. De eso nadie se acuerda; ni siquiera lo mencionó el diputado Aguiló. ¿Cuántas portadas, fotografías y titulares vimos sobre el particular? ¿Cuánta ayuda se realizó para dicha campaña? En esta misma Sala, en reiteradas oportunidades pedimos que se constituyera una comisión investigadora para determinar qué recursos recibía por La Nación la revista Plan B, que era impresa en los talleres del diario La Nación. Nunca pudimos saber si las facturas habían sido pagadas o no.
¿Por qué es importante dar una campanada de alerta? Porque ese tipo de periodismo ya lo conocimos en el tiempo de la Unidad Popular. Así se empezó. A aquellos que les gusta la historia, deben recordar qué pasó en aquella época. Tengo aquí un ejemplar del diario “Última Hora”, del 17 de abril de 1973, un diario de su partido, diputado Aguiló. El editorial se titulaba “Traidores y carajos.” “Una nueva ofensiva reaccionaria enfrenta el pueblo y el gobierno, encabezada por los felones de la Democracia Cristiana.” Luego se hace una diatriba que prefiero no leer, porque se utilizan palabras que considero bastante fuertes. Ese tipo de periodismo nace así, con una simple portada.
En esta Sala estamos señalando que con la plata de todos los chilenos se usa arbitrariamente un medio de comunicación. Sin embargo, para escabullir el bulto de lo que estamos tratando, se mezclan los temas, se alude a otros medios de comunicación, al señor Claro, a canal 13, etcétera. La idea es sacarle el cuerpo al problema de fondo. Lo que estamos discutiendo –reitero- es el uso abusivo de un medio financiado por todos los chilenos, que es el diario La Nación, que sólo subsiste por los ingresos que obtiene a través del Diario Oficial.
También se dijo que se podría haber repartido la publicidad estatal entre distintos medios. No, diputado Aguiló. Los medios de comunicación simplemente no subsisten porque pierden sus lectores, sus auditores o su sintonía. Cabe preguntar por qué, en forma escalonada, se han ido cerrando los diarios y revistas de izquierda? ¿Porque el Gobierno, mediante la publicidad y la propaganda estatal, no les ha dado el oxígeno que requieren? No, ese fenómeno se debe a que han perdido objetividad periodística, a causa de lo cual la gente los ha abandonado.
Por lo tanto, no se trata de descalificar y de hacer una mezcla con los diferentes medios de comunicación.
Recuerdo que, en su momento, se pidió con mucho bombo la renuncia indeclinable del entonces director del diario La Nación debido a que se había apartado de la línea editorial y, además, se anunció una renovación profunda de ese medio periodístico.
Señor Presidente, por su intermedio, deseo expresar al señor ministro que han pasado varios años y, sin embargo, nada se ha sabido sobre el anunciado proceso de renovación.
Por eso pedimos la realización de esta sesión especial, en la que ha quedado demostrado con cifras concretas, como las entregadas por el diputado Cristián Monckeberg, y sin el ánimo de festinar, la realidad del diario La Nación.
Señor Presidente, por su intermedio, no puedo decir lo mismo de lo expresado por el diputado Aguiló, que habló y después se fue.
A mi juicio, se debe reparar en qué tipo de periodismo se practica, de manera de no volver al que se efectuó en el pasado, que lo único que consiguió fue exacerbar los ánimos.
Basta ver las portadas de La Nación, que en forma frecuente aparecen plagadas de descalificaciones. Aquí, por ejemplo, tengo la edición del domingo pasado. ¿A qué se dedica? A denostar a la Alianza por Chile y a sus senadores y diputados. Dicho medio ejercita en forma permanente la descalificación hacia quienes formamos parte de ese sector político. ¿Ése es el periodismo que queremos? ¿Ése es el periodismo que el Gobierno financia con recursos de todos los chilenos?
Por lo tanto, si el Gobierno desea mantener ese diario, tiene el gran desafío de demostrar a la opinión pública que su manejo se hará en forma objetiva y que no continuará sirviendo como un medio de intervención electoral.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- En el tiempo del Comité de la Democracia Cristiana, tiene la palabra el diputado señor Jorge Burgos.
El señor BURGOS.- Señor Presidente, en forma muy breve, deseo expresar un par de cosas.
Soy de los que creen que existe un espacio importante para mejorar la estructura jurídica y política, si se quiere, del diario La Nación.
A mi juicio, es bueno que en una sociedad en la que, en general, nos guste o no, los medios de comunicación, en especial los escritos y la televisión –es probable que en la radio ocurra menos-, tienen un sesgo ideológico dado por sus propietarios –lo que, por cierto, tiene alguna connotación de legitimidad y, también, debe ser objeto de discusión-, exista algún diario que cuente con una visión diferente.
No obstante, reitero que es necesario mejorar la estructura jurídica de ese diario. Por lo tanto, considero que un objetivo transversal de esta sesión podría apuntar a un avance en ese sentido.
Pero aquí se han traído a colación hechos respecto de la libertad de prensa e, incluso, se han recordado situaciones de los años 70. No lo hice yo. Por lo tanto, sólo me voy a limitar a responder.
Señor Presidente, por su intermedio, con todo respeto, no puedo dejar de decir una cosa al diputado Egaña: si hay algo que en estos años distingue al país, a pesar de que probablemente existe un trecho para seguir avanzando, es el progreso brutal en relación con los espacios de libertad de prensa. Era que no, si reconstruimos la democracia. Además, con todo respeto, deseo recordar al diputado señor Egaña que uno de los baldones más oscuros en materia de medios de comunicación en Chile fue el ocurrido en canal 13, donde el colega participaba durante la dictadura, estación televisiva que llegó al extremo de vetar al cardenal de la Iglesia Católica. De eso estamos hablando.
En consecuencia, aquí todos tenemos alguna historia que contar.
Por lo tanto, a la hora de hacer cuestión respecto de la libertad de prensa, lo menos que se puede hacer es recordar toda la historia del país, no sólo una parte.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- En el tiempo del Comité de la Unión Demócrata Independiente, tiene la palabra el diputado señor Enrique Estay.
El señor ESTAY.- Señor Presidente, deberíamos preguntarnos sobre el rol que debe cumplir el Estado en relación con la materia que nos ocupa. ¿Debe centrarse en poner su agenda oficiosa a disposición de lectores que no se interesan en su lectura? ¿En ser un panel de avisaje estatal y de sus empresas? ¿En presentar una visión contrapuesta, supuestamente compensatoria, de la sostenida por los grandes conglomerados del periodismo escrito? ¿En ser “democrático”, pero representar sólo las ideas de un sector político? ¿En intentar imponerse sobre las preferencias editoriales de los chilenos, que optan en forma masiva por otros diarios?
La Nación es el diario de circulación nacional menos leído por la ciudadanía. Así lo prueban datos entregados por el estudio semestral de verificación de circulación, respecto del semestre julio-diciembre de 2006, del Sistema de verificación de circulación y lectoría, de la Asociación Nacional de la Prensa, la Asociación Chilena de Publicidad y la Asociación Nacional de Avisadores. En él se establece que el promedio de circulación de dicho diario corresponde, apenas, a 8 mil 872 ejemplares, esto es, 18 veces menos leído que El Mercurio y 15 veces menos leído de La Cuarta, La Tercera y Las Últimas Noticias.
De manera que estamos discutiendo acerca de un producto que tiene una presencia marginal en el mercado de la información. Además, si se considera que los chilenos reciben de la televisión las tres cuartas partes de su “dieta” de información diaria, como lo señalan informes del Consejo Nacional de Televisión, la presencia informativa de La Nación es aún más marginal, más bien micromarginal.
Podría decirse, entonces, que es fútil y no tiene sentido analizar qué está pasando con el diario La Nación. Pero resulta que, en forma mayoritaria, ese medio es de propiedad estatal y, para peor, su marcado sesgo ideológico dista mucho de representar la amplia variedad de pareceres y realidades que viven los chilenos.
Si en verdad el país requiere un diario estatal, no de gobierno, algo que cada vez está más en discusión, su rol debería centrarse en representar la más amplia divergencia de realidades que contiene en su seno el Estado de Chile. Un medio así pensado debería reflejar pluralidad política en su directorio, equipos directivos, personal periodístico y contenidos, que es lo mínimo exigible, pero que hoy por hoy no se cumple para nada, y un abanico abierto a las diferentes realidades regionales de norte, centro y sur; a la multiplicidad étnica, a la empresa y el trabajo, a los mundos de valores religiosos y éticos contrapuestos que subyacen dentro de Chile. Y, ¡caramba!, qué lejos está La Nación de presentar ese panorama.
El diario La Nación es un absoluto extranjero en las comunas del distrito que represento. En sus páginas no se reflejan las realidades de Galvarino, Victoria, Curacautín o Melipeuco. Los agricultores, los pueblos mapuche y pehuenche, los campesinos y los colonos de la alta cordillera de Lonquimay no conocen sus páginas y, menos aún, las leen. Por lo tanto, convendría pensar en el porqué de ese hecho. La respuesta es muy simple: La Nación es un diario hecho por pequeñas minorías para el goce de pequeñas minorías. Por eso, aunque sea capaz de autofinanciarse gracias a sus servicios de imprenta y a las publicaciones legales y publicitarias del Estado, es el diario menos leído de Chile.
Pero, como se trata de un diario pagado por los chilenos y que debería representar a todos los chilenos –la única justificación a su existencia está en que debería cumplir un rol subsidiario al de los grandes conglomerados-, no existe consuelo alguno en conformarse con su autofinanciamiento o que sea un lujito entregado a manos de una minoría politizada.
Chile necesita un cambio en muchos ámbitos, y el diario La Nación representa uno de ellos. Renovarse o morir es el dilema que ese medio estatal viene enfrentando hace años y sobre el cual es hora de tomar decisiones.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- Tiene la palabra el diputado Pablo Galilea.
El señor GALILEA.- Señor Presidente, he escuchado las ironías del diputado Aguiló. A él, seguramente, le gustaría tener un modelo de medios de comunicación parecido al que Chávez ha impuesto en Venezuela, donde el que piense distinto al gobierno, simplemente, se cierra; pero, se permite -porque en Chile no es viable que eso ocurra-, justificar que un medio, que supuestamente es de todos los chilenos, tenga una intervención descarada. Para qué estamos con cosas, si La Nación fuera un diario serio y objetivo, tendría gran tiraje; pero la verdad hay que decirla: no lo compra nadie. Sin embargo, no podemos medir la intervención y su influencia por la efectividad de la misma, sino por el hecho mismo, porque, supuestamente, repito, éste es un medio de todos los chilenos.
Quiero tocar un hecho tal vez un poco distinto, pero, sin duda, relevante para lo que estamos tratando.
Después de casi un año de las elecciones palamentarias y presidencial, con fecha 17 de noviembre de 2006, apareció una noticia en el vespertino La Segunda referida a una deuda por la suma de 80 millones de pesos que mantendría el Partido por la Democracia con la imprenta Puerto Madero Impresores S.A. Esta imprenta es de propiedad del Estado, en un 69 por ciento, e impulsora de la alianza con el diario La Nación. La deuda subía a consecuencia de la contratación de servicios de la referida imprenta por parte del PPD en las pasadas elecciones de diciembre del 2005.
Señor Presidente, ¿qué empresa pública es ésta que da créditos a un año plazo y no sabemos si cobra o no cobra intereses?
Por todo lo anterior, en diciembre del año pasado, presenté, ante el Consejo de Defensa del Estado, un requerimiento para que dicho órgano, encargado de la defensa de los intereses patrimoniales del Estado, ejerza acciones de cobro. Dado que no se me respondió en forma oficial, en enero de este año, con los diputados Alfonso Vargas y Nicolás Monckeberg, nos entrevistamos con el presidente del Consejo, señor Carlos Mackenney, y le preguntamos sobre este caso. Su respuesta nos dejó entrever que era discutible que el Consejo tuviera atribuciones para efectuar ese cobro.
Quiero expresarle, por su intermedio, señor Presidente, al presidente del Consejo de Defensa del Estado -y también hacérselo saber al señor ministro que hoy nos acompaña-, que respecto de sus atribuciones, a dicho Consejo le corresponde “la defensa en los juicios en que tengan algún interés los servicios de la administración descentralizada del Estado o las entidades privadas en que el Estado tenga aporte o participación mayoritaria -precisamente, éste es el caso- siempre que el respectivo servicio jurídico no esté en condiciones de asumir convenientemente tal función, circunstancia que en cada caso calificará el Consejo –artículo 3° de su ley orgánica-.”
Por ello, el hecho de que haya pasado más de un año desde que la referida empresa prestó el servicio sin que haya ejercido una acción civil de cobro de lo adeudado, es prueba fehaciente de que estamos ante la hipótesis de que el referido servicio jurídico no está en condiciones de asumir convenientemente la función de resguardo del interés fiscal.
Siendo la intervención electoral un tema destacado en la agenda noticiosa actual, desde la óptica del desvío de fondos públicos hacia campañas políticas se ha hablado bastante en cuanto a que puede ser considerad por acción u omisión. Aquí estamos en presencia de una intervención clara del Estado por omisión, puesto que ha omitido el cobro de una deuda que debiera estar pagada, cual es la prestación de servicios a una empresa del Estado a favor de una campaña política de un partido de la Concertación.
Por ello, nos parece impresentable la actitud adoptada por el Consejo de Defensa del Estado en este caso, dado que se ha rehusado a ejercer las atribuciones que la ley le asigna, con grave consecuencia para el patrimonio fiscal.
Sin perjuicio de lo anterior, hasta ahora, nadie ha dicho en forma clara si la deuda de 80 millones de pesos, que mantenía el PPD con la empresa diario La Nación, está pagada o no lo está. Por lo que emplazo, públicamente, a ese partido político para que responda si pagó esa deuda, cuándo la pagó y si pagó también los intereses correspondientes.
Aquí hay un claro hecho de intervención por omisión de una empresa del Estado que pertenece a todos los chilenos y esto no lo podemos aceptar.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- Tiene la palabra el diputado José Antonio Kast.
El señor KAST.- Señor Presidente, hace unos momentos, fuimos testigos de la intervención del honorable diputado Aguiló. Él nos decía que La Nación era un diario más; pero es importante destacar que aunque imprimiera un solo ejemplar, ese periodismo debiera ser objetivo; aunque fuera solamente un diario el que se publicara en todo Chile –lo que sería una bendición para los ciudadanos, quienes no tendrían que ver esos titulares que, en el fondo, denostan a las personas-, su portada debiera ser objetiva y existir un periodismo real, veraz, detrás de un diario como éste, porque es de todos los chilenos.
Lo grave de La Nación, a mi juicio, es que es parte de un todo. Si uno analiza sus publicaciones, curiosamente, casos emblemáticos, que todos los chilenos conocen a través de otros medios de comunicación, allí no aparecen. Y si buscamos los titulares de los domingos, que son los que llaman más la atención, no vamos a encontrar nunca referencias a INDAP, a lo que ha pasado en Ferrocarriles del Estado, a los programas generales de empleo, a la realidad de Chiledeportes, al Fosis y a cómo se han manejado los fondos en esa repartición de gobierno –hay querellas, presentadas en las regiones Quinta y Novena por su mal uso-. En el diario La Nación del domingo nunca se ha hablado acerca de las indemnizaciones en Codelco y del mal uso de los fondos que allí se han realizado. Nunca sobre los temas MOP-Gate ni de CORFO-Inverlink. Para qué hablar de las indemnizaciones millonarias que se dieron hace algunos años, las cuales no existen para La Nación. Tampoco existieron los temas sobre la educación de adultos en la Sexta Región ni el medio ambiente que infringen las empresas del Estado en forma reiterada. Para La Nación, ésos no son temas.
El diputado Aguiló, por su intermedio, señor Presidente, nos decía que a Talca llegaban solamente diez ejemplares. Qué bien por los talquinos que no tienen que leer las portadas de La Nación del domingo. Pero, ¿por qué no se venden más?, porque la gente no compra los diarios que son pasquines. Y ¿qué es un pasquín? Es algo similar a “The Clinic” y La Nación del domingo funciona con el mismo esquema: una gran portada, que ocupa un gran espacio en un quisco, y eso basta; no necesita que la gente se interiorice en la noticia, sino que le llame la atención la foto de la portada. Ése no es un periodismo al cual aspiran los chilenos. Por eso no se vende.
También se no dice que hay que valorar la decencia del gobierno de no publicar en La Nación avisos, por ejemplo, que llaman a concursos públicos y otras cosas -que el gobierno hace en forma reiterada-. Aquí podría decirse que la decencia es no publicar en un diario que desvirtúa la realidad -que en algún momento sirvió de paraguas para otro pasquín, que era el “Plan B”, respecto del cual nunca se pudo investigar la relación que había entre ambos- y que se dedica a denostar a muchas personas en el país.
Por lo tanto, no llama la atención que en Talca se vendan solamente diez ejemplares, porque la gente no busca este tipo de periodismo. Ojalá, La Nación entendiera que debe ser un diario pluralista, que –reitero- no denoste y desvirtúe la realidad.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- A continuación, tiene la palabra el señor ministro Ricardo Lagos Weber.
El señor LAGOS (Ministro Secretario General de Gobierno).- Muchas gracias, señor Presidente.
Buenas noches a los señores diputados.
En primer lugar, quiero agradecer la citación a participar de este análisis, como reza la citación de la Cámara, que señala que se cita a “analizar la utilización política partidaria por parte del Gobierno del diario La Nación”.
Rechazo categóricamente los términos prejuiciosos en que está planteada la citación. En todo caso, he seguido atentamente el debate y comparto los diversos elementos que han surgido durante la discusión.
Hasta ahora, no está en cuestión la calidad jurídica del diario La Nación. Los diputados entienden que hablamos de una sociedad anónima cerrada, en la cual el Gobierno puede nombrar a algunos miembros del directorio, y representada por ordinarias y preferidas, lo cual no le entrega amplias atribuciones al fisco, como socio mayoritario, para establecer cambios fundamentales.
Sin perjuicio de eso, y como soy una persona que trata de ser ecuánime, escucho atentamente buena parte de los planteamientos que aquí se han hecho, tanto de un lado de la Sala como del otro.
Si alguien estima necesario debatir sobre pluralismo, sobre la correcta objetividad -si es que existiera- de los medios de comunicación, el Gobierno siempre va a estar dispuesto.
En todo caso, voy a rescatar lo que han señalado varios diputados, porque este Gobierno y la Concertación han hecho esfuerzos reales, serios y significativos por velar por la libertad de expresión y de pensamiento, a la cual afortunadamente hemos logrado atraer a aquellos que en su minuto tuvieron una visión distinta. Desde ese punto de vista, el éxito de la Concertación está garantido.
Cuando uno escucha voces en esta Sala, pidiendo al unísono pluralismo, hablar con la verdad y espacio para todos los chilenos, sea en regiones y en el centro del país, para cubrir noticias para los mapuches, etcétera, no puedo sino estar más de acuerdo con ellos y propender a aquello.
En segundo lugar, ni este Gobierno ni los anteriores han hecho uso de poder; no han tenido posiciones dominantes ni ha existido mala práctica de los medios de comunicación. En esta Sala se ha dicho que uno podría utilizar distintos elementos para, tal vez, haber influido, en su oportunidad, un mayor pluralismo en los medios de comunicación. Cualquier persona, cualquier diputado, estará conteste con el ministro que habla de que a fines de los 80 existía mayor pluralismo escrito que el que hoy tenemos. Las razones pueden ser diversas, pero coincidirán conmigo en que, más allá de la publicidad que tuvieren o no, a fines de los 80, cuando recuperamos la democracia, existía más pluralismo en los medios de comunicación. No digo que lo que hoy tenemos sea malo, sino que había más pluralismo, y entiendo, de las palabras que he escuchado en esta Sala, que a eso apuntan los señores diputados.
Por lo demás, una comisión de esta Cámara se que va a abocar al tema del pluralismo en los medios de comunicación y espero que en ella se dé la discusión que corresponde. También espero que el debate de hoy, al cual he venido como muy buena disposición, al igual -como me imagino- que lo han hecho los señores diputados, no esté movido sólo por la coyuntura de tener que elegir un par de directores en Televisión Nacional, discusión que se está dando en este momento en el Senado. Repito, la discusión debe darse de manera permanente y no por la coyuntura.
Respecto del avisaje, efectivamente el estatal puede hacer una diferencia, pero los gobiernos de la Concertación jamás –reitero- jamás y tres veces jamás, han utilizado el avisaje estatal para apoyar a un medio de prensa en particular. Prueba de ello, es que han pasado distintos medios de comunicación y, por diversas razones, no han subsistido. Una de las críticas más profundas que han hecho es que no contaron con el apoyo del avisaje estatal, y la razón por lo que eso fue así, es por que el avisaje estatal no está pensado para financiar medios de comunicación. Otra cosas son los efectos indirectos que puede tener un avisaje.
Me quiero hacer cargo de algo que se ha afirmado en esta Sala. Se dice que los medios que tiene baja circulación, no cuentan avisaje por malos. Les quiero recordar que existe un medio de comunicación escrito, emblemático en Chile, con nombre de centro de salud, de gran circulación nacional y que ha tenido muchas dificultades para conseguir financiamiento. En consecuencia, pensar que a mayor circulación se tiene asegurado el financiamiento, por lo menos en el Chile de hoy eso no está garantizado. Sus señorías saben a qué medio de comunicación me refiero.
Deseo reiterar la disposición del Gobierno a discutir todos los temas y el que tenga alguna dificultad, el que tenga algún cuestionamiento de carácter legal, el que tenga alguna dificultad como la planteada por el diputado señor Galilea, está en su derecho a ejercer todas las acciones que le otorga la ley, para que las instituciones operen como deben operar en Chile y se persigan las responsabilidades que él dice que deben perseguirse. Desde ese punto de vista, el Gobierno va a estar más que seducido por esa propuesta.
En todo caso, el diario La Nación es un medio que no está influenciado por el Gobierno; el ministro nunca toma el teléfono para llamar al diario La Nación. Este medio tiene un consejo editorial independiente, del cual, en su oportunidad, participaron sendos miembros de Renovación Nacional y de la Unión Demócrata Independiente, por más de un año y las puertas están abiertas, entiendo, para que siga siendo de esa forma.
Por último, espero que estos 17 años sirvan para que, al término de esta administración o en los próximos 17 años contemos con la riqueza del pluralismo escrito que tuvimos a fines de los 80 y ojalá que la discusión sobre la televisión pública se extienda, con los debidos resguardos, a la televisión en general. A ratos, falta un poco de pudor en la discusión sobre la participación de los propietarios de los medios de comunicación y la cobertura que se les da. Conozco pocos países donde los dueños reciben tratamiento exclusivo en sus canales de televisión. Por eso, la estación pública puede dar cátedra de cómo se opera un medio eficiente.
He dicho.
El señor WALKER (Presidente).- Ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Cerrado el debate.
Se suspende la sesión por 5 minutos.
-Transcurrido el tiempo de suspensión:
El señor WALKER (Presidente).- Continúa la sesión.
Se han presentado dos proyectos de acuerdo.
El señor Secretario dará lectura al primero de ellos.
El señor LOYOLA (Secretario).- Proyecto de acuerdo N° 421, de los señores Monckeberg, don Cristián; Bertolino, Palma, Galilea, Verdugo, García, don René Manuel; Álvarez-Salamanca, Kast, Egaña y Aedo.

El señor WALKER (Presidente).- En votación.
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 42 votos; por la negativa, 31 votos. No hubo abstenciones.
El señor WALKER (Presidente).- Aprobado.
El señor WALKER (Presidente).- El señor Secretario dará lectura al otro proyecto de acuerdo.
El señor LOYOLA (Secretario).- Proyecto de acuerdo N° 422, de los señores Quintana, de Urresti, León, Jarpa, Walker, Leal, Montes, Aguiló, Súnico, de la señora Saa, doña María Antonieta; del señor Burgos, de la señora Allende, doña Isabel, y de los señores Olivares, Pérez, Ortiz, Jaramillo, Farías, Ojeda, Núñez y Accorsi.

El señor WALKER (Presidente).- En votación.
-Efectuada la votación en forma económica, por el sistema electrónico, dio el siguiente resultado: por la afirmativa, 52 votos; por la negativa, 2 votos. Hubo 11 abstenciones.
El señor WALKER (Presidente).- Aprobado.
El señor WALKER (Presidente).- Por haber cumplido con su objetivo, se levanta la sesión.
-Se levantó la sesión a las 19.49 horas.

Jorge Verdugo Naranjo,
Jefe de la Redacción de Sesiones.